@KettyGarat no te lo perdonaremos, me refiero a tantas crónicas imaginando como empezó todo y tú con la explicación en tu bolsillo. Sí; sabemos que tienes razón, como siempre. Por cierto, espero que te hayan pedido disculpas todos los que te insultaron. Ya nos dijiste que de ética andaban escasos y que de estética ni te cuento. Pero @KettyGarat, entre nosotros, ¿sin ética, sin estética y, también, sin épica?
El viernes es día de crónica poco sesuda como saben. Pero el chiste y la ironía no deben engañarles, poco sesudo no significa frívolo. Y esto tiene bastante relevancia.
Acabas de destrozarnos, Ketty, la epopeya fundacional del socialismo realmente existente, el “road trip” de la podemizacion de la socialdemocracia, la historia que, como la mili, había nacido para ser contada en los fuegos de campamento, en hogueras de verano, entre viejos amigos, a la luz de la luna con unas birras. ¿El viaje del Peugeot, falso? ¿Ketty, por qué nos haces esto?
Todo lo hermoso de un viaje iniciático convertido en falacia. Un viaje de la cuadrilla, eso es muy navarro, Cerdán debió empezarlo todo, soñando el futuro, el suyo, el nuestro no importaba mucho, en realidad.
Cuatro amigos preparando el asalto a la patria; un viaje de amigotes hablando de sus cosas: mi chica es una pichona; ¿la catedrática? Tú te callas Koldo… pues yo tengo unas sobrinas…Ábalos no. ¿Por qué? Porque eres feminista, ¿por qué? Porque eres socialista… Pues la Paqui me compra muy bien… la mía solo sabe contar rumanos; tranquilo Koldo, algún día nos valdrá.
Ketty nos has dejado sin el momento “bro”, las comidas pagadas a escote, con Koldo recogiendo tiques, algún día valdrán para algo, dice. Ese minuto en que, en la intimidad del Peugeot, se juran fidelidad eterna, enriquecerse juntos, protegerse… hasta la resistencia, susurra Pedro… ¿qué dices?… Nada, cosas mías… Koldo sonríe, él lo ha grabado.
¿Todo eso en un Mercedes? Imposible. Coche aparcado a centenares de metros para que no lo vea la militancia. O quizá viaja solo él, para no enterarse de lo que traman los hermanos o no conocer su vida íntima. Todo lo que era hermandad se vuelve cutre en la escena de un Mercedes de 70 mil. El Mercedes es para gambas, comidas con tarjetas black o quemar “crowfunding” en buenos y relajantes balnearios con SPA, paradores y cosas de ésas.
El Peugeot era relevante, era el icono, la representación de la nueva política, la vuelta del socialista a las casas del pueblo. ¿Cómo escribir una gloriosa página del socialismo en un Mercedes? Todos los inicios políticos necesitan sus momentos fundacionales. Vale, todos son algo edulcorados, apañados, desfigurados por la memoria oficial, los relatos y el interés. No hace falta la verdad, solo que sea verosímil. Pero cuando contenido y continente se vulneran al mismo tiempo y tan groseramente acontece el problema: Qué fue de la legitimidad.
Y esto de la legitimidad fundacional de una política nos lleva al otro asunto, también revelado –por algún fuego amigo- por Ketty: la derrota de la secretaría general, tras un intento de votación opaca y probablemente amañada, parecen ahora lo que probablemente era; el anuncio de que cosas muy serias podrían pasarle al país, entonces solo había uno, al parecer o quizá ya no.
Esa derrota dio paso a las primarias de un nuevo socialismo y de ahí a los congresos de Valencia y Sevilla, los Congresos de Ábalos y Cerdán, la limpieza del militante histórico. El PSOE había cerrado aquella tarde aciaga: el nuevo socialismo, las alianzas infinitas, tuvieron en ese momento su origen.
La urna en el cuartucho es, visto en directo, grabado, todo un preámbulo político. El derrumbe absoluto de un partido político. No es la izquierda un mundo sin crisis, pero amigas y amigos, la sala revuelta parecía el Instituto de Señoritas (Smolnik, Leningrado, 1917), viendo a Stalin susurrar a Trotski sonetos de amor, ustedes me entienden: ése es el significado del momento lacrimoso en que desapareció el viejo partido socialista y nació el partido de las artimañas.
Hemos visto en directo cómo lloran las que van a ser derrotadas en un futuro próximo, entendido por qué odiarán a Lambán, hemos visto cómo las urnas, en ejercicio democrático solemne, se esconden de los votantes, hemos visto a Pedro, al que le pareció estrecho el Peugeot y necesitaba un Mercedes, llamar a votar a un cuartucho. Fue derrotado, daba igual. Él se vengaría, resistencia.
Sin Peugeot y sin urnas, Ketty Garat ha derrumbado la iconografía de la reconstrucción socialista. Sin momentos fundacionales, sin ideales, sin una mínima verdad que llevarse a la boca, un partido es solo un sindicato de poder. En la urna falsa, en el Peugeot, en su falsificación, en la trampa fundacional empezó todo. Transformar el Mercedes en un Peugeot es la mejor parábola da la política del socialismo realmente existente.
Ser muy radical, para no hacer nada. Hablar de los vulnerables, para que los vulnerables paguen la fiesta, hablar de ética para no practicarla, citar la modernización de España para reglarnos el momento cutre de las sobrinas, la Paqui, las catedráticas y los hermanos. Todo se barrunta tan falso como aquel Peugeot, tan irritante como aquella sala de Ferraz.
Hemos descubierto el momento “Bro” de la democracia española. Cómo la complicidad venal de unas élites partidarias destrozan la confianza en la política de miles de españoles. Muchas sombras se ciernen sobre nuestra convivencia. La pregunta es si alguien va a reflexionar sobre que ha hecho mal o convertirá, de nuevo, la reflexión en amenaza. El problema es que el falso Peugeot aparecerá siempre como ejemplo. Así se verá en la historia.
En fin, es viernes, me tomaré un vino a su salud. Voy a utilizar con mi tabernero la técnica de los “Bro”: le pediré un vinito normal y que me ponga un Reserva. Total, cambiar Peugeot por un Mercedes es más grave… y no pasa nada. Pasen buen día.



