La taberna es nuestra (y 4)
Las hordas nos han abandonado. Ebrias de trementina y largos almuerzos, magro ya el cuerno de la abundancia por inusitados precios, los ocupantes se han ido, vuelto a su hogar: nos han devuelto la ciudad y sus tabernas. Cosa que, siendo viernes y no día de cosas sesudas, merece ser comentada. Ya sé que andan…



