Los únicos que creen en España

Para ser exactos, en realidad España no existe. Hay una agregación de territorios -hoy, Comunidades Autónomas- que comparten mal que bien unas cuantas instituciones comunes, desde la representación exterior hasta algunas leyes, cada vez menos.

Y no comparten el idioma porque en algunos territorios los energúmenos se comportan como tales si alguien no les contesta en la lengua vernácula, como la política izquierdista valenciana que increpó a la camarera argentina de un bar porque la contestó en castellano.

El desconocimiento de los españoles de sí mismos se ve acrecentado por libros de texto que ignoran la realidad histórica y geográfica de otros territorios vecinos, llegando a falsear la realidad cuando no se acomoda a sus premisas políticas particulares y partidistas.

Existe una auténtica competición en esta búsqueda de la singularidad diferencial que ha llevado a unas forzadas inmersiones lingüísticas a zonas en que antes jamás se hablaron los idiomas minoritarios en España, como sucede en lugares de Navarra con el euskera (neologismo euskaldún), en la Vega Baja alicantina con el llamado idioma autóctono y otros. Para eso se crearon en su día las respectivas televisiones autonómicas, aunque el fenómeno se extendió luego a donde sólo se hablaba castellano. Y no les cuento el dinero público destinado a este renacimiento lingüístico, como ahora sucede con las subvenciones al bable asturiano.

Los únicos que creen en España, qué quieren que les diga, son aquellos separatistas racistas catalanes que le muestran su odio -“España nos roba”, “puta España”…- hasta el punto de acuchillar a quien lleve algún símbolo de ese Estado, patria común de todos los ciudadanos.

Gracias a ellos, miren por dónde, aún se habla de España.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.