La imposibilidad de creer
Nos han puesto muy difícil creer en las noticias, distinguiendo lo falso de lo verdadero y discerniendo qué hay de cierto y qué de intereses espurios en cualquier tema que traten los medios de comunicación.
Nos han puesto muy difícil creer en las noticias, distinguiendo lo falso de lo verdadero y discerniendo qué hay de cierto y qué de intereses espurios en cualquier tema que traten los medios de comunicación.
Hay muchas maneras de hacer política, pero algunas son mucho peores que otras. Por ejemplo, la de no dedicarse a construir el futuro sino sólo a derribar el pasado.
En uno de los momentos más convulsos de Estados Unidos, con unos candidatos presidenciales opuestos en todo —ideología, economía, relaciones ciudadanas…— hay una única cosa común a Joe Biden y Donald Trump: la senectud.
Todas las encuestas coinciden en que los políticos son el colectivo peor valorado del país. Se explica por la corrupción, claro, pero no sólo por ella. Lo cierto es que todos los partidos, sin excepción, se han visto inmersos en casos y sucesos de corrupción y hay la sensación de que no han sido suficientemente…
Ahora que existe la moda negacionista de todo, hasta del coronavirus, se afirma que no se produce ocupación de viviendas expoliadas a sus dueños. Según el alcalde de Valencia, Joan Ribó, no hay problema de okupación, sino de “falta de viviendas”, sobre todo para los jóvenes.
Todos los expertos coinciden en la desastrosa gestión de la pandemia del coronavirus en nuestro país: imprevisión gubernamental, falta de medios sanitarios, negación de la realidad, descoordinación administrativa, lentitud en la respuesta médica, contradicciones en las medidas de contención,…
La verdad es que no tengo nada más que una profunda depresión por este mundo de coronavirus que nos circunda desde que nos levantamos hasta que intentamos dormir.