La literatura describe infinitas clases de besos. Desde el homérico beso de bienvenida al beso amoroso; del beso del perdón al beso que anuncia muerte, como el de Corleone (Al Pacino) a Fredo (John Cazale). En toda esta serie de besos, ¿dónde clasificar al beso de Delcy? Adelanto: donde los “Rochos”, los narcos que la Leire no pudo comprar.
Delcy hace deporte, corre cuatrocientos metros para saludar al “pana” Sánchez que, probablemente, no sabe dónde meterse. Se besan, se toman de las manos, conversan, ella se va. Cabe una duda, ¿es una maniobra de la encargada de Trump o estaba preparado? Es poco probable que todo sea, en diplomacia, natural, tan improbable como que en una reunión haya besitos o caricias de manos. Pedro ha debido encargar a Óscar Puente que le preste un par de funcionarios para investigar de que tipo de beso se trata. Por cierto, deducimos que se conocían, pero nos había dicho que no.
Todo el viaje a Estados Unidos ha quedado opacado por el beso. De hecho, ni a los medios oficiales les ha interesado lo más mínimo ni el encuentro con Mamdani, ni el discurso. Alguna referencia a la ausencia en un acto protocolario con Trump, Pedro no es partidario, que dejemos de pintarla definitivamente no le importa demasiado. Si él no la pinta, el país, tampoco. Y luego desahucios, parece que los del argumentario han decidido silenciar a Pedro con Maricarmen, y de paso a las cloacas, a Zapatero y a Ceuta.
Pero seguimos en la duda: ¿qué tipo de beso era? Era, en primer lugar, un beso de blanqueo. La agente de Maduro, hermana del gran muñidor de corrupciones varias, protectora del gran torturador, financiadora de abundantes “consultores” hispanos, heredera del dictador ha sido abrazada por el líder del progresismo global, que le ha sonreído. Delcy 1- Pedro 0.
Es, también, un juego de poder de la señora, ella es la chica entre dos hombres –el matón poderoso y el líder de la pandilla que se opone-, ¡América, América!, coreografía de Jerome Robbins (West Side Story), el puente shakesperiano entre el Montesco y el Capuleto, entre el “romeo” y el matón. Una maniobra de supervivencia diplomática. Delcy 2 – Pedro 0.
Pero es, también, un beso de reconocimiento. Delcy, a la que tanto deben en el socialismo español realmente existente, valora la resistencia española a Machado y a la oposición venezolana, el apoyo “trumpista” que el Gobierno español le presta, una preparación a las maniobras que hace tiempo “ronronean” en la corte de Albares: igual habría que dejarle volver a Europa y, por supuesto, a España. Un reconocimiento diplomático bien vale un silencio sobre la cosa “rocho”.
Se han reconocido. Lo de Sánchez ha sido un beso “rocho”, rocho de narco, el recurso a la mafiosa para ganarse cierto silencio de Trump, las ayudas necesarias a Zapatero, el silencio contable de los cómplices y administradores de cupos de petróleo. Un paquete que se desarrollará en poco tiempo. Hago, con ustedes apuestas. Delcy 2- Pedro 1.
En este viaje no ha habido nada, solo gestos. Del discurso no se sabe nada. De la rueda de prensa han transcendido el apoyo a Zapatero, cinco segundos, veinte segundos sobre Begoña Gómez, que no es su mujer, y un rato sobre Maricarmen, cuyo desahucio es culpa de todo el mundo menos del Gobierno. Como sociedad hemos fracasado, como fracasamos el día que se suicidó la mujer catalana desahuciada o cuando se quedan sin casa cada una de las 8 mil personas que debemos llevar este año ya expulsadas. Pero Pedro no; él no es culpable; su ministra no es culpable: ella nos ha puesto una web.
Ni siquiera hablan mucho de Zohran Mamdani. Han descubierto que no saben si, realmente, es de izquierdas de verdad verdadera o del socialismo realmente existente.
Mamdani es cada día una cosa distinta, dice lo que la gente con la que habla quiere oír. En realidad, es un ejemplo típico de la economía de la escasez y las medidas populistas. Un exponente de un sector público condenado a la quiebra. (Lo de economatos públicos, para vender por debajo de precio, acabará en las colas y el acaparamiento, véanlo venir, esto ya lo hemos vivido).
La alcaldía de Nueva York es, como fue el despacho de Varoufakis, un centro de peregrinación. Ahora del nuevo “wokismo”; el viejo anda de capa caída, solo le ha quedado la cancelación. La visita a Mamdani era un intento de legitimación (como el de Collboni), tras las dudas que el liderazgo español genera en Europa por su situación política, la pulsión “filochina” y la falta de cooperación con la seguridad continental.
En la Cumbre de alcaldes, a la que Mamdani fue mientras esperaba a Sánchez, el neoyorkino afirmó que la izquierda ha cedido “calidad de vida,” “eficiencia” y “crítica al fraude y desperdicio” a la derecha. Remató señalando que “la izquierda se niega a explicar por qué ha sucedido o cómo lo va a arreglar”. Lo que dice el alcalde es que nada de gastar, en realidad no tiene dinero, que lo de la democracia, solo si sirve para algo, que la gente quiere esfuerzo, orden y seguridad.
El hombre debía tener el día “fachosfera”, tenía la mañana en plan socialdemocracia de los jarrones chinos (igualdad de partida, esfuerzo, escalera social), pero con escasez, porque, como no tiene, no quiere gastar en cosas como la construcción y demás.
La noticia del viaje será el beso “rocho”, más que Mamdani. Como ha dicho El Mando a distancia de Ceuta, Ángel Torres, de las joyas de Zapatero : son como “una caja de productos típicos”. El beso “rocho” es, seguro, un producto típico del socialismo realmente existente.



