Cuando José Antonio Primo de Rivera se acercó al movimiento anarquista español

¿Cuántas mentiras y falacias nos contaron Franco y los fascistas sobre la guerra (in)civil? ¿Cuántas mentiras y falacias nos están contando ahora Sánchez y los radical-estalinistas sobre esa misma guerra (in)civil?

Ciudadanos libres, librepensadores del mundo, leamos un poco más y formemos nuestro pensamiento.

Empecemos por Diego Abad de Santillán (pseudónimo del dirigente anarquista catalán de la CNT-FAI Sinesio Baudilio García Delgado) con su libro Por qué perdimos la guerra.

Ahí se relatan hechos que ponen los pelos de punta, sobre todo a los estalinistas de todas las épocas, con sus rusos demoniacos y sus checas asesinas… ¡Y lo publicó un dirigente anarquista español exiliado en Argentina en 1940! (en España hubiera sido fusilado por Franco)…

Abad de Santillán escribió cosas como ésta que publico; cosas que dan qué pensar, en este caso, sobre José Antonio Primo de Rivera:

“A pesar de la diferencia que nos separaba, veíamos algo de ese parentesco espiritual con José Antonio Primo de Rivera, hombre combativo, patriota, en busca de soluciones para el porvenir del país. Hizo antes de julio de 1936 diversas tentativas para entrevistarse con nosotros. Mientras toda la policía de la República no había descubierto cuál era nuestra función en la FAI, lo supo Primo de Rivera, jefe de otra organización clandestina, la Falange española.

«No hemos querido entonces, por razones de táctica consagrada entre nosotros, ninguna clase de relaciones. Ni siquiera tuvimos la cortesía de acusar recibo a la documentación que nos hizo llegar para que conociésemos una parte de su pensamiento, asegurándonos que podía constituir base para una acción conjunta en favor de España.

«Estallada la guerra, cayó prisionero y fue condenado a muerte y ejecutado. Anarquistas argentinos nos pidieron que intercediésemos para que ese hombre no fuese fusilado. No estaba en manos nuestras impedirlo, a causa de las relaciones tirantes que manteníamos con el gobierno central, pero hemos pensado entonces y seguimos pensando que fue un error de parte de la República el fusilamiento de José Antonio Primo de Rivera; españoles de esa talla, patriotas como él no son peligrosos, ni siquiera en las filas enemigas. Pertenecen a los que reivindican a España y sostienen lo español aun desde campos opuestos, elegidos equivocadamente como los más adecuados a sus aspiraciones generosas.

«¡Cuánto hubiera cambiado el destino de España si un acuerdo entre nosotros hubiera sido tácticamente posible, según los deseos de Primo de Rivera!” (Páginas 11 y 12 de Por qué perdimos la guerra).

Para la ciudadanía libre, para los librepensadores, para los que nos vemos obligados nuevamente a gritar ¡LIBERTAD! frente a estos fascistas de nuevo cuño aglutinados en torno al radical-estalinismo más degradante, ahí os dejo el enlace para bajar el libro, si queréis. Podéis no leerlo, pero luego no aleguéis ignorancia:

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