Aquel referéndum fue una gran algarabía

Puigdemont organizó un gran botellón. Yo ya se lo decía: no hicisteis una república, estúpidos y estúpidas, solo un gran follón.

Por si acaso hay dudas, a partir de hoy, un referéndum ilegal es una gran algarabía. O un excesivo desorden. Quizá una notable algarada. No sé a quién molestará más tal definición: a quienes querían hacerse una independencia o a quienes querían defender una constitución. Pandilla de indocumentados todos.

O sea, que dice el Gobierno que estando todo normal, normalísimo, puede afirmarse que lo del 1-O fue un botellón, y ya nadie podrá desmentir al cronista.

Romper un país vale, más o menos, como un par de facturas falsas, las deudas fiscales de Shakira, las venales comisiones de los del 3%, un rap ofensivo o la rotura de un par de escaparates. Es lo que hay: libertad para Puigdemont, cárcel para Shakira, ya mismo.

Las grandes algarabías en Europa, dicen en Moncloa, valen cinco años de prisión. Si se trata de la escisión de un país, es otra cosa: en Francia vale treinta años. A Puigdemont no le importa: en Bélgica, como ya están rotos, sale gratis.

Bien, el cronista debe abandonar el cachondeo que le produce tan notable noticia y ponerse serio, si puede, que la cosa da para risas reconózcanlo.

Si espeso es el cambio de legislación, no lo son menos sus efectos retroactivos.

A los tribunales europeos se les dará una higa los escritos de Llarena, las decisiones de la Junta Electoral y las condenas españolas, que pasan a ser excesivas. El Supremo tendrá que afrontar el lío de las inhabilitaciones y las malversaciones de dinero público irán decayendo.

Todo en orden. La “pax catalana” ha sido conseguida y el Gobierno agotará la legislatura, aunque a Podemos no le guste. ¿Por qué quejarse ante tan gran ventura? ¿Qué importa que la tranquilidad se deba a la debilidad del fugado y la división de los insurrectos? Lo importante es que la pasión tripartita (ERC, PSC y Comunes) desinfle el suflé.

Si no hay suflé de hiperventilados quitamos la pena; no hay suflé, la quitan. Lo que es, es. Si vuelven a una iniciativa unilateral será cosa de la derecha, naturalmente.

El resto del personal debemos respetar la Ley. Por más injusta que nos parezca. Insumisos, desahuciados, despedidos y despedidas, amenazados y amenazadas por hacienda, luego exonerados por los jueces. Pero, naturalmente, qué es una tontería de secesión ilegal comparada con esas infamias. Puigdemont debe ser libre, Shakira ir a prisión, ese es el orden de las cosas, insisto.

Podría, puede, cambiarse le Código Penal, faltaría más. Pero si es por razones políticas negociables, la desaparición del delito y el castigo no debiera ser el principio sino el final. Así fue la amnistía, por un poner.

Quiero decir que si las élites “indepes” escriben que nunca más unilateralmente, las élites políticas españolas podrían rebajar delito y penas. Por el contrario, se regaló indulto y ahora legislación, además con efectos retroactivos.

Lo que dice el Gobierno es que, a fecha de hoy, los jueces prevaricaron, los guardias fueron culpables, los presos finalmente fueron políticos, para insulto de los presos políticos. Al fin y al cabo, sostienen Sánchez y sus aliados, no es para tanto un botellón.

La legislación a la carta es la más antidemocrática ley, cosa que antes decía la izquierda, pero ya no. Pero es que vivíamos en el error: nadie atacó la Constitución; Puigdemont solo organizó una gran algarabía.

 

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