El estado (del cabreo) de la Nación

Informa el periódico del progresismo global, qué diré, global, planetario, que a Sánchez le piden un giro a la izquierda, o sea que hasta ahora venía a ser de derechas. En el interior de la información sostiene Podemos la afirmación de que el asunto debe ser un “giro…definitivo”.

“Un giro definitivo” (en italiano “un giro de boa”) es una novela de Camillieri de principios de los 90. Montalbano nada compulsivamente hacia su casa y se cruza con un cadáver.

No creo que el periódico del progresismo galáctico, tan atento a los significantes culturales, quiera usar el asunto como metáfora. Aunque líneas abajo, señala que Yolanda Díaz afirma que este gobierno “no tiene alma”. O sea, que Sánchez es un desalmado, cosa que ni la derecha se había atrevido a decir.

En fin, progresistas y la izquierda de verdad verdadera dispuesta a sumar dicen que el presidente, a más de cadáver, es desalmado. Entre ustedes y yo, así no hay manera de hacer un debate.

Las encuestas vienen a confirmar ambas afirmaciones. Feijóo sigue creciendo, el PSOE baja, Podemos se pasa al nivel de los payasos tristes de IU. VOX se frena y Ciudadanos desaparece. Lo de la suma, la mitad andan a palos y los otros enfadaos.

Pero ahora debemos debatir sobre el estado de la Nación. Para que me entiendan, el debate medirá nuestro nivel de cabreo social y político. A dos euros el kilo de sandía, o sea entre seis y ocho euros la pieza, y los tomates creciendo, no estamos ni para postres ni para gazpachos.

Eso sí, sí hay que subir impuestos a los de las eléctricas y, si se tercia, a casi todo el mundo: porque la cosa de la inflación y el peloteo a los sindicatos va de un montón de gasto público que no parece muy financiable sin recursos adicionales.

No me entiendan mal: España va bien, los demás son antisistema y si no tendrá la culpa Franco. Es la cosa del relato.

La crisis de precios se suma a la falta de confianza de los consumidores y a las dudas sobre el ritmo de creación de empleo, que no ofreciendo cifras dramáticas tampoco alienta un futuro muy claro.

El turismo y el verano parecen alentar futuros de leche miel. Sin embargo, los indicadores económicos, de hecho, anuncian futuros un pelín oscuros.

Uno no sabe, en ese contexto, qué es un giro a la izquierda. Todas las subvenciones han sido aprobadas, aunque no gestionadas. Las inversiones públicas procedentes de fondos europeos, definidas, pero no gestionadas.

El giro a la izquierda, no se engañen, es la lista de deudas pendientes de Sánchez con sus socios: o sea, el gasto militar, lo del pacto de rentas, los impuestos, el aumento de los salarios.

También, la reiteración de apoyos a los precios energéticos que, dicho sea de paso, han fracasado y han permitido que se desvíen las subvenciones a las empresas, no precisamente a las grandes malvadas merecedoras de impuestos radicales, sino a las “low cost”.

La “excepción ibérica”, siendo pronto para estimar una valoración global, nos ha dejado precios como los de Francia y este martes superará los 300 euros. Todo va bien, calma. Esperen que los rusos acaben de cerrar el grifo del todo.

Un giro definitivo a la izquierda se demanda. O sea, la lista de la compra de ERC, de Bildu, del PNV y de todo el que pase por ahí. Ya saben, mesas de negociación, compromisos de memoria y todas esas cositas que tanto estimulan a los votantes para irse a la derecha. Hasta los viejos socialistas están en contra de la cosa de la memoria, luego dirán que somos de derechas.

La izquierda viene a estar como fetén, lo que dicen las encuestas es, en realidad, pura manipulación, si ustedes se atreven a creerse los datos.

Lo que detectan los sondeos es un notable estado de cabreo y desconfianza. Lo que el Gobierno que Sánchez cambió no ha logrado y, me apuesto con ustedes, que después del debate algún cambio deberá hacer el gobierno.

No creo que haya giro hacia la izquierda, pero postureo habrá, para qué voy a engañarles. Pero lo parecerá. Entiéndanme, uno pone el intermitente a la izquierda, pero gira hacia la derecha. Es lo que hay: España va bien, el PP es un antisistema y si queda algo será culpa de Franco: es el estado del cabreo de la Nación, que gran debate nos espera.

 

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