Tezanos, el prevaricador superfluo

Déjenme que les haga el resumen: Tezanos es un prevaricador, un potencial malversador y un peligro democrático. Nada que resulte sorprendente, pero, mes a mes, insulta nuestra inteligencia. Dudo de que el prevaricador acierte y todos los demás se equivoquen, pero desde el punto de vista de los sociólogos, analistas y politólogos es normal el desprecio con el que se reciben los barómetros del CIS, otrora respetados. El dato objetivo es que, desde que está a cargo, solo ha acertado una de las más de cuarenta elecciones celebradas. Desde luego ha errado en las últimas 23.

EL CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) ha pasado de ser un centro respetado para ser una institución cuyos productos responden a los intereses personales y políticos de un activista. Los datos que hoy nos ofrece son los de siempre. Ceuta le costará un 2% al PSOE, que le ganará al PP por los mismos cinco puntos que lleva Tezanos profetizando hace meses.

¿Cómo darle apariencia científica al interés partidario de no desanimar definitivamente al electorado socialista? Sencillo: encuestando a socialistas, de renta medio alta, universitarios y “boomers”, en lugar de respetar la fotografía conocida del electorado.

Los datos del falseamiento son los siguientes. Dice la encuesta que los que dicen haber votado al PSOE en 2023 son el 35% (en realidad el voto fue el 31,6) frente al 21,9 que votaron al PP (el PP obtuvo el 33,06, ganó las elecciones). Los entrevistados mayores de 65 años son el 26% (en realidad son 21%). Los entrevistados de más de 2.700 euros son el 40,3% (en realidad, solo el 30% del electorado responde a esta característica). Por último, los encuestados con formación por encima de una FP superior es de un 38% (en la realidad, es un 32%).

En suma, Tezanos persigue los nichos de voto socialista para animar a su electorado. Ánimo que solo obtienen quienes no leen la encuesta: por ejemplo, hay un 13,5% del electorado que debe venir de Sumar: es decir, el PSOE se quedaría (dice Tezanos, en un 22%, o sea lo que dicen las otras encuestadoras). Tezanos no es un encuestador es un buscador de nichos electorales socialistas para intoxicar a la opinión pública y devaluar las primeras preocupaciones sociales (vivienda, economía, inmigración).

Éste es el punto en que la prevaricación intelectual se convierte en malversación: se está usando dinero público para los intereses del activista socialista. Hay un punto, más allá, en que esta técnica de manipulación se convierte en un peligro para la democracia.

Lo que produce, y es una cosa en la que no se fijan mucho los medios y analistas, es que tiende a legitimar las políticas más radicales. Tezanos logra, mediante la selección de la muestra, que la extrema izquierda, posiciones 1 y 2, en las encuestas, alcance el 24,7%. Cuando Tezanos llegó a su mandato el porcentaje era de 12,6. En un contexto de crecimiento evidente de la extrema derecha y derecha cultural no parece creíble a ningún sociólogo que el bloque de derechas se reduzca en más de un 7% y la extrema izquierda se doble (prevaricación).

Esta sobreestimación de la radicalidad de extrema izquierda busca legitimar las alianzas del gobierno, justificar en términos sociológicos las radicalidades, justificar la “izquierda boomer” y, muy espacialmente, los llamados “cambios de opinión” de Pedro Sánchez.

Mis colegas contertulios y periodistas persisten, mes a mes, en analizar los datos de Tezanos. No tengo más remedio que seguirlos para no quedarme fuera de la conversación. Pero sepan que encabezo la manifestación que dice: ¡dejemos de leer a Tezanos!

Tezanos es un personaje superfluo. No añade nada. Debo hablar sobre la utilidad de un “hombre inútil”. Como todos los personajes de su tipo tienen algo en común: la construcción de un hombre superfluo no es compleja, crece con los errores propios, el primero la soberbia, el segundo una egolatría, trufada de ínfulas “cientificoides”. Este tipo de personajes han ocupado siempre un papel central en la literatura, alcanzando diversas dimensiones según la obra literaria fuera anglosajona, eslava o de la Europa continental.

Por ejemplo, no les cabrá duda de que este personaje es un es un alborotador. Turgenev lo compararía a una ardilla dando vueltas en la misma rueda permanentemente. Si quieren un análisis más sicológico deberían leer El idiota de Dostoyevski.

El idiota superfluo es, ahora, director general y jefe del CIS. Si ustedes necesitan a alguien que no nos mienta y nos dé una fotografía del mundo real, prescindan de Tezanos, es un prevaricador superfluo.

 

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