El abuelo escéptico y el WhatsApp de las mamas del cole
Empezaré contándoles que la vida de la mensajería digital del cronista es previsible. No hay notificaciones que me estremezcan. En consecuencia, salvo dos o tres afortunados, los mensajes suelen ser leídos con una o dos horas de retraso. Como soy un “boomer profesional” atribuyo, ante los demás, la circunstancia a que no soy experto, aunque…



