Donald Trump, un nuevo concepto de neofascismo a la americana

Momento en el que el richachón Trump echa de la sala de prensa al periodista mexicano Jorge Ramos.

Momento en el que el richachón Trump echa de la sala de prensa al periodista mexicano Jorge Ramos.

La última víctima del perdidamente rico pero de actitudes racistas y xenófobas Donald Trump ha sido un periodista: Jorge Ramos, un mexicano y la ‘estrella’ de la cadena también mexicana Univisión. Para Donald Trump, ése parece ser el delito de Ramos: ¿se trata de un espalda mojada? En Iowa, Trump echó a Ramos de una rueda de prensa -utilizando, claro está, a uno de sus imponentes gorilas– porque el periodista mexicano en cuestión quería preguntarle lo que no debía: cuestiones de inmigración en Estados Unidos.

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Algunos -en realidad, pocos ya- aún sostienen que Estados Unidos es el paradigma de la libertad de prensa. Quizá lo fue, pero para el archimillonario Donald Trump, que amenaza con presentarse a la Presidencia de Estados Unidos, la libertad de prensa parece que sólo puede ser entendida dentro de un código ‘goebbeliano’. Es decir, un nuevo tipo de totalitarismo que podría dejar en ridículo el antisemitismo nazi.

Por lo que dice, escribe y hace, Trump odia a muerte a los que otros como él llaman en Estados Unidos “espaldas mojadas”, pero que va mucho más allá de los que cruzan la frontera del Río Grande para intentar ganarse la vida y se extiende a todo lo que huele a latino -¿españoles incluidos?-. Por hacer similitudes, aunque salvando las distancias, casi podría, acaso, decirse que los latinos son para Trump lo que los judíos eran para Hitler.

El odio se manifiesta en las palabras y en los actos, y el último acto de Trump ha sido echar por la fuerza de una rueda de prensa en Iowa a Jorge Ramos, el periodista estrella de la mexicana Univisión, que estaba tratando de hacer una pregunta sobre inmigración, sin micrófono, cuando el precandidato republicano a la presidencia del país hizo un gesto para echarle a uno de sus agentes de seguridad. Un vídeo grabado por la cadena CNN sobre este episodio ha dado la vuelta al mundo en poco tiempo.

Ramos aguantó los empujones del ‘gorila’ a las órdenes de Trump hasta que le sacó de la sala de prensa ante la mirada incrédula, pero cobarde, de sus colegas periodistas. “Siéntese. No le he dado la palabra”, había dicho Trump unos minutos antes a Ramos, uno de sus mayores críticos en cuestiones de inmigración. Y remató con un gritó que sonó muy racista en ese contexto: “Vuélvase a Univisión”. ¿Quería decir vuélvase a su país de mierda?

Pero, en fin, los directivos de la campaña de Trump se dieron cuenta del tremendo error: hay demasiado latino votando en USA y eso le puede costar la Casa Blanca. Así que a los pocos minutos de haberlo expulsado con virulencia volvió a admitir a Ramos, que pudo expresar su pregunta, que tenía que ver con los planes políticos de Trump para expulsar a los 11 millones de indocumentados que viven en Estados Unidos, separando a familias y negándole la ciudadanía a los bebés nacidos en territorio estadounidense de padres indocumentados.

Y es que Trump tiene un plan: no son cámaras de gas, desde luego que no, pero sí construir un muro de punta a punta de la frontera con México. Y ya está. Además, Trump es constructor, con lo que todo queda en familia. En su respuesta colérica a Ramos, Trump volvió a insistir en lo que ha dicho hasta la saciedad: descalificación de los inmigrantes indocumentados que pasan desde México, a los que hace semanas llamó criminales y violadores.

 

 

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