Carlos E. Rodríguez, otra víctima desconocida del Covid-19

Es otra de las víctimas desconocidas del Covid19; una de esas muertes en residencias de ancianos que pasarán a la posteridad, todos juntos pero sin nombre, como las ‘víctimas innombradas e innombrables’ durante el gobierno de Pedro Sánchez y de Pablo Iglesias. Del fallecimiento de Carlos Emilio Rodríguez López, ocurrido en una residencia el 8 de abril de 2020 víctima del coronavirus, no se hallará en internet ni una esquela, ni una referencia periodística. Como escribió otro célebre articulista de finales de la década de 1970, Pedro Rodríguez, los periodistas “estamos más cerca del pistoletazo final de Larra que del coche oficial”.

Carlos Emilio Rodríguez López, simplemente Carlos E., fue mi director en la agencia de noticias OTR/PRESS, en la que en abril de 1982 prácticamente yo debutaba como periodista en nómina. Conmigo fue comprensivo y tolerante; con él disfrute de la libertad periodística, dato que documento con la siguiente anécdota real que me ocurrió.

A finales de 1982 llamé, como redactor de OTR, al despacho del alcalde de Madrid, Enrique Tierno Galván. Contra lo esperado, el ‘viejo profesor’ me cogió el teléfono y le formulé una serie de preguntas que sin duda le resultaron incómodas. De forma educada respondió a algunas y luego pretextó un poco de prisa y poder así colgar el teléfono. No habían pasado ni 15 minutos –yo estaba ya redactando la noticia sobre las declaraciones del alcalde- cuando Carlos E. me llamó a su despacho. Entré, me pregunto si había llamado a Tierno Galván, le dije que sí y me comunicó que el alcalde le había llamado a él para comunicarle, en su peculiar estilo, que “quién era ese chico que le había llamado y que se había tomado tantas libertades con él”.

Vamos, entonces supe que Tierno y Carlos E. eran amigos –incluso Carlos fue uno de los militantes del PSP de Tierno- y que el viejo profesor le estaba pidiendo mi cabeza, entre otras cosas porque yo había cometido el gran fallo de educación (y así era) de tutearle y, además, formularle preguntas incómodas. Yo me veía en la calle, pero Carlos E. respondió sorpresivamente: me felicitó y me dijo que siguiera por ese camino. Me vi libre, y libremente pude escribir durante los años que estuve en esa agencia con él como director, hasta 1987.

Me he extendido en la anécdota porque de Carlos Emilio Rodríguez López más de uno quisiera envenenar su recuerdo. Querrían señalar que fue el ideólogo del PAN (non nato Partido de Acción Nacionalista) en los últimos años de Franco, y de sus inclinaciones políticas o de cualquier otro tipo, pero en el fondo son víboras que no se respetan ni a sí mismos. Yo sólo puedo hablar de lo que vi, y lo que vi estaba más cerca de la libertad real y de la humanidad que de ningún otra cosa. Así que, digo: yo me consideré amigo de Carlos E. Rodríguez.

Carlos E. había nacido en 1945 en Madrid, un mes antes de que finalizara oficialmente la II Guerra Mundial en Europa con la rendición incondicional de Alemania. Se casó ya maduro con Rosa, una gran mujer con la que tuvo una hija, y de la que luego se separó. La madre de Carlos vivía en el número 60 de la calle Cardenal Cisneros, y Carlos llegó a tener dos pisos en la calle Juan Bravo, 7: el 2º y el 7º. Como estaban situados justo encima del pub Milford, que fue durante muchos años un lugar especial de ligoteo, yo decía que eran dos ‘picaderos’. Y no iba desencaminado.

Para los que no le conocen –que son muchos: la totalidad de las nuevas generaciones- y para los que no quieren conocerlo –que también son muchos, y muchos de ellos son detractores- diré que Carlos E. era un periodista de raza; no por familia, ya que su padre pertenecía más bien a la judicatura, pero sí por vocación. Inició su actividad profesional en 1973 como editorialista y comentarista de la cadena de Medios de Comunicación Social del Estado, de la que fue corresponsal en Londres.

