La limosna de los martes de Pedro no apagará el fuego francés: “ataca la citadelle”
Venía de escribir unos garabatos en una de las mesas en que escribiera Kafka y una alarma lejana asaltó mi teléfono: París saqueado, arde el ayuntamiento de Limoges, quemado por los vándalos habituales. Recordé que enfrente de ese ayuntamiento me tomé un excelente pastís, acompañando a unos ciclistas que cruzaban Europa, naturalmente en el coche…
