Por orden del gobernador civil de la provincia

(Interpretación por la IA de la orden de las delegaciones del Gobierno de no permitir manifestaciones por Ceuta que incomoden al ‘Fraudillo’)

“A quien esto leyere y entendiere se hace saber que habiéndose tenido conocimiento en este Gobierno Civil de la intención de ciertos elementos perturbadores que promueven la desestabilización de la Nación siguiendo las conocidas maniobras de la confabulación judía y bolchevique con la oportuna colaboración monárquica reforzadas por algunas democracias decadentes y algunos elementos centrales del capitalismo liberal ajenos al sentir de la comunidad nacional como garantes de nuestro espíritu no podemos permitir alteraciones del orden público mediante convocatorias de reuniones no autorizadas y manifestaciones callejeras en el territorio de esta provincia (Nota del traductor: como Juan Goytisolo dejó claro en Señas de identidad, los responsables del franquismo hablaban sin puntos ni comas).

Cumpliendo con el deber de salvaguardar la paz social y la normal convivencia que tanto esfuerzo ha costado consolidar a la Nación y a nuestro Caudillo y su incansable trabajo, a pesar de su derecho al descanso, y con las facultades que me confiere la vigente ley de Orden Público, vengo en disponer:

Primero. Queda prohibida la celebración de cualquier tipo de manifestación, concentración o reunión que no cuente con la preceptiva y previa tramitación y aprobación expresa de esta autoridad provincial. Aplicándose el principio de que “solo muy limitadamente” cualquier administración local de la provincia, rompeolas de las plurales Españas, pueda evadir esta prohibición.

Segundo. Las reuniones en actos institucionales que excedan del puro ámbito familiar, institucional o asociativo legalmente reconocido requerirán de la oportuna legitimación administrativa, reservándose este Gobierno Civil el derecho de intervenir mediante la Fuerzas de Orden por razones de Seguridad.

Tercero. Los infractores de la presente orden, así como los promotores o meros asistentes a estos actos contra la nación y nuestro Caudillo serán sancionados con el máximo rigor de la ley, sin perjuicio de su puesta a disposición de la jurisdicción correspondiente. Por esta orden se da aviso al negociado de buleros de la sección de propaganda del Movimiento, establecida en esta provincia en Prado del Rey.

Cuarto. Se insta a las fuerzas de Orden Público, Guardia Civil y Policía Armada a actuar con la máxima energía en defensa de la tranquilidad en las calles y el libre ejercicio del trabajo.

Lo que se hace público para general conocimiento. Dado en la capital de la provincia de Madrid en el día de la fecha. El excelentísimo Gobernador Civil y Jefe Provincial del Movimiento, Don Francisco Martin Aguirre”.

Ustedes podrán pensar que el texto anterior es una astracanada. Es una cómica parodia de lo que Don Francisco Martín hubiera escrito en cualquiera de los años sesenta, además le pega. Habiendo intentado ser la voz “antiayuso” en la Comunidad, reducido a la condición de propagandista y vigilante de la playa, desplazado por el tal López, solo le queda hacer méritos para encontrar algún sitio, le vale desde La Siete a un puestecito en una candidatura.

Entenderán que el escrito del delegado del Gobierno es un “papelón” de factura antidemocrática. Reconozco la excelsa finura del investigador jurídico que ha inspirado el glorioso escrito que el delegado del Gobierno de Madrid ha facturado, prohibiendo y no prohibiendo la concentración en defensa de Ceuta. Observarán cómo este Gobierno va adquiriendo un carácter cuántico, tipo “gato de Schrodinger”, que podía estar a la vez vivo y muerto.

Se puede tener información de los servicios de información, pero no tenerla (Patxi López). Tener alternancia, pero no tenerla (Sánchez), ser ministro y ser un ignorante insuperable (Bolaños) Se puede prohibir (no tramitar) y no prohibir (Francisco Martín, delegado del Gobierno).

Decirle al Ayuntamiento de Madrid y, al parecer, a otros que la convocatoria de la concentración no puede tramitarse como manifestación es una perversa forma de poner palos en la rueda no solo a un derecho democrático, sino a una defensa social de la soberanía.

Cosa que se hace, sabiendo, y no es cosa menor, que sugerir un acto institucional como alternativa es una trampa saducea ya que estas convocatorias requieren decisiones administrativas que las sostengan. Y, no menos importante, reduce los derechos de los asistentes que no forman parte legítima de ninguna institución y, por lo tanto, no están totalmente protegidos. Por cierto, ahora resulta que las convocatorias automáticas frente a actos terroristas o frente al asesinato machista no estaban bien tramitadas. ¡Hay que ver, cómo somos los progresistas de descuidados!

Puede creerse, en términos políticos, que la patrimonialización por los Ayuntamientos, o sea la derecha, de la defensa de Ceuta tiene un calado político relevante. Pero el PSOE, además de expresar su disgusto, ha hecho dos cosas políticamente impotables.

La primera afecta a su afiliación; ha dado un paso arriesgado: amenazar a su militancia por escrito (he visto Secretarías de Organización más finas). La segunda, pasar al ejercicio del poder, a la propiedad de la calle, a un ejercicio de represión política y jurídica en una cuestión tan tremendamente sensible que es la peor crisis política en la España de la democracia. Más que Cataluña, en la que el Estado tenía recursos para afrontarla y aquí hemos dejado nuestras fronteras en manos de otros y no sabemos cómo salir del atolladero.

El delegado del Gobierno quiere lo que quiere el gobierno: que mañana, Día de Ceuta, la noticia no sea el hartazgo de los ceutíes, el asalto a nuestras fronteras, sino día de ruido y furia, para levantar muros. La razón solo el poder y no molestar a Marruecos. Se lo dije ayer y se lo digo hoy: no caigan en ninguna trampa.

 

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