Narcotráfico en el Estrecho de Gibraltar

En los cinco meses transcurridos del presente año se han incautado en el Estrecho, Algeciras y la Línea principalmente, la misma cantidad de droga (hachís y cocaína) que en todo el año 2017.

Los últimos meses han sido prolijos en acontecimientos. Imágenes de las lanchas entrando por el rio en Sanlúcar de Barrameda, liberación de un detenido en un hospital custodiado por la Policía, detenciones con disparos, muerte de un menor y seis agentes heridos (cuatro guardias civiles y dos policías) cuando trataban de desmantelar una vivienda usada para guardar droga conocidas como “guarderías”.

Expresamente no incluyo la pelea entre decenas de personas contra nueve miembros de los GAR por lo que ocho de los agresores están en prisión porque, aunque se incluye en todos los medios de comunicación como un elemento más de la actividad de los narcotraficantes, en mi opinión, por las informaciones que tengo de la zona, no tienen nada que ver. Me remito a mi escrito al respecto aquí mismo.

Este es un problema complejo que tiene soluciones complejas, sin varitas mágicas como plantean desde distintos ámbitos, cada cual pensando en sus intereses en función del papel que desarrolla en la sociedad. Entre esas soluciones, sin excluir otras que no citaré por razones de espacio, sí considero prioritarias y fundamentales las que a continuación refiero.

La clandestinidad por ilegalidad de las drogas

Sigo pensando lo mismo, con más argumentos, que defendí en una ponencia del sindicato policial a cuya Secretaría General aspiré en diciembre de 1992 que resultó aprobada y me eligieron: la legalización de las drogas es la medida que acabaría con el inmenso poder de las mafias de los narcos. Hoy son ya 12 los países que han optado por la fórmula de regular el consumo de drogas, lo que impide el tráfico clandestino de la misma con las ingentes ganancias de los narcos con las que compran policías, funcionarios públicos y gobiernos para mantener sus actividades.

Control del Estado con los correspondientes impuestos serían la principal solución al problema, pero ello quizás requeriría un acuerdo más amplio que la decisión de un Estado europeo, aunque otros países ya han adoptado dichas decisiones y no parece que se estén convirtiendo en un foco de adictos ni se estén desestabilizando sus sistemas sociales sino más bien al contrario.

Presión policial contra el narcotráfico

En el Sur de España las fuerzas de seguridad del Estado no disponen de los medios necesarios para combatir con mínimas garantías la existencia de grupos organizados que disponen de dinero y medios suficientes para mantener su lucrativo negocio. Que se hayan incautado en cinco meses la misma cantidad de droga que en todo el año pasado evidencia, más que la eficacia policial, el notable incremento de tráfico de drogas por esta zona de España.

La Guardia Civil del Mar debe potenciarse exponencialmente para controlar toda la zona marítima impidiendo el uso de las narcolanchas desde Marruecos. Ello exige inversión material (los barcos son muy caros) y dotación de personal, y los efectivos en tierra tanto de la Guardia Civil como de la Policía Nacional deben incrementarse considerablemente, así como la dotación de medios materiales para su trabajo preventivo y de investigación.

El Puerto de Algeciras

Es un enclave estratégico de tráfico de mercancías que van de Asía a América y Europa y de África a Europa. Es el primer puerto del mar mediterráneo, el 6º de Europa y el 18º del mundo (hasta hace 3 años era el 25º y sigue subiendo en el ranking), y las previsiones de la autoridad portuaria para el presente año 2018 es que alcance las 109 millones de toneladas y los 5 millones de contenedores de tráfico (eran 4,5 millones de contenedores y 98,2 millones de toneladas en 2014).

Además, pasaron por este enlace 5.449.213 personas y 1.144.155 vehículos en 2015, de los que 290.773 eran industriales. Y ello a pesar de la evidente falta de infraestructuras que conecten esa zona del país con el levante, el centro y el Oeste de España y Portugal, porque en este país se han hecho infraestructuras que no se usan o son deficitarias pensando más en las comisiones que cobraban los corruptos de las comisiones que en las necesidades del interés general. Aeropuertos sin vuelos, autovías casi sin uso o radiales quebradas en Madrid, palacios de deportes y centros cívicos inmensos para uso de unos pocos habitantes, insostenibles económicamente, mientras este polo de desarrollo y riqueza sigue con dificultades de comunicación por tierra y aire.

Una zona olvidada por los políticos desde tiempos anteriores a la revolución industrial, pasando por las dos repúblicas, la dictadura de Franco y por los gobiernos de la corrupción de la democracia, todos empeñados en trasladar la industria al Norte y centro de España (País Vasco, Cataluña y Madrid), unos para que dispongan de un nivel de vida y desarrollo que impidiera tentaciones independentistas (que hoy se ha visto que no han surtido efecto, sino al revés) y a Madrid por estar allí las instituciones, la capital y el centro geográfico del país.

He buscado, y no he podido encontrar quizás porque sea un dato interno que no sea conveniente difundirse, cuántos de estos 5 millones de contenedores que pasan cada año por el Puerto de Algeciras son revisados. Apuesto a que unos pocos miles al año.

Sabido es por todos los gobiernos, servicios secretos y policías (que tienen infiltrados en varias de estas organizaciones criminales), que las mafias de narcos tienen capacidad y disponen de empresas e industrias en todos los países del mundo, de lo más diversificadas, capaces de camuflar la droga en los más inverosímiles productos.

Lo que se requisa y la disputa en tierra es la película que vemos la sociedad, que cuesta mucho dinero y que no sirve para nada, es como querer vaciar el mar Mediterráneo a cubos. Ésa es la realidad que los gobiernos no cuentan. Desde que se ilegalizó la droga (marihuana) a principios del siglo pasado, las mafias no han dejado de crecer en poder y capacidad económica, adquiriendo más capacidad para corromper a los gobiernos y a sus servidores en todas las naciones; así seguirá siendo mientras no se adopten decisiones acertadas para combatir esta epidemia que no ha dejado de crecer.

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