Mendigar alianzas, abandonar la izquierda, otra vez

El sueño de la “financiación singular” nació en 2024, por las necesidades electorales de Salvador Illa. ERC se mostró dispuesta a sustituir a Junts y planteó su programa financiero, que fue avalado por Illa, por supuesto con el visto bueno de Sánchez. La Comisión Bilateral repitió el acuerdo, en los momentos en los que sonaban ruido de puñales y reflexión del prócer. Hoy, vuelve, prácticamente en los mismos términos, por razones de resistencia.

Nada que ver con principios ni con necesidades. Puro mendigar alianzas clientelares, a ver si aguanta la cosa hasta el 2027. Les dejo una nota rápida hasta que conozcamos detalles adicionales. No creo que cambie mucho lo que otras veces les he comentado aquí.

Empezaré recordando que Sánchez se ha reunido con un condenado indultado, que sigue inhabilitado para el ejercicio público por razones de malversación. No están para mucha cosa ética en la Moncloa; además Pumpido, que ya tarda, lo arreglará, dicen. La cosa, empero, no es irrelevante. Una persona inhabilitada para el servicio público pacta el cambio de la financiación de “todas” las Comunidades Autónomas. Ésta es otra cosa que no se advierte con mucha frecuencia: no es Cataluña la que cambia, son las demás, también.

Tengan en cuenta que lo que se ha acordado es un cambio de la nivelación en la financiación de la convergencia de las comunidades menos desarrolladas. Como les he comentado hay un montón de cosas que de izquierda no son y ésta es una de ellas.

EL IRPF, elemento fundamental de la financiación autonómica no está diseñado para la financiación territorial. Como tampoco lo está el IVA, el otro gran impuesto financiador, sino para la financiación del Estado del Bienestar. El coste de oportunidad de la financiación singular, lo que se pierde, es la financiación equivalente de los servicios públicos fundamentales.

Educación y sanidad están en manos de las Comunidades Autónomas: la prestación de estos servicios con una población con diversos grados de envejecimiento (sanidad) o dispersión de servicios (educación) se hace imposible gracias a la más malvada de las ideas de estos acuerdos: el llamado principio de ordinalidad.

Para que nos entendamos: las Comunidades más ricas (acaparan renta y consumo) serán siempre las más ricas y deberán mantener su puesto en la financiación de recursos públicos por habitante sin solidaridad alguna. Así, una parte sustancial de los recursos que tienden a mejorar la equiparación del gasto en servicios públicos irá a financiar los desmanes del “procés”.

No lo hará, no puede hacerlo, pero imaginen que, por una temporada, Isabel Díaz Ayuso dice que le gusta lo de la ordinalidad. Mientras Cataluña mejoraría alrededor de un 10%, Madrid lo hará alrededor de un 30% -un tercio de la aportación madrileña a la solidaridad desaparecerá- y las demás se quedarán sin nada, qué risa, pero qué risa. Me apuesto con ustedes un café que la propuesta que, a estas horas a pesar del anuncio no ha hecho el Gobierno, limitará las capacidades de Ayuso. Dicho esto, lo que si limita son las capacidades de Alegría y Montero en las próximas elecciones.

Al asunto éste de la ordinalidad, se suma la condonación de la deuda. Dice el Gobierno que todo el mundo puede apuntarse. Eso supondrá aumentar la deuda del Estado en un poco más de 83 mil millones de euros, de los cuales Cataluña se quedaría con poco más de 17 mil (más o menos una quinta parte). Lo que pagarán al Estado con sus impuestos estatales los ciudadanos de la mayor parte de las Comunidades Autónomas es más de lo que pagarían dejándolo como está. Azcón estará encantado de hacerle las cuentas a Alegría.

¿Por qué estas cositas? Las cuentas de la vieja. Les diré en este punto, pero lo podría haber hecho en cualquier otro, que una cosa que no es de izquierda es sostener principios no científicos a la hora de decidir políticas. Repitan conmigo: es falso, Cataluña no está infrafinanciada.

Les he comentado el asunto de la ordinalidad y los servicios del estado del bienestar transferidos: educación y sanidad. Podemos hablar del drama del sistema de pensiones.

Lo de quedarse a la larga con todos los impuestos, y con cupo cero, que de hecho es lo que están pagando País Vasco y Navarra (en cuanto se suman ingresos fuera de cupo) afecta a las pensiones. Quizá no hayan caído en la cuenta: estamos financiando las pensiones deficitarias del País Vasco el resto de los españoles y españolas, pagando 60 mil millones al año, que vienen a ser dos tercios de la deuda neta y casi todo el déficit público a un sistema que habrá de reformarse un día de estos.

Hay cosas que de izquierda no son, les decía. Me temo que cuando conozcamos el detalle de la propuesta la cosa será peor. Otra cosa que uno se pregunta es: ¿hay votos y presupuesto para mover tanta pasta? Dudo que Podemos se apunte y Junts dice que o cupo o nada.

Me hará gracia ver qué dice el señor Maillo, candidato andaluz y Coordinador de IU, partido que, frente a los que sí defendíamos la cesión del IRPF, votó en contra porque, pásmense, se cedía una parte, entonces del 30%, del IRPF. ¿Qué escándalo con lo fetén que es el cupo para Andalucía, entiéndanme la ironía ¡Ah, qué mala es la resistencia! En todos los sentidos. Mendigar alianzas, es perder los valores de izquierda, aunque quizá ya no quedaba ninguno.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.