Ceuta: menteplanismo, housing y uberpatera

Trabajando en las cloacas (imagen generada por IA)

El “menteplanismo” existe; es un hecho. Que este mal se ha extendido a buena parte del populismo de “paleoizquierda” realmente existente, también lo es. Tomo de El Heraldo una declaración de David Uclés: “El terremoto de hoy en Granada no fue casualidad, la tierra tiembla porque Lorca yace todavía dentro y no se le encuentra”.

He corrido a hablar con mi nieto y mi nieta mayor, a quienes ayer les expliqué lo de Federico y quedaron algo conmovidos, debo señalarles que Granada está sobre una falla y por eso tiembla la tierra. Lo de Uclés no es una metáfora de mala poesía es puro oportunismo sectario. En un programa de televisión, un gritosocialista” de la línea imbécil, cuyo nombre no tiene el menor interés, aparece con una camiseta que dice: “Gracias, Marruecos”.

El “menteplanismo” tiene una justificación casi sicológica. El miedo espanta al pensamiento: es preferible refugiarse en la magia o la simpleza del dogma. Que una parte de la izquierda frecuente ese jardín responde tanto a esto como a lo que define a los dos protagonistas citados: el desprecio a la gente, especialmente a los que sufren, la necesidad de aparecer como fabricantes de magia ante los que pagan sus menesteres.

Ceuta está siendo objeto estos días de una dosis intolerable de “menteplanismo” y mentira. ¿Crees lo que ven tus ojos o lo que ven los suyos? El pensamiento mágico de Uclés o del otro, cuyo nombre carece de cualquier relevancia, pretende que los ceutíes vean la fabricada y mágica verdad: ¡Gracias, Marruecos!

Salir del “menteplanismo” significa aceptar, de una vez, que la invasión de Ceuta y “la protección” de nuestras fronteras por Marruecos a la semana siguiente son episodios de una guerra híbrida a la que Marruecos lleva tiempo sometiéndonos.

Esta batalla nos muestra que Rabat ha vencido, eficazmente, en una idea: la tranquilidad y el modo de vivir de Ceuta depende de Marruecos. España ha perdido, con mucha intención, también, dos batallas: la capacidad de defender una frontera y la expulsión de los ceutíes del estado del bienestar (salud, seguridad, economía). Creer que son pocos, que no importa y que será olvidado es el error del “menteplanismo”.

Aceptar el conflicto híbrido tiene una evidente consecuencia: es necesario la adopción de medidas disuasorias y de una estrategia de seguridad nacional que contemplen distintos escenarios. Entre otros, los cambios estratégicos en la zona (acuerdos Marruecos-USA-Israel: centro de creación de misiles y armas de proximidad a 200 kilómetros de Lanzarote incluidos o los intentos de dirigir capital español al puerto de Dajla, para repetir la operación de Tánger contra Algeciras). Política de disuasión requiere diplomacia activa de la que Albares no conoce ni espera conocer, ni la desea. Él esta con Mohamed VI y contra Meloni y los europeos malvados que son casi todos, incluidos los socialdemócratas.

Las crisis migratorias no suelen ser el origen de la cuestión: suelen ser el resultado de un conflicto. El asalto a la frontera es una operación, no una crisis humanitaria. La población de Ceuta pasó, durante unas horas a ser prácticamente minoría y, hoy, permanece asediada en sus domicilios, mientras las voces del pensamiento mágico niegan la ocupación, la violencia, la insalubridad. Ignoro qué tienen estas consideraciones de ultraderechistas, pero así ha sido sancionado por el socialismo realmente existente y los oportunos corifeos.

Haré una digresión; verán que enseguida vuelvo a la cosa. El diario del progresismo global que lo mismo te dice que la manicura es neoliberal que cualquier otra cosa, se sumaba ayer a una cuidada forma de definir la exclusión, disfrazada de comportamiento progre: la ciudadanía permanece en agosto en los calores urbanos, no hace vacaciones, porque prefiere la comodidad de sus viviendas (se llama hacer housing) a las atestadas incomodidades de las vacaciones. Qué hermoso, olvidémonos de la empobrecida clase media y los trabajadores pobres. Hacen housing. No sé en qué medida esto es “menteplanismo” o simple cinismo.

¿Qué tiene que ver esto con Ceuta? Pues que discurso gubernativo, de activistas e influencers”, algunas muy rubias, con “Audi” y policía protector puesto, lo que vienen a decir es que la ciudadanía ceutí se queda en sus casas por hacer “housing”, por comodidad, y por racismo.

La vida en las calles, se le dice a la gente de Ceuta, es normal, pueden bañarse en playas insalubres, caminar por calles llenas de orines o, mejor aún, arriesgarse a la violencia de toda naturaleza, porque esos detalles son en su mayor parte invenciones de la ultraderecha. Lo que debían hacer los ceutíes y sus responsables políticos, lo ha dicho la ministra de Sanidad, es “minimizar” las imágenes de lo que ocurre, a ver qué van a pensar de nosotros.

Afirma, también, frente a cualquier evidencia, que las crisis migratorias no producen riesgos de salud. La Unión Europea dice lo contrario. Elijan ustedes de quien fiarse. ¿Vivirían ustedes en una ciudad que micciona y todo lo demás en las playas? Eso es lo que piensan los marroquíes, que ustedes dirán que no y se irán.

Y lo que ocurre, no se engañen, es que Ceuta lleva camino de ser Albania. Repositorio de inmigración irregular. Lo que ocurre es que las organizaciones asesoras que dirigen el asunto impulsan el cruce a la península, incluso con amenazas de posterior violencia. Las mafias, ahora sí, ven mercado: se han detectado las primeras “uberpateras, la organización de viajes a la península. Por su parte el Gobierno ya ha anunciado el primer viaje organizado de 500 menores. Al tiempo, afirma que donde ayer se hablaba de ubicar a 1.500 personas, ahora serán 4.000. Todo en orden: de aquí no se irá nadie.

La Unión Europea ha dicho dos cosas que no podrá cumplir: que existe base legal para la devolución, incluida la de los menores. Y que nadie pasará a la Península. Lo primero, depende de la interpretación jurídica de una disposición que el Gobierno no tiene intención de aplicar ni trasponer. Lo segundo porque el Gobierno sabe que si pasa el tiempo podrá mantener sus compromisos con Marruecos. Lo tercero porque quien puede ha decidido, refugiado en La Mareta, ignorar a los ceutíes atrapados en el housing, la uberpatera y el menteplanismo.

 

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