Pedro ya no me escribe. Antes lo hacía. Con emoción, con ganas. Eran mensajes largos, llenos de detalles sobre el porvenir de la patria progresista y los malvados que la acosan. Me proponía soluciones, desde ampliar la “fachosfera” a controlar los bulos. Me advertía, con firmeza, de las mentiras que acosaban a su enamorada, su fiscal, sus secretarios de Organización, los buenos amigos de 40 a 50 de La Moncloa y el partido que eran feministas por ser socialistas. También se mostraba con determinación para controlar los medios de comunicación y ocupar la televisión pública. Todo se ha desvanecido como lágrimas en la lluvia.
Me contó, nos contó, que Él sufría por su enamorada y, a las cinco de la tarde, aún no había comido, pero estaba bien. Desde Zorrilla, Pedro sabe que los malditos gritan mucho cuando de escribir sus cartas se trata: el ruido se ha apoderado de todo. El desánimo cunde en las mesnadas, el electorado abandona.
Por eso, ya no me escribe como antes y a casi todos y todas ustedes tampoco. Fingimos no notarlo, pero lo notamos. Sabíamos que no eran cartas de amor, pero nos daba para unas palabras. Ahora solo habla con monosílabos, no conoce a casi nadie, desparece. Los grandes acontecimientos le encuentran desaparecido. Nos duele saber que ya no contamos nada, que ya no somos su prioridad, que ya no nos conmueve el fuego del antifranquismo, la amenaza de la ultraderecha, el golpe judicial. Ya no llega ni a echarme de menos, ni a mí ni a vosotros y vosotras. Solo tiene palabras para su decaído partido.
Llamo a los habituales abajofirmantes, hacednos un manifiesto que nos recuerde la maldad del ‘golpismo judicial y mediático’, recordadnos que lideramos el mundo libre con Colombia y unos pocos más, que la Unión Europea es una blanda. Dadle más horas a los Ruiz y Cintora y a todos los de a un fascal la hora. Que escriban un libro (vale de dos páginas, no darán para más) Santaolalla o Afra Blanco. Haced algo, necesitamos la palabra de Pedro.
Ni una felicitación de Navidad. Solo para su partido. Qué afortunados: ellos y ellas, alicaídos, desmotivados, desmovilizados, sin discurso ni política, necesitan encender su ánimo, él les ha escrito, qué afortunados.
Pedro esta algo triste. Sostiene que tiene una gran pesadumbre “la gente está cargada de ilusión y el mundo lleno de tristeza”. Compañeros y compañeras del socialismo realmente existente: ilusionaros más. Si no, él no podrá liderar el mundo. Puede ocurrir que os pase como a mí, que veáis en la gente más temor que ilusión, pero yo soy de la fachosfera, vivo en otro mundo.
Los de la izquierda de siempre somos, ya lo dijo quien lo dijo, unos “payasos tristes”. Somos de esos que “han comprado la narrativa y se han entregado a la nostalgia y la derrota”, dice Pedro que, definitivamente, nos puso al otro lado del muro. No; seguidores de la secta de Pedro, vosotros no podéis ser así. Desalojad de vuestras misas a quien os hable de los viejos pactos de clase, estados de bienestar, clase media, políticas sociales. El progresismo realmente existente ya no va de eso: va de, … pues no sé de qué va, pero va de algo. Leed con atención la carta, él os llevará a una larga marcha por el desierto político, pero será una marcha alegre, con diecisiete patrias y mucho progresismo.
Él seguro que estará en algún cargo liderando la salud del mundo, pero su ánimo estará con vosotros y vosotras, amigas y amigos del socialismo realmente existente. Gritad ¡Pedro, eres un icono!, como gritasteis Zapatero, o quizá ya no debemos hablar de ése, ya no lo conocemos, tenéis razón. La sala de las manos quemadas guarda un rarísimo silencio, ¿no os parece?
Ánimo, sois la barrera contra la internacional ultraderechista. Buscad en las raíces del año 1947 como dice la carta, modernidad garantizada, las razones de vuestra esperanza, Pedro os llama al coraje, a ser legionarios. Olvidad la política, las propuestas, las tontadicas de la vivienda, los presupuestos y todas esas cosas que los malvados de la fachosfera nos empeñamos en decir. Hay cosas que de izquierda no son en lo que decís, pero qué importa ante la inmensa tarea de confrontar con el enemigo que nos rodea, que son todos menos los de Puebla, al parecer.
Ignorar a la Unión Europea, unos blandos, vosotros tenéis el liderazgo, todo el mundo os escucha, os llama, está pendiente de vuestras propuestas. Vamos a cambiar la hora, primero, y así cambiaremos el mundo. Nada como echar el tiempo atrás, para que las sombras que os rodean también desaparezcan.
Como solo os ha escrito a vosotros y vosotras, los de la partida o el partido, la ciudadanía no está concernida por los asuntos de Pedro. Qué queréis que os diga, hemos comprado el relato de que debiera haber legislatura, es decir presupuesto, que debiera haber política, es decir leyes, que debiera haber ética, es decir, asumir la responsabilidad de lo ocurrido, que debiera haber mayoría legislativa. Pero eso no es de izquierda; lo progresista, al parecer, es que os queméis las pestañas, mientras Pedro resiste.
Poned alegría; no, eso tampoco, no funciona. Poned lo que sea, desde las agrupaciones a los pueblos. él se ocupa, no sé de qué, pero se ocupa. A mi Pedro ya no me escribe como antes, estaba por escribirle yo, pero seguro que me pasa como a Elvis, que las cartas siempre le venían devueltas.



