‘Botar’ por Navidad: entre el turrón y la papeleta

Nunca agradeceremos lo suficiente a Mariano Rajoy su empeño por ‘contaminar’ la Nochebuena discutiendo sobre el resultado electoral. Los españoles votaremos con el turrón en la mesa por primera vez desde la restauración democrática.

Hasta Navidad, los partidos no nos dejarán ni respirar, con una campaña adelantada tres meses que presagia más que crispación. No es de extrañar en un país dividido ideológicamente en el que izquierda y derecha estarán muy alejadas de la mayoría absoluta y, por tanto, más que condicionadas para gobernar.

La cicatería de Rajoy de alargar la legislatura sin respetar la tregua navideña -en la que los ciudadanos necesitamos la paz familiar y el olvido de los problemas- ha tenido dos objetivos concretos: ganar tiempo a la bonanza económica oficial y aprobar una docena de leyes de manera frenética, atropellada y exprés. Entre ellas, el Presupuesto del Estado para 2016, del que ya ha tumbado las 5.000 enmiendas de la oposición y que el futuro Parlamento modificara con toda seguridad.

Bipartidismo tocado

El fiasco del independentismo catalán tras el 27-S -hibernado hasta mejor ocasión-, ha dado el pistoletazo de salida a las generales del 20 de diciembre con una campaña electoral en la que las formaciones se juegan ‘el gordo’ de Navidad.

La crisis y, sobre todo, las enormes dosis de corrupción han resquebrajado un bipartidismo que estará más que necesitado de pactos, incluso a tres o cuatro bandas. Es lo que pronostican las encuestas, en las que los dos grandes partidos superaran por poco el 50% del voto. 65 de cada cien encuestados se decanta por un futuro Gobierno mediante acuerdos.

El miedo de Rajoy y su economía con alma

PP y PSOE, con una equidistancia de voto cercana al 25%, tendrán que recurrir no solo a formaciones como Podemos y Ciudadanos, sino a otras coaliciones y partidos nacionalistas que venderán caro su apoyo. El sorpasso del partido de Rivera en Cataluña ha humillado al partido del Gobierno y adelantado a los socialistas del PSC pero, sobre todo, ha metido el miedo en el cuerpo al mismísimo Rajoy cuya formación podría perder 50 de los 183 escaños actuales.

Solo así se entiende la crispada y temprana apelación de Mariano Rajoy al ‘radicalismo extremista’ de la oposición y al peligro de truncar la recuperación económica. En la larga precampaña ya iniciada, el presidente ha llegado a alertar sobre ‘un gobierno de aficionados sin experiencia’, lo que anticipa una estrategia de choque frontal y de disparo contra todos los adversarios que se muevan. Las dificultades del PP para perpetuarse en el poder son directamente proporcionales a su apelación al voto del miedo.

Si no fuera grotesco, sería para correr a gorrazos a los impulsores de su estrategia de ‘vender’ la economía con alma con la que pretenden ocultar cuatro años de recortes y acercarse, ahora, a los más damnificados de sus políticas asegurando que la batalla contra la desigualdad ‘es una prioridad’.

La renovación del PSOE

Semejante realidad, a buen seguro será aprovechada por el principal partido de la oposición –el PSOE-, cuyas cuentas para la gobernabilidad se dirigen al sector de la izquierda que a lo largo de la legislatura ha votado de manera uniforme contra las políticas de imposición y los decretazos del Gobierno (73 sobre 144 proyectos de Ley), sin descartar la centralidad de Ciudadanos con quien ‘convive’ en Andalucía.

Su líder, Pedro Sánchez, ya ha prometido la reforma de la Constitución para implantar un nuevo modelo territorial basado en el federalismo y la derogación de una decena de leyes, incluida la reforma laboral, el aborto, la ley ‘mordaza’ o la LOMCE, con los que Rajoy ha generado la ‘fractura social más grande que vive España’.

El diputado Segura

Los socialistas, por cierto, han emprendido una drástica renovación de sus diputados superior al 70%. En su estrategia parece haber primado la edad y la imagen, a la formación y la capacidad para legislar en un nuevo parlamento convulso, que va estar necesitado de diputados cualificados más que de aguerridos oradores. En el escaño es sencillo apretar el botón, pero complicado elaborar proyectos de Gobierno con los que mejorar el impulso económico, científico o social que necesita el país.

Entre los veteranos que han dado un paso atrás para posibilitar este ‘rejuvenecimiento’ figura el canario José Segura, insigne catedrático de Termodinamica, portavoz de las comisiones de Industria y Cambio Climático cuyo bagaje de más de 500 iniciativas sobe el sector electico y energético, cambio climático, metrología, navegación marítima, protección civil, etc., dejan constancia de su rigor parlamentario a lo largo de siete legislaturas y 36 años de vida política. Pocos diputados pueden presumir de su imponente capacidad de trabajo y experiencia que ha dejado epatados a más de un ministro ‘propio o ajeno’.

Junto a él, otros históricos como el ex ministro Jesús Caldera, el toledano Alejandro Alonso (conocedor como pocos del sector agrícola y la PAC) o el andaluz Javier Barrero dejaran la vida política. En las filas populares, será el veterano Martínez Pujalte quien dejara el escaño de manera voluntaria tras su polémico asesoramiento a una empresa constructora. El ‘descuelgue’ de otros muchos vendrá por el overbooking para entrar en unas listas que a buen seguro menguaran.

La izquierda en su laberinto

El galimatías en que se encuentran las formaciones a la izquierda del PSOE va a condicionar sus opciones de influir en la gobernabilidad del futuro parlamento. Por vez primera desde la Transición puede que el partido mayoritario no tenga, tras el 20-D, los votos necesarios para gobernar. De ahí que todas las formaciones, no solo Izquierda Unida, Podemos, puedan concurrir a la famosa geometría variable para llegar a acuerdos de gobernabilidad, lo sin duda requerirá concesiones, piruetas y hasta la renuncia a muchas de sus ofertas programáticas.

Las negociaciones para confluir en plataformas o coaliciones de Unidad Popular, Ahora en Común, Izquierda Abierta, etc., están en una encrucijada de desafíos entre sus líderes –Pablo Iglesias, Alberto Garzón– a los que el tiempo apremia para evitar la penalización despiadada que la ley D’Hondt deparara a los partidos minoritarios.

Votos nacionalistas a buen recaudo

En el parlamento mas atomizado de los últimos 40 años, los votos de las formaciones nacionalistas se pondrán a buen recaudo para conformar una mayoría de gobierno que dé estabilidad al país. Por el lado catalán, no parece que el concurso de ‘independentistas’ como ERC y Convergencia vayan a apoyar la continuidad de Rajoy. Tanto si concurren de manera conjunta o por separado, es seguro que su veintena de diputados harán valer más que nunca el famoso ¡qué hay de lo nuestro¡.

El PNV, muy crítico con la mayoría popular durante toda la legislatura por el desprecio a sus demandas, venderá caros sus previsibles seis escaños, igual que la formación abertzale Amaiur a la que las encuestas pronostican la pérdida de dos de sus seis diputados.

 

(*) Botar: Arrojar, tirar, echar fuera a alguien o algo (Diccionario RAE, primera acepción).

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