La IA cambia la comunicación política

Hace unos días escribí aquí sobre la “slopaganda” y como nuestro gobierno se sumergía en ella. Les recordaba que se trata de un neologismo, nacido en una universidad de los Países Bajos, mezcla de “sopa” y de “propaganda”. Hace referencia a los contenidos basura, de baja calidad, que tienen, en realidad, un objetivo: hacer que…

El Papa, la IA y la gran coincidencia

Mis lectores me conocen, no podía evitar un comentario. Pongamos, de inicio, las cosas en su sitio. El Vaticano tiene, además de cuidar la salud de las almas y el correcto comportamiento de los creyentes, tres obligaciones sumarias: conservar el ingente patrimonio arquitectónico y cultural que atesora, a través de la fundamental herramienta de pedir…

Europa y la necesidad de salir del lejano oeste

En un momento de nuestra historia, el hombre blanco que vivía en el balneario europeo decidió aceptar que la verdad pasaba a ser un algoritmo y la estadística del posicionamiento que venía del lejano oeste. Durante un tiempo fuimos felices. Pero, amigos y amigas, perded toda esperanza: los tiempos en que la libertad y el…

Los penúltimos avisos de la clase media

El Gobierno y el socialismo realmente existente se preparan para volver a sus ocupaciones mañana mismo: buscar chivos expiatorios en el campo de los amigotes de los corruptos y abusadores, para evitar asumir la verdad. Todos y todas los que la pintan lo sabían y todos y todas se esfuerzan por taparlo.

Sin ánimo de asustar: las posibilidades de la distopía

El cazador prehistórico había de recordar aquella tarde remota en que nació el hierro y pudo poner el conejo cazado en su cazuela. Probablemente, la señora que le acompañaba recuerde mejor la cerámica que le permitió almacenar parte de la cosecha. Digo esto con un único objetivo: recordar y aceptar que toda innovación técnica histórica…

Cachivaches con IA: el amigo inquietante

Ocurrió ayer mismo. Como los viernes no son días de cosas sesudas, puedo contárselo. Andaba yo preparando mi tertulia radiofónica y recibí visita: una joven de la familia, unos veinte años, venía a vernos. Acudía, por supuesto, con esa cara de potencial suicida sufriente, de quienes han descubierto lo que todos descubrimos a los veinte…