Rufián: en realidad, es el de la tuna
El aprendizaje es continuo. No acabamos. Hace unos días confirmé, a cuenta del “menteplanismo” de la señora del reemplazo étnico [Irene Montero*], que es compatible notoriedad y mediocridad. Hemos aprendido, gracias al ministro-candidato [Óscar López*] que es, también, compatible ser un incompetente, algo lerdo y un miserable, además de reiterar lo que sabíamos: la izquierda…











