Isidros, flores y rabo de toro
San Isidro es un santo simpático: cuestión de clase y populismo. Era labrador. Puede observarse el asunto desde distintas perspectivas. Una, revolucionaria: abolió su trabajo, para que trabajara Dios. También puede deducirse que era un santo muy de la generación de Z: los ángeles le hacían el curro, mientras él miraba al cielo, perdón, quise…











