Con la cara al sol del Senado: Marisu Montero y la ‘Caja Mágica’ de la SEPI

El próximo lunes 20 de abril, el Senado se vestirá de gala —o de juzgado de guardia sin puñetas, según se mire— para recibir a la gran prestidigitadora de las finanzas públicas: María Jesús -Marisu- Montero. La exvicepresidenta comparecerá en la Comisión de Investigación sobre la SEPI, ese organismo que, bajo el sanchismo, ha dejado de ser un holding industrial para convertirse en una especie de ventanilla de pagos de “Sanchis & Co. Business Center”. De los ERE a las mordidas y, de ahí, patada a Andalucía: la de Marisu es una carrera realmente meteórica, o más bien metafórica.

Hay que reconocerle el mérito a Marisu Mopongo. No cualquiera sobrevive a la escuela de formación de los ERE en Andalucía para terminar licenciándose con honores en la gestión del botín nacional. Si en Sevilla aprendió que el dinero público “no es de nadie”, en Madrid ha perfeccionado la técnica: el dinero es de todos, pero su destino lo elige el sanchismo. Pónganse a la cola y tomen asiento, que su distribución social va para largo.

Según los malvados peperos, Montero ha pasado de consejera bajo sospecha a ser el nexo corruptor oficial, la directora de esa sucursal bancaria llamada Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), donde los impuestos de los españoles entran con esfuerzo y salen con una nota de agradecimiento por los “favores prestados”.

Pareciera que la gestión de Montero fuera una suerte de ‘efecto Midas’, solo que a la inversa. Ella, al frente del entramado empresarial del Estado, es digna de estudio en las peores escuelas de negocios. Durante su gestión logró aplicar un ‘efecto Midas inverso’: todo el oro que le quitó -y sigue quitando el gobierno- a los españoles de sus bolsillos bajo la férula de ‘impuestos’, la Marisu lo convirtió en números rojos o en escándalo.

Ejemplo número 1: Correos. Una empresa que era el orgullo de la logística nacional, ahora viaja en el furgón de cola. Bajo la supervisión de Marisu han conseguido que lo único que llegue a tiempo sean las pérdidas millonarias.

Ejemplo número 2: Air Europa. Ese rescate que huele a (as)queroseno quemado. Mientras los autónomos hacían cola para las ayudas que nunca llegaban, para la aerolínea “amiga” siempre hubo barra libre. Un rescate tan sospechoso que hasta los radares de la ética han dejado de pitar por saturación.

Ejemplos números 3, 4 y… enésimo: Plus Ultra. El sanchismo rescató a la aerolínea venezolana de manera sorprendente. Tenían solo un par de aviones de alquiler, o algo así, pero eran como los aviones del chiste de Franco: no volaban, pero no por eso dejaban de ser aviones. Además, cobijó a la fontanera Leire Díez bajo el manto del Estado, contrató con Servinabar y tiene a muchas de sus empresas investigadas por malversación y contratos amañados.

En el PP dicen que no saben si nunca antes una mujer había tenido tanto poder como ella -de eso es de lo que se jacta la tal Marisu, que no sabe cerrar la boca a tiempo-; pero lo que sí saben los peperos es que nunca antes una vicepresidenta había estado tan rodeada de corruptos y de corrupción como Montero, según voz de la portavoz Gamara, que es muy Cuca. Desde la calle Génova le dicen a la Mopongo que ‘no piense que por dejar el cargo se va a ir de rositas, no’.

Parece que el sanchismo era eso: ideas claras y bolsillos llenos. El plan parecía perfecto: la oposición dice que al llegar a la Moncloa no solo buscaban el BOE, sino que ansiaban la caja fuerte, que solo necesitaban el sistema y a las personas adecuadas. Y ahí emergía la figura de la vicepresidenta, con cuya figura -por activa o por pasiva, (no)nos lo contará el lunes día 20- esa red de la trama de corrupción sanchista parece que encontró su desahogo financiero.

El lunes veremos en el Senado el habitual despliegue de verborrea, ese acento impostado de indignación de la Marisu Mopongo y sus ataques de amnesia selectiva. Porque todo parece indicar que, para Montero, la SEPI no era más que el cajero automático de un gobierno que confundió la Moncloa con su sede social privada.

En fin, preparen las palomitas (pagadas con su propio IVA, por supuesto), que el espectáculo del lunes promete ser de alto voltaje y escasa vergüenza.

 

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