No nos merecemos este presidente

No lo digo porque no esté de acuerdo con sus ideas, lo digo desde un punto de vista meramente técnico. He intentado no meterme con el nuevo gobierno por la admiración que le tengo a algunos de sus miembros y el respeto que me merecen, pero a veces me es imposible sustraerme a las lindezas de su presidente. Cada día me cuesta más trabajo aceptar que una persona tan insultantemente incapaz pueda tener en sus manos tanto poder, y más aún, escribir sobre él, describirlo, y que no suene a insulto.

Verán ustedes. No hace mucho la mayor parte de los periódicos nacionales abrían con un titular semejante a este: Pedro Sánchez ofrece a Torra legalizar parte del Estatut que anuló el Constitucional en 2010. Ya entonces me puse al ordenador, pero dado que lo que escribí no es acto para mentes sensibles lo archivé para que algún día, bastantes años después de mi muerte, alguien lo reproduzca en mi honor y sepa las atrocidades que se cometieron en el siglo XXI por parte de nuestro gobierno.

¿Cómo puede una persona ocupar un cargo de tan alta responsabilidad y decir eso? Nadie le ha explicado a Ken que las sentencias del Tribunal Constitucional tienen el valor de cosa juzgada a partir del día siguiente a su publicación en el BOE, que no cabe recurso alguno contra ellas, que son inapelables y tienen plenos efectos frente a todos, incluido él y la Barbie. ¿Qué está buscando este hombre? Salir de la Moncloa e ingresar en Estremera, aunque si me lo permiten creo que Ken tiene algún atenuante de los que prevé el Código Penal para salvarse de tan perverso destino. Y lo digo con todo convencimiento. Lean.

Tras el último Consejo de Ministros habido el pasado viernes 22 de junio, la Portavoz del Gobierno (para los seguidores de Ken, portavoza) anunció a bombo y platillo que el Gobierno iba a estudiar personarse en nombre del Estado en defensa de las víctimas de agresión sexual.

¡Por favor! Que alguien le explique a Ken que el Ministerio Fiscal es un órgano del Estado que además forma parte de una de las tres ramas en las que se constituye la separación de poderes, que tiene como misión promover la acción de la justicia en defensa de la legalidad, de los derechos de los ciudadanos y del interés público tutelado por la ley, de oficio o a petición de los interesados, amén de velar por la independencia de los Tribunales y procurar ante éstos la satisfacción del interés social. ¿Qué pretende Ken? ¿Crear una fiscalía completamente subordinada al gobierno en lugar de remarcar la independencia de ésta, tan discutida por la forma en la que se nombra al Fiscal General del Estado?

¿Para dónde estaba mirando Margarita Robles, reputada jurista, en el momento que el Gabinete aprobó dicha moción? En este gobierno hay gente muy válida, pero con Ken a su cabeza van a salir muy mal parados, no en vano el gobierno responde solidariamente de sus actos.

Por otro lado tenemos a Meritxell Batet (Barbie para los admiradores), la ministra de política territorial y Función Pública que defiende una reforma de la Constitución urgente para avanzar hacia un modelo territorial federal. Cómo si Cataluña estuviera dispuesta a ser un Estado federal igual que Andalucía, Madrid o Murcia, por no nombrar a todas las comunidades.

Estimada Barbie, España no tiene un problema territorial al uso, tiene un problema de neofascismo que urge reprimir. Cataluña quiere el 20% del PIB del Estado actual para ella sola, por eso reclama una hacienda propia e independiente del otro estado que surja tras la escisión, el resto de España. Ken, se lo tiene prometido porque eso precisamente era el pastel del Estatuto de 2006 que fue tumbado con mucho acierto jurídico por el Constitucional en 2010.

La otra guinda que quieren los separatistas es que ese tribunal español no tenga competencia sobre ellos, y por supuesto, el derecho de autodeterminación para poder largarse cuando quieraN con nuestro peculio y con él ser uno de los estados más ricos de Europa. Y por ende, para que nada le fastidie el expolio, pretenden que la soberanía de su soñado Estado Federal no resida en la Nación española, sino en esa nación surgida de la noche de los tiempos con la que la nueva España deberá pactar el futuro y definitivo orden constitucional de los dos países en igualdad de condiciones.

Y me pregunto yo. ¿Saben el matrimonio Ken y Barbie que para eso necesitan el apoyo de 2/3 de ambas cámaras, disolver las Cortes, convocar nuevas elecciones generales, que las nuevas cámaras lo vuelvan a aprobar por 2/3 y después someterlo a Referéndum? Pues que alguien se lo explique o les ocurrirá como al tonto que va a la mili, que si no lo matan vuelve gilipollas.

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