La resistencia del ladrillo socialista: “Intervenimos el mercado… pero ingresamos nuestro alquiler”

Hay que reconocerle al Gobierno una empatía sin precedentes con la ciudadanía. Cuando el Ministerio de Vivienda nos pide encarecidamente que “arrimemos el hombro” y bajemos los precios del alquiler para garantizar el derecho a un hogar digno, lo hace desde el conocimiento profundo de la materia -léase la ironía-. No hablan por hablar, ni pontifican desde la barrera: hablan desde la entrañable experiencia del rentista comprometido con la causa del proletariado: proletarios, uníos, sí, pero pagadnos nuestro alquiler.

Porque no hay mejor forma de luchar contra la especulación inmobiliaria y los malvados “fondos buitre” que infiltrarse en el mercado inmobiliario desde dentro. Ocupar el terreno para que no lo ocupen los fondos de inversión internacionales. Si un socialista acumula ladrillo, no es codicia capitalista; es una expropiación táctica preventiva.

Según los últimos registros públicos de bienes y declaraciones patrimoniales presentadas en el Congreso y el BOE, el abnegado esfuerzo de los altos cargos del PSOE por salvaguardar el parque inmobiliario nacional arroja datos realmente edificantes, algo así como la vanguardia de la resistencia multipropietaria:

– El PSOE ha fulminado a la portavoz sanchista en el Congreso de los Diputados, Montse Mínguez, por tener su pareja más de 30 pisos de lujo en explotación en el mercado del alquiler, además de por ciertas rebajillas fiscales y de otro tipo que, según parece, se le hicieron a su chico en sus tiempos de concejala. Pero esa medida adoptada por los lideres del sanchismo más procaz no deja de ser una miserable hipocresía, como veremos a continuación.

– Isabel Rodríguez (ministra de Vivienda y Agenda Urbana): nadie mejor para regular el sector que quien predica con el ejemplo familiar y patrimonial. La encargada de resolver la crisis habitacional ha llegado a declarar 7 inmuebles (entre viviendas, plazas de garaje y trasteros) y unos nada despreciables 5.130 euros anuales percibidos por rentas de alquiler. ¡Eso es empatizar con los inquilinos desde el cobro mensual!

– Pedro Sánchez (presidente del Gobierno): como líder Supremo de la causa, el jefe del sanchismo ha llegado a consignar en sus declaraciones anuales de bienes más de 12.800 euros en concepto de rendimientos por arrendamiento. Se entiende perfectamente que no tenga tiempo para mirar el portal Idealista: las tareas del Estado abruman, pero los ingresos del alquiler no fallan.

– María Mercè Perea i Conillas (diputada del PSOE): el verdadero estandarte de la redistribución. Con 13 propiedades inmobiliarias a su nombre y unos ingresos anuales por arrendamientos de 18.414 euros, la diputada socialista demuestra que el socialismo no está peleado con el catastro. Acumular trece techos es, sin duda, un acto de patriotismo habitacional para que no caigan en manos de fondos buitre norteamericanos.

– José Bono (viejo socialista): si hablamos de héroes del ladrillo, el expresidente del Congreso y exministro se lleva la medalla de oro, habiendo llegado a acumular en su entramado patrimonial y familiar más de 30 inmuebles y propiedades. Un escudo protector contra las inclemencias del mercado.

– Joaquín Martínez Salmerón y César Joaquín Ramos Esteban: En las filas del grupo parlamentario, la devoción por la piedra no decae. El primero acumula 8 inmuebles (7 de ellos viviendas), mientras que el segundo alcanza la cifra de 10 inmuebles declarados.

Y es que resulta que un 19% de los diputados de la bancada socialista son multipropietarios y cerca de una veintena ingresan rentas de alquiler mientras redactan leyes para topar los precios del arrendamiento.

La sagrada batalla contra los “Fondos Buitre”

Resulta conmovedor ver cómo el discurso parlamentario del pertinaz sanchismo arremete con dureza por la mañana contra los “especuladores”, los “grandes tenedores” y los “fondos buitre que asfixian a la juventud”, para luego, por la tarde, esos mismos sanchistas se afanan en comprobar si la transferencia de sus inquilinos ha entrado correctamente en sus cuentas corrientes.

Así las cosas, el mensaje que el sanchismo traslada a las nuevas generaciones es de un optimismo desbordante:

  • Si eres joven y no puedes emanciparte, no te preocupes: tus dirigentes están alquilando sus segundas, terceras y séptimas viviendas para que tengas donde caerte muerto.
  • Si la Ley de Vivienda no logra bajar los precios, es solo porque la “solidaridad social” requiere rentas de mercado para poder financiar la lucha obrera.
  • El verdadero enemigo no es el sanchista, con un sueldo público superior a los 100.000 euros, que ingresa 18.000 euros extra en alquileres; el enemigo es el pequeño propietario con un piso heredado que comete el delito de no ponerlo a precio de VPO.

En definitiva, y como conclusión, la política de vivienda en España está en las mejores manos posibles. No hay nada que temer: mientras los jóvenes comparten piso a los 35 años y destinan el 60% de su sueldo al pago de la renta, los altos cargos del PSOE y mariachis de Sánchez seguirán sufriendo en carnes propias el terrible calvario de redactar las normas del mercado… desde el lado de los arrendadores. Todo sea por garantizar que el ladrillo en España siga siendo del pueblo, o al menos, de sus representantes electos.

‘Proletarios de España, uníos, sí, pero después de pagadnos nuestro alquiler’. A Sánchez lo que es del César; bueno, y lo que es de Dios, también.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.