Extremadura: el mejor de los tiempos, el peor de los tiempos

El mejor de los tiempos tiempo es para las derechas. El Partido Popular obtiene un resultado histórico (lo que junto al crecimiento de VOX, supone un cambio estructural en el comportamiento electoral extremeño). El peor resultado de la historia lo pone la debacle socialista.

Al parecer, empero, el mejor de los tiempos no es suficiente para el PP –según analistas, el PSOE y portavoces mediáticos de palacio-. Gallardo dio las gracias a “los cientos” (en su línea) que le votaron, culpó a la Navidad de su derrota y no dimitió. Lo hizo el lunes por la tarde como secretario general. Sí habló de dimisiones la izquierda de verdad verdadera, pero no de Gallardo, les gusta Gallardo al frente del PSOE. Guardiola debe dimitir, afirma la señora de la izquierda de verdad verdadera. La izquierda vive en un mundo paralelo, qué le vamos a hacer.

Debe empezarse por la baja participación que ha ocupado especialmente a los votantes socialistas y facilitado el éxito porcentual del PP. Gente de centro izquierda que no quiere votar derechas, pero que cree que el PSOE merece regenerarse en la oposición. Lo que no se sabe es quién regenerará; no preocuparse: Calígula dejo la herencia a su caballo, Pedro está buscando uno. Más no todo ha sido dejadez.

Con los datos de que ya disponemos podemos comprobar que el PSOE ha cedido votos a todos los partidos políticos. La fidelidad del votante socialista no ha llegado al sesenta por ciento de sus votantes. Ha debido ceder unos mil votos al PP, probablemente en las ciudades más grandes. También a su izquierda, unos mil quinientos, e incluso a VOX, probablemente en el medio rural. El PP ha mantenido una fidelidad de voto del 80%, también ha cedido a Vox votantes, unos mil, que ha compensado con el PSOE. Y se ha abstenido una pequeña parte.

Estos resultados, una cultura de derecha del 60%, histórica en la Comunidad española con más tradición de izquierdas, suponen un cambio estructural, pero dos consecuencias para el relato: no es la izquierda quien puede parar a la extrema derecha y a la gente no le importa tanto la extrema derecha como a Sánchez, si es que a Sánchez en realidad le importa. Lo que a la gente le preocupa es Sánchez.

La profundidad de la crisis del enraizamiento de la izquierda se percibe tanto en el voto urbano como en el rural. Aunque tiene, en ambos casos, características distintas. La mitad de los extremeños viven en diez ciudades. El PP avanza en todas ellas, con la excepción de Plasencia y Zafra donde suma unas pérdidas de 300 votos. En general gana un 7,6% de electorado en ellas.

En estas ciudades, el voto estratégico urbano de la izquierda –el cambio siempre es urbano- se reduce de forma que, salvo un municipio (Villanueva de la Serena), el PSOE no supera el 30% del electorado en ninguna. El socialismo realmente existente ha perdido en las ciudades un 12,6%. Es decir: el PP gana ahí más que la media regional y el PSOE pierde más que la media regional.

Hasta ahora, con los datos disponibles, solo puede calcularse el voto por edades, considerando la edad media de las ciudades. Con este dato, el PP es el más votado en todas las franjas de edad, aunque hay un punto menos en las ciudades con edad media más joven, al contrario que en VOX, donde el voto en ciudades con edad media más baja supera en cuatro puntos el voto de los otros segmentos de edad.

Es decir, VOX avanza en el medio rural, donde había una notable base socialista, y probablemente entra en las ciudades, a través del voto más joven, sin que la izquierda suponga una barrera. Una mala noticia para el wokismo, los gritones televisivos y algunos antifascistas radicales.

Los sondeos no anduvieron desatinados, aunque nos permiten saber por qué Tezanos el certero, que saldrá presumiendo de los escaños atribuidos, no acertó en realidad, como suele.

Mientras la media de encuestas daba al PP un 42%, Tezanos daba un 38,5. El PP obtuvo un 43,2. Es decir, sí se cumplieron las expectativas del centro derecha. Si ese porcentaje no se tradujo en más escaños es porque la técnica electoral castiga al primero, si el segundo es muy débil y el tercero muy fuerte. Respecto a VOX, con una media del 14,4, Tezanos ofreció un 17,3 y obtuvo un 16,9. Es decir politiqueo: pronosticar al alza a VOX, subestimar la muestra de la derecha y primar al alza la del PSOE al que se le atribuyeron seis puntos más de lo que sacó. Ésos son los criterios para juzgar el material CIS.

Las razones de todo este movimiento son, en primer lugar, estructurales: la izquierda ha sido derrotada en su forma populista de hacer política, su forma de gestionar la crisis climática y sus prescripciones éticas. Es, en segundo lugar, un problema Sánchez -la lista de los analistas de palacio para desvincular a Sánchez de Gallardo es tan risible como irritante-: Sánchez lo permitió, porque tiene un juicio que retrasar, por si tiene que convocar elecciones antes.

Es, también, política: los más jóvenes se radicalizan, los mayores de las tradiciones populistas fallecen y hay decisiones furiosas con costes. Los votos en los seis municipios del entorno de la central de Almaraz, por ejemplo, son evidentes, lo es la crisis agraria y lo es el discurso de la financiación singular y el discurso de Extremadura (y Ayuso, por supuesto) nos roba.

Hay un hecho objetivo: no se puede ganar al PSOE y a VOX al mismo tiempo. El extremismo centro de Guardiola ha podido atrapar unos votos o desanimar al votante de izquierda a acudir a las urnas –formas de voto útil-, pero esto mantiene la radicalización de VOX. Vencer a los dos a la vez no parece fácil y el PP, a todos los niveles, debe aprender a gestionar esta cuestión.

Por otro lado, supongo que VOX deberá renunciar a las prácticas de humillación propias de Abascal y atender a la formación de gobierno si quiere influir y, una vez acabado con el PSOE, es tiempo de que Guardiola planee una estrategia para ellos. No creo que, a nadie, quizá con la excepción del PSOE, le interesa la repetición electoral. Tampoco es descartable que, tanto en el PSOE como en el mundo de IU, nazca la idea de que la gobernabilidad de Guardiola es una barrera contra VOX, una forma de muro clientelar. No crean que voy desencaminado: IU ya lo hizo en el pasado y si el PSOE extremeño quiere regeneración, necesita un gesto.

No sabemos lo que piensa Pedro, o quizá sí: está en plan Tolkien y Señor de los Anillos, más o menos, en un “y un escaño para aforarlos a todos”. Es el peor de los tiempos.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.