Madrid aniquila el guerracivilismo de los radical-estalinistas Iglesias y Sánchez: Ayuso arrasa e Iglesias deja la política

La candidata del PP, Isabel Díaz Ayuso, se ha quedado al borde de la mayoría absoluta en la Comunidad de Madrid, pero con el apoyo de Vox a su investidura garantizado y consiguiendo más apoyos que toda la izquierda radical-estalinistas junta. Una gran victoria electoral que augura un cambio en la orientación política en el resto de España.

Las elecciones del 4-M en Madrid han demostrado que los españoles no quieren las políticas del guerracivilismo preconizadas desde una izquierda que ha olvidado sus propios valores éticos y ha abrazado los principios del radical-estalinismo preconizado por Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

El mensaje de Isabel Díaz Ayuso de “libertad más cañas” ha arrasado en el centro y en toda la periferia de Madrid. El PP renace de sus cenizas gracias a Díaz Ayuso y le marca el paso que debe seguir al presidente del partido, un hasta ahora desaparecido Pablo Casado.

Es el primer resultado de las elecciones madrileñas del 4 de mayo, en las que la izquierda ha visto pasar de nuevo la esperanza de acabar con dos décadas de reinado conservador en Madrid. Y eso a pesar de la gran participación electoral, del 76%, que la izquierda esperaba que le beneficiara y que ha dado como resultado el efecto contrario de boomerang político.

El descalabro del PSOE de Pedro Sánchez es tan sin paliativos, que su candidato, a quien Sánchez y su gurú Iván Redondo habían marcado la campaña electoral que debía seguir, sólo acertaba a decir hasta en tres ocasiones en su intervención reconociendo la humillante derrota: “Me llamo Ángel Gabilondo y soy del PSOE”. Una intervención realmente patética.

Pero más humillante aún ha sido la derrota del estalinismo en Madrid… Los resultados son tan demoledores, que Pablo Iglesias ha optado por dejar la política. Sin embargo, la escisión estalinista de Podemos, Más Madrid, coliderada por Íñigo Errejón y Mónica García, Más Madrid, da el sorpasso al PSOE y se asienta en la política regional.

Por su parte, Ciudadanos, de Inés Arrimadas y Edmundo Bal, dice adiós. El partido naranja desaparece de la Asamblea de Madrid tras gobernar junto al PP hasta hace nada y ser uno de sus feudos al dar el salto de Cataluña a todo el país. Pasa de 26 escaños a cero. Toda la presión está puesta en la dirección naranja.

 

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