Por esos tiempos fue secretario general de la Escuela Oficial de Cinematografía; gerente de la Editorial Doncel; corresponsal en Londres de la agencia Pyresa; editorialista y comentarista político de la cadena estatal de Prensa (MCSE) entre 1976 y 1982; director técnico de la revista “Poder Judicial” (1981), asesor ejecutivo de Prensa del Ministerio de Universidades e Investigación y del Consejo General del Poder Judicial entre 1980 y 1982. En años sucesivos fue vocal de la junta directiva de la Asociación de la Prensa;

El gran salto lo empezó a dar, en realidad, en 1979, año en el que fundó, con Fernando Onega, José Cavero, Antonio San José y otros periodistas, el boletín confidencial OFF THE RECORD, que fue emblemático en los años de la transición política, hasta que Alfonso Guerra se cargó a todos los confidenciales en 1983. Pero para entonces, con gran visión de futuro, Carlos ya había creado en 1982 la agencia de noticias OTR/PRESS –adquirida luego, en 1984, por el Grupo Zeta-, de la que fue fundador, consejero editorial y director.

Carlos E. Rodríguez fue, en realidad, un auténtico emprendedor: a principios de la década de 1980 formó parte del equipo fundacional de la revista Tiempo, del Grupo Zeta, del que a mediados de la década de los 90 fue director de relaciones institucionales. En 1993 fundó, como accionista único, el Grupo Negocios, del que formaron parte el diario La gaceta de los negocios, la radio Intereconomía, las revistas Dinero y Soluciones y la agencia OTR/PRESS, grupo que, excepto la revista Soluciones, vendió en 1997 al ser nombrado coordinador xeral del Xacobeo por el Gobierno de Galicia, presidido por Manuel Fraga, y un año después, por el entonces ministro de Fomento, director de Comunicación de AENA, donde vivió una etapa aeroportuaria realmente crítica.

Desde 2005 llevó la dirección técnica periodística de la revista El notario del siglo XXI, del Colegio Notarial de Madrid, dimitiendo años más tarde por diferencias deontológicas con el notario responsable de la publicación.

Carlos E. perteneció a la Junta Directiva de la Asociación de Empresarios Gallegos en Madrid y dirigió su revista AEGAMA. Y años después (hacia 2008-2009) fue miembro del Consejo de Administración de Diariocritico de la Economía y del Consejo Editorial del Grupo DiarioCrítico, presidido por el catedrático y ex presidente del Tribunal Constitucional Manuel Jiménez de Parga. Desde este grupo promovió la aparición de Diariocritico de Canarias. El grupo le nombró director de Diariocritico de la Economía, nombramiento con el que la directiva –compuesta fundamentalmente por Fernando Jáuregui y Constantino Mediavilla– quiso subrayar la importancia que concedía a la información económica, especialmente a su vertiente empresarial.

Diariocritico de la Economía nació como voz independiente dentro del Grupo Diariocrítico, y estuvo presidido por el abogado Javier Cremades, al frente de un Consejo de Administración, en el que figuraban empresarios como Juan Carlos Fouz y Jaime Serrano. En el área redaccional, su editor fue Fernando Jáuregui Campuzano y, bajo la dirección de Carlos E. Rodríguez, contó con periodistas veteranos como el economista y periodista Alfonso Simón, coordinador del área de opinión.

Luego perdí el contacto con Carlos E., pero ya había hecho aparición en él un proceso de deterioro físico y mental que le condujeron a una residencia. Y allí falleció el 8 de abril de 2020, como uno de los probablemente más de 50.000 fallecidos por el Covid-19 en España. Sólo que a Carlos no le recordaron como a otros políticos, militares o periodistas ¿insignes?

Yo me acabo de enterar en esta fecha. Descanse en paz.

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