Cada vez es más difícil escribir

No es que no haya temas sobre los que tratar. Al contrario. La actualidad es riquísima en asuntos a los que sacarle punta. Lo malo es que según lo que digas incurres en la neoinquisición de lo políticamente correcto y andas pisando, como quien dice, un campo de minas lingüístico.

Evitar que la derecha vuelva al poder

Todos los planes del Gobierno de Pedro Sánchez tienen como horizonte estratégico el año 2030, lo cual no se compadece con una legislatura que ha de durar, todo lo más, un par de años. O sea, que el propósito gubernamental es el de reproducirse en el poder una elección tras otra.

En defensa del español

Escribir en defensa del idioma español en España parece algo anacrónico y hasta reaccionario. Lo progre, lo guay, lo que se lleva es anteponer cualquier otra lengua o dialecto que se hable en el país al idioma de todos.

Urbanidad y buena conducta

A algunos les parecerá ñoño este artículo, pero ahí va. Cuando yo era pequeño, en las notas semanales de todos los alumnos se ponía por defecto un diez en dos asignaturas no curriculares, como se diría ahora: urbanidad y buena conducta. Se suponía que eran tan connaturales a los alumnos como el valor a los soldados.…

Más manifestaciones y menos autoridad

Algunos se asombran de la reiteración de botellones en plena pandemia del COVID19 y la dificultad de su disolución. Y no sólo eso, sino también de la general agresividad de ciertos grupos cuando las fuerzas del orden intentan reconducir su actuación.

En las dictaduras nunca pasa nada

Por definición, en las dictaduras nunca pasa nada porque cualquier disidencia es aplastada sin contemplaciones. Es más, en las dictaduras, con el pensamiento único, el adoctrinamiento general y la falta de libertades, incluida la de información, las masas siguen devotamente al líder, como en el caso del coreano Kim Jong-un, aunque el régimen se dedique…

Aprenderse los nombres de los ministros

Es una lista tan larga, complicada e inútil de memorizar como la de los reyes godos. Me refiero a la de los sucesivos ministros de Pedro Sánchez. De algunos de los cesados –y cuidado que llevaban tiempo— no nos acordamos ni del nombre. Es normal. Con una nómina tan nutrida del Gobierno, no hay cerebro…