La taberna es nuestra (y 4)

Las hordas nos han abandonado. Ebrias de trementina y largos almuerzos, magro ya el cuerno de la abundancia por inusitados precios, los ocupantes se han ido, vuelto a su hogar: nos han devuelto la ciudad y sus tabernas. Cosa que, siendo viernes y no día de cosas sesudas, merece ser comentada. Ya sé que andan…

La taberna es nuestra (3)

Aprovechando que los viernes no son días de análisis sesudos, llevo unas semanas orientándoles para salvarse de la ocupación de la ciudad por las manifestaciones abundantes ante los juzgados, el turismo, las cenas de amigotes y de empresa, las compras, los niños, las luces y el ruido. La taberna es nuestro refugio.