Hay dos cosas que los nuevos autócratas desprecian: las élites y el conocimiento. Ellos son más de oligarcas y la posverdad. Trump, su neocolonialismo, su tropa y sus varios terraplanismos descenderán a partir de mañana sobre La Montaña Mágica. La novela de Thomas Mann, ubicada en Davos, es uno de los monumentos literarios a la decadencia europea. Que las élites la eligieran para sus fiestas anuales de exalumnos del globalismo tenía su sentido.
Ésta es la 18 crónica que uno escribe sobre un encuentro que ya dura 52 años. Hemos ido viendo como el estado de las élites pasaba de ser ombligo del mundo, el intento de blanquearse tras la crisis financiera a la depresión del año pasado. Este año han sido convocados para impulsar “Un espíritu de diálogo”, parece una hipérbole algo heroica, un esfuerzo que parece inútil, mucha literatura.
Trump aterrizará en la montaña con un séquito integrado por los nuevos directores de la compañía mundial a emitir potenciales cartas de despido entre las élites. Las élites en decadencia son conmovedoras. Siguen hablando de diálogo como necesidad y del cambio climático como amenaza, mientras llenan el aire de huella ecológica. Los nuevos oligarcas pasan de sus encuestas, informes y discursos. El Foro Económico Mundial ya no cumple el propósito para el que fue fundado hace más de medio siglo: es una reliquia del pasado.
Davos se ha convertido en algo definitivamente aburrido: desde que se acabaron las fiestas de la Casa Rusia, vodka hasta el amanecer, o los chinos haciendo múltiples negocios, todo se ha vuelto más depresivo, anunciando un final oscuro, casi distópico.
Trump se ha pasado el año construyendo su presidencia autocrática sin pudor alguno, rechazando cualquier diálogo. Ayer mismo anunció un arancel añadido a los países que defienden a Groenlandia. Italia ha dicho no, España se lo piensa. El pasado año, Trump destrozó a los globalistas anunciando hermosos aranceles, esta semana les anunciará la edad del neocolonialismo y el nuevo imperio. Es probable que reclame la presidencia del Foro Económico Mundial, con tonterías a él.
Por otro lado, salvo el nuevo dueño del mundo, los demás líderes políticos tendrán que decidir el nivel de peloteo al que están dispuestos, dos días después de ser amenazados. Se espera al canciller alemán Friedrich Merz, a Macron, el insultado por Trump, a toda la banda de dispuestos con Ucrania y Groenlandia. Estará von der Leyen, también. Y Lagarde, en nombre de los banqueros centrales que han criticado a Trump. Ya saben que el peloteo no sirve, la cuestión es hasta dónde llega la resistencia.
El poder de convocatoria del Foro sobre los ricos y poderosos sigue intacto: se espera la presencia de más de 60 jefes de Estado y de gobierno, así como de 55 ministros de economía y finanzas y más de 800 directores ejecutivos o presidentes de grandes corporaciones. Qué quieren que les diga: a mí me suena a aquellos del poema de Kavafis que vistieron sus mejores galas “esperando a los bárbaros”.
En este caso, los bárbaros van a llegar y lo que uno se pregunta es si los del discurso de un mundo con reglas serán capaces de hacerle frente, como los dispuestos en Ucrania o Noruega, como los banqueros centrales, como algunas naciones perdidas. O viviremos de inútiles discursos vacíos.
Estará el viceprimer ministro chino He Lifeng, el inevitable presidente ucraniano Volodymyr Zelensky y el presidente argentino Javier Milei, una manita amiga para Trump, convenientemente subsidiada, y una Meloni a mitad de camino, También asistirán la canciller británica, Rachel Reeves.
Dicen en La Moncloa que Pedro va, aunque nadie le espera, aunque habrá que estar atentos, viendo la cadena de suspensiones que se han producido, especialmente de Hispanoamérica (no sea cosa que les toque alguna amenaza más o algún susto más, la dirección mexicana está en pánico). Se le espera el día 21, acompañado de cuatro ministros, donde quiere reunirse con la abundante gente del IBEX con la que no se reúne en España. Y que no han decidido aún si quieren verle. Dicen que Pedro quiere apoyar a Repsol, aún no sabe que Repsol no es española hace tiempo.
Lo que quedaba del desgastado orden global basado en reglas, ya en peligro por la invasión rusa de Ucrania y el creciente poder del régimen autocrático de Pekin, se está desmoronando rápidamente, y el “espíritu de diálogo” ha sido claramente difícil de encontrar.
Sin embargo, hay que reconocer que, en el multilateralismo, que los del foro fomentan, también se está produciendo una contraofensiva. Quizá a Trump se le haya ido alguna mano y podría generar una creciente resistencia entre las poblaciones de todo el mundo. incluida la propia.
Hasta el momento, los esfuerzos de Trump por imponer una paz prorrusa en Ucrania han fracasado ante la oposición europea. El presidente estadounidense se retractó de un ataque contra Irán, en parte tras la intensa presión ejercida por Arabia Saudita y otros países del Golfo. Los banqueros centrales, reticentes a intervenir en estos debates, se han alineado en contra de las acciones contra Powel. Queda la resistencia política y, muy especialmente, que el espíritu de decadencia europea se trasforme en algún tipo de acciones reales.
Y queda, también, que las viejas élites, sobrevivan o no, usen el poder que mantienen para forjar una alianza con los pueblos. A fecha de hoy el interés por sus ideas entre la población es más bien bajo, por no decir de rechazo, de eso también vive Trump. Podrían hacernos un último servicio.
En su informe anual sobre riesgos globales, publicado el miércoles, el Foro Económico Mundial advirtió que “las reglas e instituciones que durante mucho tiempo han sustentado la estabilidad están bajo asedio en una nueva era en la que el comercio, las finanzas y la tecnología se utilizan como armas de influencia”. O sea, están hablando de Trump, pero que él no lo sepa.
- https://peregrinomundo1.webnode.es/l/davos-2026-un-ultimo-servicio-para-las-inservibles-elites/



