Ulises ha invertido su camino: Homero hizo que el dolor que empezó en Troya, acabara en Ceuta, en manos de la amable Calipso. Hoy, el dolor ha ocupado Ceuta y el ensueño navega hacia otras aguas. Cincuenta y dos días después, el camino hacia la normalidad es un inmenso poblado de inmigrantes. La ciudad robada no ha sido devuelta a sus dueños. Los viejos derechos de la Ciudad han desaparecido a manos de los derechos de los asaltantes.
El peregrinaje ministerial solo hace que desmentir, palabra a palabra, el compromiso de restituir las cosas. Se impone la realidad estructural: todo está preparado para que se queden. El Mando a Distancia no sirve para nada, acaso para poner la cara cuando la cosa judicial aparezca. Sánchez manda, Puente insulta, ambos y otros “mazonizan” a Vivas, en inútil relato. Los ministros y ministras van construyendo una realidad distinta a la que prometieron.
El fin de semana nos dejó a la ministra de la infancia que en años solo ha visto niños en Ceuta, ninguno ceutí, descabalgando la primera afirmación del Mando Único: diga lo que diga Marruecos, los menores no se irán. Nadie se cree a Marruecos y, además, no quieren irse. Los niños y niñas se pertenecen a sí mismos y a la ministra, faltaría más. Consecuencia: habrá que traerlos a unos y otras a la península, a golpe de ley. Empezaron con quinientos, ya son dos mil; en realidad, no tienen ni puñetera idea.
He aquí cómo se legitima la desresponsabilización de los padres marroquíes, nos convertimos en los servicios sociales de Marruecos, a cambio de nacionalización potencial. “Niños boya” que traerán a sus familias en nombre de la humanidad y la ley, esa ley en la que los ceutís apenas pintan nada. Nadie, aunque Puente deje de insultar a Vivas, si su adicción se lo permite, cuando los niños hayan sido distribuidos, cree que la salida de los menores alivie la presión sobre Ceuta, que ya habrá sido convertida en un inmenso CETI.
Y en ésas estábamos y llegó el ministro de la policía y los espías ideológicos. Sostiene que Ceuta es segura, que la criminalidad es solo subjetiva. Ésta es la filosofía de este Fouché napoleónico: CETI, capital Ceuta. El brazo policial del emperador, fuente de rabia, control y desidia, que no respeta a quienes debe dirigir, dormid en chinches si falta hace, las literas y colchón nuevo solo son para los que llegaron. No tiene interés en otra realidad que la que ignora a los ceutís y desprecia a los guardias.
¿A Fouché no le gusta el fútbol? Ustedes quizá se preguntarán qué diferencia hay entre chavales de la selección española y los que jugaron el domingo (Ceuta y Valladolid). La misma seguridad hay para unos que para otros. La diferencia es fácil de entender: es la bandera y el himno lo que molestan a los marroquíes y, por lo tanto, al ministro de la policía y los espías.
El ministro no quiere responder a las bravuconadas marroquíes que no cesan. Ceuta y Melilla no tienen paladín ministerial. No tiene ganas de rebelarse el ministro a la “Yihad” convocada por un activista de la zona, senador del sátrapa marroquí en su momento, vocero de “el entorno” del autócrata.
Yahya Yahya, exsenador de Marruecos y exalcalde de Beni Enzar, localidad fronteriza con Melilla, ha asegurado que “habrá sangre” si el jefe del Estado español se pasa por Ceuta o Melilla. Para ironía macabra, el tipo que ha declarado la fatua contra el jefe del Estado formó parte del Consejo de Amistad Hispano Árabe, conocido de Zapatero (solo hay una foto, que diría Intxaurrondo, ustedes me entienden).
El ministro de la policía, los espías y la verdad no ha tenido tiempo de recordarnos que el tipo se ha visto implicado en varios procesos judiciales y condenado por delitos en España (por un suceso de violencia contra la mujer ocurrido en su domicilio de Melilla el 9 de noviembre de 2006) e Italia (“rebeldía y lesiones” a funcionario público y violencia de género con agresión sexual el 4 de agosto de 2008). Estoy conmovido por la rápida cancelación y denuncia del sujeto por parte de las feministas españolas, siempre atentas (modo ironía).
Si la fatua no atemoriza al jefe del Estado, si la presión que ejercerá el gobierno no se contabiliza, ya tenemos un tipo declarando una “Yihad” para liberar lo que llaman “presidios”. Eso sí, éste es un temor subjetivo del cronista, naturalmente. No pasa nada, Marruecos colabora al grito de “habrá sangre” y miente cuando dice que recibe a todo el que se devuelva. Europa sabe que mienten, ellos, lo saben, nosotros lo sabemos.
La única violencia de la que hablan los corifeos de la Moncloa es el intolerable e imperdonable ataque que se produjo contra una diputada ceutí y sus acompañantes. Cincuenta y dos días después aquello es un polvorín. Por cierto, no pueden citarse, es xenófobo, los ataques de los asaltantes, pero sí repetir hasta el agotamiento las imágenes en los sitios de la televisión pública, de los de a un fascal la hora.
Lo último que necesitan los ceutís ahora es la violencia, sus líderes no la están convocando. Bendecir a Marruecos es alimentar la irritación social en Ceuta, de la misma manera que lo hace la manipulación que ejercen los grupos de extrema derecha.
El gobierno no comparece ni ante los ceutís, ni ante la “Yihad”. Albares el grande, eximio condecorado, hace el ridículo haciéndose un selfi, al mismo tiempo que le graban sus asistentes. Tiempo de hacer el ridículo, pero ni una palabra sobre Ceuta. Sánchez no va donde esté Trump, deja sin presencia a nuestro país. Qué duro con Trump. Qué blando con Mohamed.
El socialismo realmente existente solo ha tenido un gran éxito: separar a los socialistas europeos de la mayoría parlamentaria europea. Ha sumado a la ya conocida desconfianza una ruptura política. Un hueco que han aprovechado las dos formaciones de extrema derecha. Solo se les pedía un “aquel” con Marruecos.
Se ha publicado que Sánchez le ha encargado a la ministra de Defensa que, con novedoso software, analice y conozca lo que se dice sobre la cuestión en medios y redes. Una nueva humillación para Robles y otra afrenta a la libertad de expresión. Haré un gesto de servicio público: no necesitan gastar conmigo nada del “Intelión” ese, que debe ser carísimo de la muerte: ya me ponen directamente en la bolsa de las bolas negras y a otra cosa. Seguiré escribiendo sobre Ceuta, seguiré pensando lo mismo sobre Ceuta. Seguiré pensando lo mismo de la renuncia de este gobierno a nuestra soberanía.



