He sido informado por un socialista y en sede parlamentaria: PP y Vox han iniciado una guerra civil, españoles están abandonando España, las derechas están armadas, si no nos defendemos hundirán el país. Dicho en la sala Sagasta, Congreso de los Diputados en el día de la fecha; autor: un socialista, secretario de la Asociación de exdiputados y exsenadores de las Cortes Generales. El nombre debe ser citado: Fernando Sanz Alonso.
El historiador José Luis de Villar ha escrito un libro (*) sobre La voz de Andalucía en el Congreso, que hoy se presentaba. Soy testigo, junto a Libertad Martínez. Paco Revuelta, amigo y contertulio, nos ha invitado. Saludo al autor, a Alejandro Rojas Marcos, escucho, lo que, para quien me conozca, tiene mérito. La asociación citada organiza la presentación del libro. Al autor le flanquean Manu Sánchez (El perro andaluz) y Alejandro Rojas Marcos. Preside el citado socialista. Asisten los exdiputados y exsenadores vivos del andalucismo político y los demás llenamos la Sala Sagasta.
El historiador nos cuenta su libro. Rojas Marcos relata momentos claves del andalucismo parlamentario. Los asistentes llenan la sala Sagasta, reflexionan sobre su memoria emocional, la historia de su presencia política y la carga de futuro del andalucismo. Ambiente coloquial, político y sereno.
Acaba el acto y el presidente de la reunión, en nombre de los organizadores, exsenador socialista y secretario de la Asociación de exparlamentarios, decide ejercer de boicoteador oficial y hacer méritos con su partido. Sostiene que el PP y Vox ya han iniciado una guerra civil, que hay españoles que tienen nietos que están abandonando el país. Al parecer PP y Vox están apoyados por gente con armas y bombas, en Barcelona y en otros sitios, si no les paramos, hundirán el país. El vocero socialista nos ha convocado a la guerra con un discurso fantasma.
Algunos asistentes, entre los que nos encontramos, abandonan la sala, para no montar un número que ni el historiador ni el andalucismo se merecen, hay murmullos entre los que atónitos permanecen en sus sillas. Manuel Sánchez trata de tapar con malos chistes la ignominia El acto ha sido boicoteado. Nadie hablará del excelente trabajo del historiador, solo del gigantesco bulo y la patética mentira.
No ha enloquecido, no es una broma, es, simplemente, el fruto de la tensión a la que La Moncloa está sosteniendo a sus militantes. Aprovecha cualquier situación para generar un gigantesco bulo, en la sede de la soberanía nacional que el socialismo realmente existente desprecia. Supongo que al tal secretario le quedan tres días en el cargo. Hasta aquí la información y el contexto.
Sumemos todo lo que esta semana hemos sabido: que la soberanía nacional expresada en el Congreso, la que por cierto eligió a Sánchez, no representa a la calle, porque no le da la razón al presidente. Seguimos con la toma de la Puerta del Sol por extremistas que han desahuciado al sindicato de inquilinas, luego los sindicatos deciden ser correa de transmisión de una operación política. Se investiga qué fondos del Partido Socialista pudieron financiar a una mafia que pretendía acabar con la jueza que procesó al hermano de Sánchez. Tezanos, el prevaricador certero, sostiene que un tercio de la sociedad española es de extremaizquierda, luego se nos informó de que “en las calles de Madrid no habrá paz”. Hoy concluimos que hay una guerra civil iniciada por las derechas. Pero, eso sí, usted debe elegir si ser buitre u oligarca.
Ahora díganme: ¿es sorprendente que el golpe emocional y político de la vivienda no haya cambiado las encuestas? ¿Por qué razón Pedro Sánchez ha decidido eliminar a su izquierda para encabezar el extremismo más antidemocrático? ¿Cómo es posible que la militancia socialista se convierta en una máquina de producir barbaridades democráticas, sin la menor resistencia interna? Preguntas que solo tienen una respuesta: el narcisismo político y la necesidad de mantenerse en el poder, a cualquier precio. Pero de eso podemos hablar otro día.
Planteémonos ahora cómo un exsenador de izquierda, representando a una Asociación que no pertenece a la izquierda, en nombre de todos y todas los que han pisado esa cámara puede manchar el Congreso de los Diputados con un extraordinario desprecio a la verdad, a las posibilidades de alternancia, convertir el miedo en su único argumentario, despreciando la razón, la verdad y el sentido común.
Podemos hablar del fascismo de los antifascistas que anunció Pasolini. Pero también de cómo alguien que ha sido senador de la democracia somete a la ciudadanía a una ventana de Overton en la que la mentira puede ser tolerable si la compra la gente de izquierda y moviliza. Aquel dóberman se ha convertido en un gatito.
La falta de ética, de comportamiento democrático, el desprecio a la verdad se convierte en la forma de hacer política cuando solo el conflicto entre ciudadanos y ciudadanas alimenta y justifica la existencia política de uno. No; el impresentable exsenador, cuya expulsión de tan respetable asociación debe ser reclamada, no está pirado, ni ha sufrido un súbito enloquecimiento: ha respondido, contribuyendo con una falacia, a la tensión a la que se somete a la militancia socialista.
La radicalización del socialismo realmente existente desvela una nueva filosofía política. Arrumbada la socialdemocracia, inhabilitado el partido como instrumento del radicalismo democrático, solo quedan rasgos de extremado autoritarismo, basado en verdades alternativas como la mostrada por el exsenador Fernando Sanz. Esto es, efectivamente, lo que une al socialismo español con Trump.
Pero, en fin, usted debe saber que está huyendo de España, aunque no lo sepa. Usted debe comprender que vive en una guerra civil, aunque en esta preciosa mañana el Barrio de las Letras estuviera lleno de tapas y cervezas. Debe buscar las armas que, sin duda, su vecino conservador esconde bajo su colchón. Una izquierda desnortada y que da vergüenza nos ha regalado una semana más de porquería. Por lo demás la calle va bien.
(*) De Villar, J.L. La voz de Andalucía en el Congreso. El poder de un partido Andaluz. Algarabía de Libros. 2026.



