El baño de Argel

Traicionar a un amigo está feo. Traicionar a un amigo con el que se comercia es una estupidez. Convertir nuestra diplomacia en vicaria de un primo mayor (la Unión Europea) resta crédito político. Que lo nuestro con Argel ya no sea una historia cervantina de amor es de lo más normal.

Fascistas, grupúsculos y gorrones: la caza del bono

España se llena de griterío. Pero usted es progresista: entenderá que si gritan los transportistas es que, según la ministra de la cosa, son fascistas. Sostiene Unai Sordo, con notable sensibilidad sindical, que, en estas circunstancias, hay “grupúsculos” que tratan de sacar tajada. Discurso oficial magnífico de la muerte, ofender al que te tiene que…