¡Todos a la calle!
Unos sí, otros nunca. Todos a la calle. Ésa es la consigna no escrita. No proclamada, pero aplicada. Todos a la calle: los que empuñaron las armas, los que pusieron bombas, los que señalaron, los que apretaron el botón o dieron la orden. Todos, poco a poco. Con informes. Con expedientes. Con lenguaje administrativo.











