El alquiler en la era del bono: no es la propiedad, es la eficacia

El bono ha vuelto. El cheque, por cierto siempre rechazado por la izquierda de verdad verdadera, cosa de Aguirre, legalizada por Zapatero, no es mala cosa: facilita más la equidad que las subvenciones a propietarios o prestadores de servicios.

Siempre y cuando el umbral de necesidad sea la renta más que otras variables como la edad, por ejemplo. En un nuevo giro populista de la socialdemocracia hispana, el bono favorece tanto al rico como al pobre, siempre que sea joven.

Un joven que gane 23 mil euros, el límite previsto, que viene a ser, en catorce pagas, como mil quinientos mensuales, recibirá lo mismo que uno que gane quinientos. Progresivo de la muerte, como pueden ustedes observar.

Puede comentarse que un mayor de 55 años puede cobrar un subsidio de cuatrocientos y pico y tener un alquiler, pero no cobrara el bono. Estamos buscando el voto joven, a ver si se me aclaran.

La vivienda y su alquiler es un problema gordo, no cabe duda. Cierto que no hay cifras oficiales para evaluar su nivel. Los expertos que analizan los precios recurren a Fotocasa o El Idealista: no hay un índice público solvente en España. El señor Tezanos hace grandes encuestas, pero ha sido incapaz de resolver este déficit estadístico.

Pero, sin índices reales, se sabe: el alquiler en las zonas más duras supera el tercio de renta, lo que suele exigirse en las ayudas que se dan en algunos ayuntamientos. Por ejemplo, en el Ayuntamiento de Madrid.

Aunque los precios del alquiler parecen estar bajando, Madrid, Catalunya, las Islas, el Levante y algunas zonas de Galicia concentran precios muy altos. Zonas en los que la oferta es escasa (en Catalunya se ha reducido tras la norma de control de precios).

Sin embargo, a pesar de lo que dice la derecha, el problema de las nuevas medidas no es la propiedad el problema, es la eficacia.

Para entendernos, tomando cifras del catastro, tenedores de más de diez viviendas hay 240 mil, de los que 150 mil son privados. Por cierto, la SAREB, el banco malo, tiene unas cinco mil viviendas que no ha querido, sabido o podido vender a Comunidades o Ayuntamientos para sus políticas de vivienda social.

150 mil alquileres no harán temblar el capitalismo, que quieren que les diga (Caixabank, Lazora, Blackstone, Santander y Sabadell acumulan la mitad). Por otra parte, Goldman Sachs, Merlin, Sareb y Real Estate acumulan otras quince mil viviendas. O sea, que no; ni el capitalismo temblará ni esto es una expropiación.

La mayoría de los propietarios solo tienen una vivienda en alquiler. La mayor parte se concentran en la España despoblada. Estos estarán sujetos a congelar alquileres. O sea, como ahora, a nivel IPC.

Los grandes tenedores tienen más peso en las grandes ciudades. Eso sí: serán las Comunidades Autónomas y no el Gobierno los que decidan si su territorio está o no tensionado.

La política de vivienda acordada no es la que proponía Podemos. Simplemente, el área de economía socialista no quería intervenir en el mercado, salvo algún tipo de política fiscal. Las políticas de Podemos, desde Berlín a Barcelona, han producido dos evidentes efectos: la reducción de oferta y, en consecuencia, la subida de precios.

Lo que la vicepresidenta de Gobierno, de egos rodeada y del frente amplio ése, ha aceptado que es la política de la “vieja socialdemocracia en declive” denunciada por la ponencia congresual socialista. Según esa lógica, el resultado es evidente. Las ventajas a los arrendadores por bajar impuestos no las pagan ellos: son reducciones de impuestos: o sea, las pagamos los demás.

En segundo lugar, éste, como ustedes ya saben, es “un estado multinivel” (si decimos autonómico, los catalanes y vascos se molestan). En consecuencia, y en plan cogobernanza, el gobierno no gobierna en estas materias.

La subida del IBI a viviendas vacías es algo que muchos ayuntamientos, de derecha e izquierda, han perseguido durante años, sin respaldo legal. Ahora podrá darse un colchón legal a los Ayuntamientos que decidan adoptar la medida.

Ahora bien, primero, los IBI son para estas entidades el chocolate del loro y, segundo, desincentiva el alquiler y orienta el inmueble a la rentabilidad de la venta que, parece, ha vuelto a revitalizarse: el ahorro de las familias ha impulsado la concesión de hipotecas.

La construcción de vivienda nueva, con obligación de reserva de un número de vivienda al alquiler tasado es una buena medida que ya ha dado resultados. Lástima que llevamos veinte años de retraso.

La construcción de vivienda privada no está especialmente a la altura de las necesidades y de la pública ni hablamos. Ninguna institución entrega vivienda. Construir vivienda es la política, pero no hay quien entregue viviendas.

En realidad, el Gobierno legisla, como casi siempre, para Madrid. Cataluña tiene su norma, Barcelona la suya. También las islas. Tenemos un presupuesto, un bono electoralero y nada que gobernar. Lo que es, es.

Ahora es la era del bono. En tiempos de envejecimiento, despoblación y desempleo no hay políticas fiscales, solo déficit y deuda que no pagaremos. Lo que hay.

 

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