La ‘prevaricaverdad’, el IRPF, el Guernica y el voto de Anboto

El presidente del País Vasco se ha pedido el Guernica, usted creerá que esto es como si los si los neerlandeses se pidieran el cuadro de las Lanzas. Pero se equivoca: es más retorcido, aunque similar patochada. El problema, para qué engañarnos, es que nos temamos lo peor: es una posibilidad, en cuanto a Urtasun le den medio metro. Nada tan woke y modernos como desguazar museos.

No voy a entrar en que si el cuadro lo pagó la República Española, no la vasca que no existía; que nunca fue robado de ningún museo vasco; que si Picasso era de Málaga, que si hay bocetos, dicen, anteriores al bombardeo o que si el cuadro, en realidad, estaba pensado sobre la muerte del torero por Lorca cantado (“eran las cinco de la tarde”). Eso corresponde a historiadores y, en el caso del estado del cuadro, a conservadores.

El asunto es que el señor Pradales no quiere o no puede pedir la independencia. Primero, porque no es políticamente su tema y, segundo, porque, como ocurre con los catalanes, no pueden pagársela. En fin, sois españoles y moriréis españoles, me temo, como el cronista, por cierto, y no ando de drama Queen por el patio de la urbanización.

Pradales tiene todo: tiene todos sus impuestos, un cupo cero, como enseguida les repito, tiene un palacio en París, tiene el desempleo y la emigración, sus costas y puertos, aeropuertos, para que no entre nadie extranjero, salvo que sea del Atleti, tiene los cuarteles y los gendarmes, tiene las cárceles para que una socialista libere asesinos, tiene de todo. Pero no quiere pedir la independencia porque no se la puede pagar: de hecho, le estamos pagando la fiesta los españoles.

Señoras y señores, no son más ricos porque se queden los impuestos: son más ricos porque los demás españoles les pagamos la fiesta. Porque el Gobierno de 2022 les dio unos ingresos de IVA, que son el 15% de sus ingresos fiscales, y les pagamos los demás el déficit fiscal que producen las pensiones más caras de España. Cupo cero, no contribuyen en nada. Y pagaremos más, si este gobierno sigue, y los catalanes se quedan con su IVA, porque entonces querrán compensación.

Lo que Pradales quiere con el famoso cuadro, memoria, quisiera o no el pintor, de una de las barbaridades de los nazis, es la competencia emocional con los que le están comiendo por los pies. No es casualidad que la cosa del Guernica surja cuando ha surgido. La llamada “Korrika” (una carrera urbana razonable en defensa del euskera) ha sido tomada por los abertzales y convertida en homenaje a los terroristas de ETA. Pradales necesita que en las charlas alrededor del fuego que se producen en “Spoon River, Euskadi” aparezca el heroico presidente y el no menos heroico PNV.

Los españoles de la democracia no le debemos ninguna reparación a los vascos, nos la debemos en todo caso a nosotros mismos, en forma de convivencia y menos singularidades. Acaso, también, les debemos un recuerdo a todos los que morían asesinados por terroristas cada vez que se negociaba el cupo vasco. Siempre recordaré aquella tarde en que la parte aragonesa de la Comisión Mixta de Transferencias hubo de esperar a que Joaquín Almunia acabara de negociar con los vascos, que se sentaron, tras el correspondiente atentado de la víspera.

Ya les dije aquí lo que pensaba de la libertad de Txeroki y peor pienso de lo de Anboto que, además, tiene juicios abundantes por asesinato pendientes. La cuestión es que la gente que ha puesto en la calle a Anboto, aprovechando la debilidad del PSOE, es la que asusta a Pradales y le lleva a pedir compensaciones, no le preocupa que venga la derecha, le preocupa que, manteniendo su debilidad, Sánchez se apunte a un gobierno con Bildu que lleve al PNV a la gatera de la historia democrática vasca, en una sociedad que, cada vez más envejecida y despoblada y sin inmigración deseable, camina -seguramente como España- a un cambio político estratégico.

Esta debilidad no solo ha sido percibida por los vascos. La coalición de intereses varios y apoyos clientelares que nos gobierna ha prestado mucha atención al cambio de gobierno: al parecer, los catalanes han subrayado que los nuevos ministros son muy favorables a la cesión del IRPF.

Estos ministros serán muy favorables a lo que haga falta. El ministro de economía podrá situarse en el lado educado del populismo, pero salvo sus carantoñas al IBEX35 ha firmado todas las gestiones de sus colegas de ministerio, dejando fondos europeos sin usar, desmanes gestionados por la Moncloa, desde Indra a Telefónica y rescates varios, y una política intervencionista. Haber estudiado en París o no tener un escándalo de corruptela en tu oficina no te hace un buen ministro, solo un señor preparado.

Al señor España le han dado su propósito hecho: la Comunidad Valenciana ya no es “infrafinanciada”, cosa que era absurda e injusta, producto del sectarismo de Zapatero con las autonomías que no eran suyas y de las decenas de triquiñuelas, fondos y fonditos organizados para sobrefinanciar a Catalunya. Su nombramiento no tiene que ver con el IRPF, lo siento por los heridos portavoces catalanes, sino con poner en Valencia otras caras distintas a las hasta ahora elegidas. Los que sois candidatos no le valéis para Valencia, se siente.

El Gobierno no cambiará por los nuevos nombramientos. Solo tendrá una consecuencia: el populismo pasa a ser detentado en exclusiva por el PSOE y el motín de la salida del Consejo organizado por los de Sumar les dejará, definitivamente fuera de la pomada. Pedro no perdona, preparad otro minuto sin respirar amigos de la izquierda de verdad verdadera.

Que el populismo es Sánchez, hablando de la verdad, lo tienen en otro nombramiento producido en los mismos días de la distracción ministerial, con alevosa confidencialidad: la Comisión de la “prevaricaverdad” ha elegido a Baltasar Garzón como su presidente: naturalmente, se votó a sí mismo y recibió el voto de su hija. Su mujer es la fiscal, nombrada en cargo inexistente, a la que corresponden estos asuntos. Todo queda en familia.

Esta Comisión, que en la misma jornada contrató a un abogado juzgado en Argentina acusado de violencia contra su mujer (son feministas, todos), debe evaluar y encontrar casos de lesión a los derechos humanos en la Guerra Civil. Nada más atentatorio al derecho humano que la guerra entre hermanos, nada tan cierto como los múltiples desmanes producidos.

Por cierto, el exministro Corcuera les ha dado un par de casos de estudio que afectan a socialistas. Pero dudo que los españoles entendamos que la “venganza” jurídica sea nuestra forma de memoria. No nos merecemos ni un vigilante del pasado, condenado por prevaricador, ni que manoseen o reinventen la parte más dura de nuestra historia.

 

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