Aldama se cambia de ópera: buscando a Don Pizarro

Víctor de Aldama nos dio mañana de canto. Empezó como un factótum (Fígaro qua, Fígaro la): él siempre estaba “listo para hacer cualquier cosa, de noche o de día”. Lo mismo buscar una señorita que relajara al jefe, ponerle piso, que pagárselo con alguna comisioncita de algún negocio con constructoras, el partido lo necesitaba, dice.