El por qué al huido de la Justicia española Puigdemont se le puede seguir llamando huido de la Justicia española Puigdemont

La Sala II del Tribunal Supremo ha desestimado la solicitud presentada por Clara Ponsatí y Lluis Puig, que conforman la representación de Carles Puigdemont, para que no se les calificase como ‘huidos’ sino como “procesados ausentes” o “exiliados”. Los magistrados contestan que el término ‘huido’, tal como se ha empleado en la causa, resulta “adecuado…

Tiene puñetas

Así, con sus puñetas y su toga puestas no hay quien les tosa. Solemnidad ceremonial y autoridad para aburrir. Cuando se muestran en público parecen revestidos de todos los conocimientos imaginables y no imaginables sobre la Ley y el Derecho. Pero también la pifian. La lana, muselina o la franela del sobretodo o el ganchillo…

Atrapados en el tiempo

Machado escribió: “Caminante, son tus huellas el camino y nada más. Caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace el camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino sino estelas en la mar”.

Un mundo absurdo

El mismo día en que Carles Puigdemont sale de la cárcel, entra en ella el expresidente brasileño Lula Da Silva. Al margen de otras consideraciones penales, mientras el catalán no hizo nada durante sus 21 meses de mandato, salvo gastar tiempo y dinero en su ensoñación separatista, el antiguo sindicalista latinoamericano modernizó su país, palió…

Como el “Bloque Negro”, las escuadras de la CUP, se preparan para la guerrilla urbana: manual de tácticas de enfrentamiento con las fuerzas de Seguridad (I)

Ya había amenazado Anna Gabriel, la portavoz de la CUP, en el mitin de cierre de la campaña del referéndum ilegal: si los líderes del ‘procés’ tenían “tentaciones extrañas” de “recoger las migajas” del domingo, “habrá una trinchera de resistencia”, advirtió. Es decir, si el 4 de octubre no se proclamaba la independencia, la CUP…

El “maligno” Estado español

Ya en tiempos de la ominosa dictadura franquista, me encontré una noche con un marroquí habitual de la delincuencia: “Cuando me detengan —me confesó—, que sea en una cárcel española, son las mejores del mundo”.