El amigo del Constitucional se rila

Les hago un spoiler: si ustedes creen que este tema de “los nietos” acabará aquí es que no han estado prestando atención; luego detallaremos por qué el cronista opina tal cosa. La inadmisión a trámite del asunto de los nietos en el Tribunal Constitucional era evidente para todo el mundo que usted haya escuchado o leído.

Tenemos algunas preguntas que hacernos. La razón de la presentación se nos escapa, salvo que sea consecuencia de alguna extraña pretensión. Si era evidente que la vía judicial previa estaba abierta, el recurso era inadmisible; nuestras dudas estaban situadas en los compromisos y maniobras que esperaba el gobierno que ejecutara Pumpido, el amigo en el Constitucional. O sea, se podía pensar en legalizar la trampa de la señora Puente, pero también en algo más.

Más aún, podemos preguntarnos qué pretensión había en hacernos creer que una investigación a medias en el Supremo estaba cerrada. Aquí podemos imaginar varias hipótesis todas ellas probables.

En primer lugar, volver a movilizar al votante “hooligan” contra el Supremo, prepararlo para futuras batallas, asentar el lawfare ante futuras imputaciones., haciéndoles creer con la ayuda del tal Iván que hay partido y la derecha está nerviosa por ello, aunque las encuestas no se muevan.

En segundo lugar, crear suficiente lío como para que la Junta Electoral no pueda gestionarlo. Por último, avanzar en el procedimiento de tal manera que se haga confuso y difícil de detener, movilizar a los consulados y, en última instancia, ocultar su venalidad, mientras se arañan unos escañitos para aparentar que se salvan los muebles. De estas últimas cuestiones es de donde pueden nacer las maniobras que enreden el asunto.

Pero hay dos cuestiones, éstas de carácter político y personal, bastante lacerantes. En primer término, ¿qué hace el Defensor del Pueblo que, en todo su mandato, solo ha presentado un recurso de amparo, poniéndose a disposición de las maniobras del gobierno? ¿Está pagando favores o forma parte de la banda radicalpopulista? ¿Ha decidido enturbiar su carrera con un legado impropio?

Más deprimente aún es la historia del voto particular del exministro de justicia, opositor al acuerdo del tribunal, con la compañía habitual de Sáez. Él fue el ministro que inició la Ley cuyo desarrollo se dirime en el Supremo. Lo ético hubiera sido su abstención. Pero es muy dudoso que ése sea un principio al que se recurra mucho en ese campo del progresismo judicial realmente existente.

Sin duda ustedes creerán que estoy dejando de lado una cuestión de tipo personal relevante: ¿Por qué se ha rilado Pumpido? Si me permiten mi opinión, se lo debemos al juez Llarena: ha aplicado la sentencia del Constitucional en materia de amnistía, pero la bofetada a Pumpido ha sido jurídicamente mayúscula y el mensaje más que evidente: estáis prevaricando, colegas. Pumpido, el amigo del Tribunal Constitucional se riló no por rebajar la tensión con el Supremo, sino por evitar el enredo que se le venía encima si volvía a liarla.

Hay una lectura del comportamiento de los funcionarios públicos que empieza a observarse en determinados ámbitos: demasiada gente empieza a ser consciente de que las maniobras de Sánchez pueden conducirles a la inhabilitación profesional. Si siguen confirmándose los datos que llegan de los consulados, al final habrá tantos cónsules procesados como choricetes de las cloacas. Empiezan a aparecer mensajes en las mesas de todos los periodistas de investigación del país. Sin duda periodistas que han aprendido dónde preguntar, pero que se lo están poniendo fácil.

Hay mucha gente esperando salvar sus carreras. El cínico grito de Albares defendiendo a los funcionarios que han tenido un comportamiento venal no era una defensa, era un aviso, conviene que no se engañen ni unos ni otros.

Y ahora sí, afrontemos la pregunta que ustedes están haciéndose: que hará el gobierno. En primer lugar, ya tiene algo a lo que agarrarse: unos votitos particulares por si desean impugnar resultados electorales. O bien, pueden ignorar las sentencias, a estas alturas prevaricar les tiene sin cuidado, y esperar que los hipotéticos vencedores utilicen la sentencia para hacerlo.

Naturalmente, eso requeriría un escándalo adicional: ignorar las cautelares del Supremo y las decisiones de la Junta electoral. ¿De verdad creen que les importa?

Hoy se publicaban (The Objective) mensajes en el Consulado de México ordenando a los funcionarios que falsearan las fechas de los documentos, para encajarlos en las fechas exigidas desde Madrid. El cónsul de Buenos Aires declara el ritmo de mil españoles al día. Se conoce el caso de un emigrado décadas antes del franquismo que ha pasado el filtro. Albares ha enviado las sacas a todo el mundo. Ya es evidente, al menos, la venalidad en el comportamiento del aparato de exteriores y de los consulados. Y créanme tendrá consecuencias.

La preocupación por las maniobras políticas con el censo no concluye, probablemente. El gobierno va a entorpecer las decisiones de la Junta Electoral todo lo que pueda y habrá lío. Debo decir que en mis cuentas no pasan de una docena de circunscripciones donde pueda haber cierta influencia, pero en estos tiempos de líos cualquiera sabe. Ustedes y yo sabemos qué hay debajo de todas estas posibilidades: la estrategia Trump contra Biden. Este lío no va de maniobras a corto plazo y estas elecciones, va de un futuro más histriónico.

Todo esto, en realidad, es posible por una impredecible e increíble colonización institucional, capaz de transformar un sistema electoral especialmente garantista en un lío descomunal. A veces, el miedo es la mejor solución ante las ambiciones de los sicópatas. Para empezar, ha llegado el día en que el amigo del Constitucional se rila.

 

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