Piedrecitas en las sandalias de la democracia española
¡Qué bendición es ser político en España! No es solo una profesión; es un estado del ser, una elevación a un plano donde las trivialidades de la moral y la ética quedan, por fin, a ras del suelo. Y es que, queridos lectores, la actual y gloriosa oleada de corrupción que nos alegra las portadas…
