Cumplido el último evento vacacional, el cronista regresa el mismo día que Pedro Sánchez. Hago constar dos cosas: he tenido menos días que él y, por supuesto, no le persigo: nunca he sido mucho de El otoño del patriarca. Él estaba bien, tranquilo: total, a final de mes, le invadieron el país, pasó 15 minutos viendo el asunto y se marchó, apenas 48 horas después, el ministro de los trenes afirmó: “Otra crisis más que resuelve Pedro Sánchez”.
Aunque no hacía falta, el hombre aparenta haber venido muy activo. 26 días tarde, reúne al Consejo de Seguridad Nacional (por primera vez sin el Jefe del Estado, al ministro de los trenes le estorba). El Consejo aconseja: emergencia nacional y Mando Único. Lo que hace 26 días era innecesario, hoy es imprescindible. Se pretende echar a todos los que vinieron a uno, discúlpenme, lo del Mando Único y los ministros que integran los comités (incluido el irresponsable delegado del Gobierno en Ceuta) le suenan a Comité Técnico de Árbitros en la Liga Española: “todo OK, José Luis”.
Se ha acordado sacar de allí a 500 niñas, al parecer lo que era bulo fascista hoy es necesidad de seguridad. Eso sí, nadie sabe cómo ni cuándo. Se cambiará la Ley de asilo y de extranjería, (exigencia facha total según relato socialista) para adaptarlas (dos años de retraso desde el Pacto Europeo) a la legislación europea. Se le pide dinero a la Comisión Europea que tuvo una reacción “histérica y absurda” (Borrell). Eso sí, aprobado el Mando Único ya hemos sabido que los 25 agentes secreto que tenemos en Ceuta hicieron su trabajo (Robles) y que Marlaska dice que no. Todo en orden.
Señoras y señores la verdad no está en lo que ustedes ven, sino en lo que ven los ojos de Pedro: un océano infinito, en calma, un hombre protegido por lanchas, separado por un muro de guardias del universo fascista. Los ceutíes exageran, si se consideran desatendidos que “disculpen”, dice Robles. Se nos viene un gobierno reaparecido, un desfile por el Congreso de ministros a los que se exigirá dimisión y que no dimitirán. El problema es sencillo: los ministros no tienen credibilidad; solo Pedro podría calmar a los suyos, pero radicaliza a los que no son suyos y a los ceutíes. Es la trampa marroquí, camarada.
El tipo que gobierna como tuitea, portavoz del socialismo realmente existente, no solo afirma que la crisis está resuelta, sino que se postula como potencial sucesor, por si acaso. Pero el caso es que tras un mes todo ha ido a peor y todo apunta a que Ceuta se convierta en un inmenso centro de internamiento de inmigrantes. Los ministros marroquíes reclaman la soberanía, mientras envían desde Tan Tan (doscientos kilómetros de Lanzarote) a 2.300 inmigrantes en dos días. Todo en orden.
Ceuta, dice Robles, es muy española, españolísima. Javier Pérez Royo (portavoz e intérprete jurídico del relato sanchista) nos lo explica: “Ceuta no es España, es África. Solo será españolísima mientras haya españoles. Blanco y en botella: la única forma de resolver la crisis de la invasión es una forma de cosoberanía, primero, que los españoles se vayan yendo, luego y, al final, ya será África.
Por cierto, ustedes creerían que el precio de la vivienda se habría hundido en Ceuta. No; están comprando los marroquíes que viven en Europa, para que vivan algunos de los asaltantes. Tras toda invasión, hay una expulsión. ¿Llevarían ustedes a sus hijos o hijas al colegio en esas circunstancias o tomarían un ferry para venirse a la península? Todo en orden.
Esta crisis es más severa que la catalana, aunque caben verse rasgos similares. Rajoy radicalizó a Junts y Sánchez a Mohamed. Sánchez radicalizó a los españoles con amnistías y financiaciones singulares y ahora los radicaliza regalando el negocio a los marroquíes. Es la misma técnica. Una permanente ventana de Overton que destroza el estado por la puerta de atrás.
Ayer leí a un columnista que si entendí bien nos decía que una quincena no puede asumir el rescate de once meses de agobio, hablaba, al parecer, de las vacaciones. Pero, en realidad, hablaba del PSOE: creer que el estío, el hastío y la hiperactividad de pollo descabezado hará que olvidemos es absurdo.
Sánchez ha estado ausente 26 días, solo unas horas en Ceuta para decirle a Vivas aquí te dejo un rato a Marlaska. La foto de la coordinación telemática en chanclas era para organizar un absurdo e insultante paseo de ministros y ministras por la ciudad. Naturalmente, usted y yo somos fachas. Todos los que sostenemos que lo de Ceuta es una profunda crisis de estado, que hemos perdido nuestra posición estratégica definitivamente y nuestras capacidades disuasorias, todos los que creemos que se ha expulsado a Ceuta de nuestro estado de bienestar, todos y todas somos fachas.
Estas son cuestiones de fondo a las que, nos tememos, hemos llegado por razones venales, que nos dejan a la luz lo que importa: a quienes sufren y han perdido su ciudad y su futuro, probablemente. Él ha volado desde Lanzarote, casi en secreto. Sánchez no ha resuelto una crisis; ha resuelto otras vacaciones hacia su supervivencia. Lo del futuro de los ceutíes o nuestro propio Estado se le da una higa. Hay algo más simple, cortoplacista: radicalizar a los extremistas, para avisar miedo y rascar algún voto.
No ha importado sumir a servidores públicos (servicios de inteligencia, ejército, policía, guardia civil) en un absoluto desconcierto, indefensos, externalizando nuestra seguridad en Marruecos que no es un socio, sino una amenaza. Nos sentimos como con la amnistía: vulnerables y sin recursos.
Pedro Sánchez ha resuelto también el futuro de la izquierda. En pocas palabras: Sahara, Ceuta, Marruecos. Gasto militar, nucleares. Asistencialismo para sustituir al estado del bienestar. Fuera clase media; fuera soberanía. Que se ponga Óscar López a pedir votos en Madrid y los demás por ahí. Todo en orden.
En el mundo de la inteligencia artificial, la estupidez natural nos desvela el futuro. El ministro de los trenes lo ha declarado: grito y república, lo del comer o el vivir es para otro día. Tiene razón el columnista del que les hablé: “una playa no debería operar como la unidad de cuidados intensivos del ánimo”. Sánchez ha resuelto sus vacaciones; a nosotros nos queda una irremisible tristeza y angustia de Estado. Todo en orden.



