Hoy vengo a mostrarles, científicamente, la llegada de nuevas señales que anuncian el final del ser humano, nuestro apocalipsis. Una muchacha se ha hecho viral. Llevada por el estreno de la correspondiente película (no vayan, no vayan) ha intentado leer Cumbres Borrascosas, de Emily Brontë. No está satisfecha la joven con su intento lector. “Se le ha hecho supercomplicado”.
Cita un párrafo: “Un limen nos condujo directamente a la sala de estar, pues no había recibidor ni pasillo introductorio, aquí por antonomasia se denominaba a esta pieza la casa. Suele incluir cocina y sala, pero creo que aquí en Cumbres borrascosas el personal de la cocina ha tenido que huir a otras dependencias. Al menos oí un parloteo de lenguas y un estrépito de utensilios culinarios al fondo… no percibí…”
Concluye la chica con un notable aserto: ¡Cómo me voy a leer el libro si no entiendo la mitad del vocabulario, no lo entiendo, …, necesito un diccionario al lado…”. “El problema es que está escrito de forma que la literatura actual no está escrita… hemos cambiado de generaciones, en el instituto nos dan una literatura más sencilla: siento que tuvieras que leer El Quijote… pensaba que iban a adaptar el libro… es un estilo de literatura que no se lleva actualmente… ‘antonomasia’ no lo he utilizado nunca… Hay palabras en desuso”.
Estimada muchacha (elojoquetodlov, Instagram), lo primero que te sugeriría sería que no te hagas daño a ti misma. No hace falta que nos informes de tus dificultades comprensivas con la lectura. Un lapicerito al lado del libro, un diccionario en el móvil, esas cosas forman parte de la lectura, como el subrayado de una idea sobre la que volver. Aunque si el problema es que “antonomasia” es duro de entender y estrépito de pronunciar, igual tenemos otro problema, háblalo con tu terapeuta.
No obstante, en el blog, como parte de nuestra vocación de servicio público hemos abierto el departamento de traducción para jóvenes modernísimos, “ya que las generaciones han cambiado”. En primer lugar, vamos a cambiarle el titulo a la obra. Cumbres borrascosas es equívoco. “Borrascosas” no se refiere solo al infame tiempo de Yorkshire, en el norte del Reino Unido, sino también al ambiente tóxico que crea el protagonista, tipo DAO de la Policía Nacional. Así que, a partir de hoy, las llamaremos Montañas Chungas.
El párrafo citado podría quedar en una traducción actualísima, acorde con “la literatura y la narrativa más sencilla” que se enseña en el instituto: “Entramos a la cocina, Bro, por un cuartucho y no había ni las ratas, Bro, habían salido corriendo. Màs pallá escuche un ruido y peña comiéndose la oreja, pero no había cacharros pa cocinar ni había friyer, bro…”. Emily Brontë para Dummies. Es lo que hay.
Claro que difícilmente podemos limitar nuestro reproche a la indocta joven cuando el mismo presidente del gobierno no entiende la obra cumbre de la literatura española. Tras ir a Munich a hacer cuñadismo (“con lo que gasta en energía Trump, se acabaría el hambre en el mundo”, debemos vivir tiempos oscuros por la humanidad, al parecer) se entrevistó con el demócrata Gobernador de California.
El caso es que le regaló El Quijote para que “aprendiera a enfrentarse a gigantes”. Vamos a ver. En el Quijote no se dice “Ladran, Sancho, luego cabalgamos”. Tampoco “con la Iglesia hemos topado” ni “desfacer” entuertos. Filólogos, escritores, siquiatras, sicólogos, inclusos modernos cocineros han analizado el libro y nadie ha encontrado un manual para vencer gigantes, sino, al contrario, para ser derrotado por ensoñaciones e ilusiones irracionales.
Quizá podríamos aceptarle a nuestra muchacha de poca comprensión que lo único que necesitas para pasártelo de narices y salir de casa es un buen “bro” (tipo Sancho), una novieta rara, de vez en cuando (Dulcinea) y una mascota (Rocinante). Pero Pedro, el Quijote no va de pelear con gigantes, sino de las consecuencias de vivir una ensoñación permanente. Supongo que esta confusión explica el gobierno que tenemos.
Pero, también, el nuevo periodismo nos acerca al final del mundo conocido. Esta semana, el mayor editor de noticias del estado de Ohio ha afirmado que pretende “eliminar la escritura de la carga de trabajo de los periodistas”. Una idea y una frase que nos conducen necesariamente al apocalipsis. Los periodistas que cotilleen y la inteligencia artificial redactará.
Si la escritura desaparece, con ella todas las herramientas que le dan sentido. Ya hemos perdido el signo de interrogación, están mal heridas la hache y las copulativas, siendo escasa la vida que le quedan a los acentos y la v. El ser humano se hizo ser humano cuando aprendió a cazar un conejo e inventar una olla en la que guisarlo en el fuego y transportarlo en una carretilla de ruedas “redondas” y cuando los babilonios, con un hueso, pusieron en arcilla unas palabras separadas, pásmense, por signos ortográficos.
La regresión es imparable, pero señor Bolaños, no se me alcanza el asunto de que no podamos conceder a quien lo pide un funeral de estado religioso, pero sí debamos felicitar el Ramadán. Aun siendo tertuliano, no soy experto, como decía el poeta francés en la estupidez y no entraré en el asunto. Pero, el problema ya no es esa felicitación; es que, en español, las palabras tónicas en su última sílaba que acaban en n, se llaman agudas y se acentúan. Ponga en el acento en sus mensajes en las redes, es una rayita, que en este caso se pone encima de la a, en dirección a su derecha. Si; el acento es fascista qué vamos a hacerle. Sí, ministro, Ramadán lleva acento. Rehaga los mensajes, Póngalo.
Estimados amigos de la sección de salseo de Vozpopuli. Si uno escribe, cito literalmente, “Chenoa vuelve con su ex, (coma), Juan Carlos I en silla de ruedas,…” igual le hacemos un favor al emérito, aunque no a Chenoa. ¿Qué os parece el punto y coma, ese maravillo signo que delimita los sintagmas que no pertenecen al enunciado? ¿O, si no fuisteis a clase el día del punto y coma, lo intentáis con un punto? Vamos; sí, se puede.
En fin, si llega el fin del mundo que nos pille con una copita de vino en la mano. Siendo viernes me fui tomar uno a su salud esta mañana. Llevé mi pluma y papel para traducirle algo a la muchacha. A ver que les parece: “En un lugar cerca de MadriZ, que debía estar sucio porque lo llamaban algo de mancha, vivía en la antigüedad de hace mucho tiempo un señor caballero que tenía un caballo y comía poco y cosas mu raras, Bro,…



