Jugando a los chinos
Que el presidente de gobierno vaya a Pekín no es absurdo, ni irracional. Pueden debatirse las compañías en el viaje, pero eso no viene al caso hoy. La cuestión es a qué vamos. Y eso, francamente, no está claro. Eso sí, no se pongan exquisitos: el régimen chino es lo que desearía cualquier liberal extremo:…
