El verano acaba y también sus versos

Han ocurrido cosas esta semana, desde el incendio de los cielos por la muerte de la reina por excelencia al descubrimiento del coste de la vida o los impuestos a eléctricas o bancos.

Pero hoy es viernes y como ustedes han pasado con el cronista más viernes que días de verano sabrán que el jefe de la Clicktertulia, Don Juan Ignacio Ocaña, nos tiene dicho que de cosas sesudas nada. Los CEO de la radio han anunciado que esta temporada sí, que pagarán prima de viernes (a que no cuela). Así, pues, hablaré de lo que importa.

Estimadas y estimados oyentes, el verano acaba y también sus versos. Esto tiene consecuencias tan notables como dramáticas. Una de ellas es que “han vuelto”: me refiero a próceres, padres y madres de la patria, notables de todo tipo, cargados de nuevas tontadicas con las que asombrarnos.

Estoy seguro de que ustedes, como el cronista, pagarían gustosos los Falcon que falta hicieren y sus correspondientes huellas ecológicas, si pudiéramos retrasar su retorno.

Pero otro coste mayor debe ser pagado. Se acabaron los versos de verano. Porque, sí, señoras y señores míos, el calor inacabable y tórrido, la desnudez de los cuerpos y la abundancia de sustancias aliviadoras de toda naturaleza producen inenarrables riquezas literarias.

Desde los poetas viajeros, como mi amigo Antonio Daganzo, que nos recordó aquel Castro de Baroña en que “Los aguerridos celtas sucumben hacia el alba”. Hasta poetisas del verano, como Gabriela Mistral, que cantó: “La tierra abrasa: llama tu sol allá arriba…”.

Es cierto, y debo advertírselo, que los poemas recientes han sufrido un súbito cambio sobre los poemas tradicionales. Así, si ustedes quieren dejar para la posteridad algún inefable verso veraniego, deben cumplir dos normas inexcusables.

Primero, incluir necesariamente las palabras, papy, mami, daddy o baby. Por supuesto, acompañarlas con algún vocablo en inglés, aunque no sepa su significado exacto y, muy importante, las palabras deben ser incompletas y sin acompañamientos innecesarios, como los signos de puntuación, tildes, comas y cosas de esas de todo punto innecesarias.

Sin duda alguna, el más escuchado verso del verano es el de esa poetisa que ha gritado al viento balear: “Hoy salgo de la discoteca corona”, que no es lo mismo que coronada, al parecer. O sea, que a la señora le pusieron los cuernos, vamos.

Un error de estrategia en el que no hubiera caído otra gran poeta del momento, Chanel, que nos ha dejado escrito “Yo vuelvo loquito a todos los daddies” (la concordancia de singular y plural no es necesaria en el “autotuning” y la poesía moderna). Es decir, chicas busquen “daddies”, esos señores mayores que pagan caprichos son mucho más útiles que el despecho.

El despecho siempre ha estado en los versos. “Fue el alcohol quien te hizo bella”, dice Luis García Montero, uno de los más afamados poetas españoles. Pero, amigos y amigas, queda mucho mejor afirmar “Estar sin mí le está jodiendo”, en verso famoso de Cristina Aguilera.

Más claro es ese verso de Karol G que dice: “Taba con alguien pero estoy free”. “Taba” no es el hueso con el que usted jugó en su infancia, quiere decir que “estaba”. Lo de “free” no he podido averiguar si significa libre o que una está gratis, dado que en otro verso del mismo poema se dice: ““pasamo por el barrio por hierba”, y eso tiene un coste que debe ser financiado, no se sabe cómo.

No, no están claras las estrategias de los y las poetas. Por ejemplo, dice Ana Mena: “A quién llamo cuando llegan las 12”. A nadie bonita, a nadie. A esa hora, acaso mandas un guasap, que entre que te duchas, te arreglas y eso se hace tarde.

Más aún si como dice el poema “La camisa que te dejaste yo no me la quito”. Recomiendo una lavadita, pasarla por el jabón o la tintorería, salir siempre con la misma camisa, por muy noche que sea, se nota, se lo digo yo.

Les recordé en una de mis últimas crónicas veraniegas un verso de una canción llamada “September” que todos hubiéramos deseado escribir: “BA- DEE-YA- DEE- DEE – DU – DU” cantaba el vocalista del grupo “Earth, wind and fire” (tierra, viento y fuego, muy apropiado para este verano).

Recibí un aviso de un lector: tengo uno mejor de Camila Cabello. Allí que fue el cronista al poemario de la señora y actualísima cantante y encontré esta perla: “Bidi, Bum, Bum. Bum, Bum Bum, Bum, uh uh”. El verso, en rima asonante como pueden imaginar, da para una tesis interpretativa, aunque quizá guarde relación con otro verso que dice “Él está sobre mí, uh, uh”. El poema se llama Bambam, en perfecta sintonía con el contenido.

Por lo visto, ahora los versos y gritos deben ser más expresivos que las viejas metáforas. Por ejemplo, en un poema pedagógico de creciente fama titulado “Me porto bonito”, Bad Bunny recomienda: “Ese culo, súbelo más seguido”.

Tienen razón, señoras y señores, cada vez se lleva menos lo de la sutileza. Por ejemplo, la ya citada Aguilera afirma “Si me roza yo exploto como alcohol con gasolina, un flow asesino”. Perfecto.

En fin, señoras y Señores, con lo fácil que eran aquellas noches de verano en las que el poeta que era George Dann nos los daba todo resuelto: “Bailemos el Bimbó”. Esas noches no volverán, como las golondrinas y el monte dónde Bécquer las vio y que casi se quema entero este verano.

Les desearía una gran semana, pero casi mejor recurrir a la cantante y poetisa Tini Stoessel y decirles “¡Que los envidiosos se vayan al carajo”. Ah, la nueva poesía de verano.

 

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