Rojos

Según solventes medios de comunicación, los soviets caminan por España dispuestos a expropiar bancos, el Ibex o cosas parecidas. Fábricas no; nadie quiere una fábrica hoy en día. No se lo crean. Afirman que Sánchez ha hecho un giro a la izquierda. Tampoco se lo crean: ha hecho un giro al populismo fiscal, que es cosa bien distinta.

Y que lo sepan (dicho en modo ironía), la culpa no es de Sánchez; es de Moreno Bonilla. Vamos a ver, Juanma: sacarte, así de golpe, mayoría absoluta, regalarle unos escaños a Feijóo, dejar en la nada a VOX, robar algún votante socialista que otro y dejar a la izquierda de verdad verdadera en plan resto más que sumo, merecía una respuesta.

Sánchez miró a su alrededor, escuchó al lastre, perdón quise decir a Lastra, llamó a Calviño y le dijo que llamara a sus amigos esos de Bruselas: aquí va a haber un impuestazo de la leche.

Dicho y hecho. Moreno, la de los Moreno de Hacienda, que de impuestos verdes no quería saber nada, se ha puesto a buscar impuestos rojos, de esos que los ricos de verdad puedan pagar. Empezando por las eléctricas y siguiendo por la Banca.

La cosa de las eléctricas estaba descontada, de hecho en Europa hace meses que funciona, Draghi, ese sí que es un rojo, aunque la izquierda hace lo posible por echarlo, faltaría más: tener un tipo listo en el gobierno, que además se declara centrista.

El caso es que los accionistas, pagar lo que se dice pagar, no pagarán mucho más que antes. La cuestión es que, puesto que las eléctricas compran sus combustibles con tiempo, los beneficios que se lleva Hacienda, en realidad es dinero de los consumidores.

Sobre la banca, en Europa han decidido no jugar con el asunto. Las evaluaciones sobre el asunto, desde Japón a Hungría muestran que el crédito se reduce y las comisiones crecen, o sea que se traslada al precio del consumidor. De hecho, si eso no fuera así no tendría mucho sentido las políticas de los bancos centrales abaratando el dinero en momentos de crisis.

Con la misma lógica de que aquí nadie sale sin pagar algo, que dice Sánchez, están bajo el punto de mira los supermercados, las telefónicas y las farmacéuticas. Vamos a por el IBEX. No, no es que haya resucitado Pablo Iglesias, el joven, es que Sánchez quiere ser Pablo Iglesias el joven, que lo de Yolanda es muy blandito.

El caso es el que es: las encuestas dan el centro por perdido para la izquierda y Sánchez necesita el voto a su izquierda. Hasta Tezanos ha caído en la cuenta y anuncia cambio de ciclo. El problema es que si se le va la mano y la izquierda de verdad verdadera no suma cuarenta escaños a la izquierda del PSOE, no gobierna la izquierda.

Lo que suma, suma y lo que no suma, resta. Lo cierto es que el populismo fiscal de Sánchez no produce especial confianza a nadie. La mayoría social no cree que las medidas adoptadas sean útiles y los índices de confianza se han desplomado.

El índice de confianza del consumidor que en junio del año pasado estaba en 97,5, está este mes de junio en 65,8 -o sea, la confianza se ha reducido en un tercio-. Si hablamos de las expectativas de futuro, que hace un año estaban en un 118,1, están ahora en un 72,2, o sea más de un tercio de retroceso.

Por cierto, que estos índices no los calculan los malvados infiltrados derechistas del INE, sino las hordas del camarada Tezanos.

Si hubiéramos reconocido que los problemas de precios procedían de antes de la guerra, electricidad, demanda antes de recuperar las cadenas de suministros, confinamientos y efectos en el mercado de trabajo, igual ahora no necesitaríamos enredarnos.

En España ya hemos vivido extremas carestías procedentes de shocks de oferta. Sabemos que se sale con ahorro, con cambios tecnológicos y protegiendo a los más vulnerables. La universalización del bono, que no es más que una bajada generalizada de impuestos, ni fomenta ahorros, ni ayuda a los que los necesitan.

Para que me entiendan: financiar lo mismo a quien usa un Ferrari que a quién va a currar en la “furgo”, no es una medida muy alentadora en ningún sentido. Es como las becas de Ayuso, dicho sea de paso.

Lo que quizá fuera de izquierdas es plantearse un escenario a dos o tres años de reducción de precios, con congelación rentas, por supuesto los dividendos, más que los beneficios, pero también ayudar a las pensiones mínimas más que a las altas o a los salarios bajos del sector público mejor que subirlos generalizadamente.

Se puede indexar la economía y se puede poner impuestos a todo el mundo. Pero antes quizá habría que pensar que lo que es de rojos son los objetivos más que medidas populistas.

Tenemos un problema: los rojos no saben quiénes son los nuestros. Y así no vamos a muchas partes, salvo de vacaciones y mandando a hacer puñetas a los pesimistas, consejo de sindicalista revolucionario, que prepara un otoño caliente, no se sabe contra quién.

Alcaldes y barones socialistas, tiemblan. Hoy es Lastra, mañana será otro u otra. El cambio de Gobierno no sirvió para nada. Pero Sánchez no está para hacer listas: de ésta solo se salva uno, porque rojo solo hay uno. Y lo demás son gaitas de Feijóo.

  • https://peregrinomundo1.webnode.es/l/rojos/

 

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