Si Él no te llama, no estás en el centro

¡Qué dura es la vida del gran conductor! No ha bastado la súbita conversión al atlantismo, abandonado desde la sentada de Zapatero ante la bandera americana, respondida con amores marroquíes de la diplomacia yanqui, que daño ha hecho y sigue sometiendo a paseíllos intolerables al áureo líder.

Ya lleva Robles poniendo lo que hay que poner en Afganistán, aviones en Bulgaria y fragatas en el Mediterráneo, sonriendo a todo embajador que pasa por aquí, pero no. Él no llama, Él habla con todo el mundo menos con el gran conductor.

Dice el ministro de la cosa que España está en el centro de las decisiones. Un poco de pena da el argumentario, como el de la foto de “Gila en el teléfono” publicada por La Moncloa o como insistir en un diplomacia que no tienes. Pero no; no estamos en el centro.

El presidente estadounidense, Joe Biden, organizó para este lunes pasado una videollamada con la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen; el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, y varios líderes europeos para coordinar la respuesta ante la concentración de tropas rusas en la frontera con Ucrania.

Entre los líderes europeos han estado el presidente de Francia, Emmanuel Macron; el canciller alemán, Olaf Scholz; el primer ministro italiano, Mario Draghi; el presidente ultraconservador polaco, Andrzej Duda, y el primer ministro británico, Boris Johnson. No; no estaba Pedro. ¡Vaya!

Mientras la fragata Blas de Lezo, honra al gran marino, se prepara para viajar (a las fuerzas políticas catalanas -incluido el PSC- este marino les cae mal y pidieron al Ayuntamiento de Madrid que derribaran su estatua), Biden habla con quien manda.

Quizá recuerden el tiempo que un tal Solana sí estaba en el centro de las decisiones atlantistas, antes de que Aznar nos llevara a la misma mesa. Ahora, resulta, que no: que estaremos pendientes de lo que otros vayan decidiendo.

Biden, todo hay que decirlo, está liando un poco a los europeos que son más partidarios de la lentitud. La estrategia norteamericana, a diferencia de Crimea, es colocarse en lo alto y quedarse ahí mientras la europea parece ser la de escalar menos.

Los europeos tienen la impresión de haberse dejado liar por los rusos de mala manera. Y a los consumidores de gas ni les cuento la impresión que tenemos de que esto se va a poner carísimo.

No cabe duda de que los conflictos territoriales son de complejidad larga y notable. Ucrania era Rusia hasta que llegaron los mongoles. Pero los rusos del Dombás, en realidad, lo que quieren, es hablar ruso e ir a las iglesias rusas.

Putin lo que no quiere es que Ucrania se haga europea ni, menos, de la OTAN.

Occidente ha estado obsesionado durante más de dos meses con los preparativos rusos para montar una nueva invasión terrestre de Ucrania. Pero esto no ha sucedido.

Y es probable que no suceda, al menos en la forma que comúnmente se imagina.

Y lejos de las demandas inmediatas y explícitas ligadas a la acumulación de tropas, Rusia ha logrado otros objetivos secundarios. Temas que antes ocupaban el primer plano de las mentes occidentales, como la ocupación de Crimea por parte de Rusia y las continuas violaciones del alto el fuego en el este de Ucrania, han sido dejados de lado por preocupaciones más urgentes sobre una escalada inminente.

En las declaraciones más recientes de EE. UU., se prometen respuestas firmes a Rusia en forma de severas sanciones económicas y refuerzo militar de Europa, pero, si y solo si Rusia organiza una invasión terrestre de Ucrania. Ése es otro poderoso incentivo para que Rusia haga algo diferente en su lugar.

De hecho, el enfoque que ha adoptado EE. UU. parece ignorar por completo la amplia gama de opciones de acción hostil por parte de Rusia que en realidad no implican invadir ningún lugar. La opción de ataques transfronterizos usando aire, misiles o ciberpoder, profusamente utilizado estos días, permanece sobre la mesa.

La acción europea y de la OTAN, los suministros de armas y equipo esenciales están reduciendo aún más la probabilidad de una incursión terrestre, en eso tienen razón los estrategas atlánticos.

Nuestro Gobierno, en realidad, no solo es ignorado: es que está dividido. Para que ERC -y los tributarios políticos catalanes del Russia Today- declaren que las opiniones de Podemos son “pro rusas”, calculen ustedes cómo está el patio.

Dice Iglesias que ahora que ya no es político puede decir la verdad, cosa que antes por lo visto no hacía. También parece decir que, entre lo de Rusia y lo de la Reforma Laboral, tienen a apresada a Yolanda Díaz y, de paso, a Sánchez.

No, queridos y queridas: Si Él no te llama; no estás en el centro. Ni de las decisiones ni de casi nada.

 

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