Lo tenemos: @IreneMontero dice que se presenta y @rebevolutions a la que es probable que ustedes no conozcan, dice que ella también, que son primarias abiertas, según propone Montero. Ya estaría la comedia montada. Lo pongo en @ porque de esto va el mundo de la comunicación en el tiempo del desprecio, como Óscar Puente y otros vienen demostrando, haciendo crecer la antipolítica.
Ustedes conocen a Irene Montero; la potencial opositora se llama Rebeca Argudo, cronista de opinión en ABC y otros medios. Leyendo la presentación de campaña, todo parece parodia, ironía, voluntad de desnudar, más aún, a Podemos y, también, clickbait. Montero desea ser elegida para seguir viviendo del cuento en un “superchalé”, quiere dejar la vivienda para los pobres.
Irene Montero se presenta en plan leninista; casa y tierra son sinónimos cuando nace la cita de su lema. (Lenin, V.I. Paz, trabajo y tierra. Estación de Finlandia. San Petersburgo. Abril 1917). Argudo, en conveniente paralelismo paródico, se remite a Uclés: “Todos tenemos derecho a vivir en el centro. Si hay que hacer el centro más grande, se hace”. (Argudo, R. @Rebevolutions, Red X. 14. 09.2026).
Argudo es cronista de opinión en ABC, sus crónicas tienen bastantes aristas y buena pluma. No voy a preguntarme por su posición política, de eso se ocupa el ministro de la policía; ella dice que cumple los requisitos para ser candidata, cabría suponer cierta afinidad, aunque lo dudo. Tampoco Montero le pide a quienes se presentan que declaren su posición política, es todo abierto. Pues nada.
Entiendo que Argudo pretende desnudar paródicamente el fiasco estratégico de Podemos, dilapidador del capital democrático de toda la generación del 15M. Genial el argumento de la paródica candidata: “Si gano las primarias, disolveré Podemos”. No me cabe duda de la estrategia de clickbait. Si Chiquilicuatre quiso destrozar desde dentro, y con apoyo de Forocoches, el festival de Eurovisión, por qué no intentarlo con los partidos, apoyada por el hastío de las redes, empezando por el que parece más prescindible.
En realidad, el argumentario de Montero y la parodia de Argudo forman parte de la misma moneda, no deberían molestarse los de Podemos, es expresión del tiempo político que vivimos: el tiempo de desprecio a la política y a las reglas y el decoro democrático. La hipotética e improbable batalla entre Montero y Argudo no es nueva en la izquierda: la libraron las formaciones leninistas (centralismo) y los trotskistas (“el entrismo”).
No tengo nada contra las llamadas “primarias abiertas”; de hecho, me parece una buena idea. Que tres mil militantes puedan decidir un vicepresidente de gobierno, por un poner, no parece especialmente democrático. Creo, eso sí, que deben cumplirse unos requisitos mínimos: un registro censal controlado por las reglas del partido, un tiempo de permanencia en el registro, una cuota y la suscripción en el momento de registro de requisitos democráticos y orgánicos mínimos.
Sin estos requisitos la formación política se convierte en un instrumento radicalmente vulnerable, presa de grupos de presión y chantajeable. Las listas abiertas fueron el instrumento de penetración de la mafia en la política italiana: la mafia pagaba la campaña a un candidato que superaba los recursos del partido, el candidato ganaba y quedaba comprado de por vida. Entiendo que lo de Argudo no va de mafia sino de clickbait. Va de parodia e ironía, como corresponde a cualquier cronista, qué les voy a contar.
No obstante, como la propia Rebeca Argudo ha escrito, “septiembre es un lunes largo”. (Argudo, R. Lo mejor de septiembre. ABC 12.09.2026). Para quienes consideramos que la política no es un escenario para el danzarín (Kundera) o que no se defiende a la gente gobernando como se tuitea, sino un recurso para los que no tienen otro, la paródica iniciativa ha alargado nuestros lunes que ya vienen siendo de irremisible tristeza sobre la política desde hace tiempo.
Ése es el problema, en realidad, que explica la derrota de Podemos: el abandono de las convicciones democráticas por un radicalpopulismo, basado en la violencia del escrache, el “jarabe democrático” y el creciente sectarismo. A todo esto, sin haber asumido la responsabilidad de sus múltiples complicidades con el socialismo realmente existente.
Podemos ha despreciado las reglas básicas de la democracia, como corresponde al desprecio de lo que llaman la vieja política. Y hoy son golpeados por un desprecio similar a un discurso populista escasamente creíble. Los tiempos de desprecio a las formas políticas conducen al populismo, al borde de la antidemocracia y al ejercicio paródico, irreflexivo y peligroso. El reciente combate electoral británico entre Farage y un payaso es un ejemplo: por cierto, en esos combates siempre pierden los payasos, tomen nota.
Sugerir que uno se presenta si una foto de un gatito lamiendo un pepino tiene más “likes” que el anuncio de Montero es divertido, pero para alguien que afirma creer en la democracia es terriblemente decepcionante. Puede ser divertido, pero el desprecio a la representación política es evidente. Que Podemos desaparezca de la izquierda institucional puede ser una buena noticia, pero ni la militancia ni el sistema político merecen ni necesitan una ironía destructiva.
La constitución ha sido especialmente denostada y las formaciones políticas forman parte del problema, sin duda. Su funcionamiento y la forma clientelar, no pocas veces lobista, de seleccionar las élites es manifiestamente mejorable. Pero las agrupaciones políticas son el único elemento posible en un contexto de democracia representativa. Imagino que no queremos otro tipo de representación.
No me siento democráticamente cómodo cuando alguien dice que su paródico programa es: “Prohibiré no solo la especulación como Irene, sino el machismo, la homofobia, el racismo y el cáncer (podía la parodista haberse ahorrado esta referencia, por respeto a quienes lo padecen). Además, las cañas vendrán siempre con tapa por ley y el centro de Madrid se hará más grande hasta Toledo, para que todo el que quiera vivir allí” (Argudo. R. @Rebevolutions, RedX. 14.09.2026). Todo es muy gracioso, como los monólogos habituales de hoy en día, empeñados en devaluar la democracia más de lo que está. Podemos se ha ganado ser objeto de mofa, nosotros no nos hemos ganado ser objeto de desprecio. Evitarlo forma parte del “compromiso con la democracia” (expresión de la parodista).
https://peregrinomundo1.webnode.es/l/podemos-montero-y-argudo-en-los-tiempos-del-desprecio/



