El futuro es ayer

En un regreso al pasado, el futuro siempre es ayer.

En un regreso al pasado, el futuro siempre es ayer.

El talento colectivo de las redes ha desempolvado la fecha mágica: 21 de octubre de 2015, ligada a la peripecia de los protagonistas de «Regreso al futuro II», una peli bastante tontorrona, por cierto. O sea, que hoy toca hablar de futuro (imperfecto, me temo). Nada de volver la vista atrás (¿para qué si seguimos atascados ahí?), nada de soltar cursiladas tipo «el futuro es nuestro» (¿de quién o quiénes, eh?), ni de expectativas electorales en los comicios de 48 horas antes del sorteo navideño de la Lotería.

Como decía Antonio Machado: «Todo pasa y todo queda» y así nos luce colectivamente el pelo. El PP en horas bajas dice que ahora, palabrita del Niño Jesús, toca regenerar la vida política. Vale, y todos seguimos aceptando pulpo como animal de compañía… Hoy como ayer todas las fuerzas políticas que se precien siguen la busca del Centro Perdido, así con aires a lo Marcel Proust dándole mordisquitos a una magdalena.

Emergentes ellos, los anaranjados de Ciudadanos, por boca de su líder indiscutible Albert(o) Rivera, ya nos acaban de enseñar la patita por debajo de la puerta: el copago en Sanidad y en Educación. Y es que, entre otras virtudes, Rivera, pequeños deslices sin IVA aparte, tiene maneras de buen pagador y, encima, por anticipado, que en algo se tiene que notar que los grandes del Ibex35 y de la Banca patria han puesto en él sus complacencias, con dentadas sonrisas de escualos.

Pablo Iglesias, líder emergente en representación de Podemos, aboga ahora por la centralidad más centrada. Algo así como la regla más segura, que son tres: que no se note, que no se mueva, que no traspase. Que no se note que somos de izquierdas; que no se mueva la base cabreada (y con motivos), y, por último, que no traspase el hartazgo social que ya llega hasta la dirección podemita que de asamblearia tiene lo que de socialista doña Irene Lozano, poco por no decir nada.

Y de Pablo a Pedro… Pedro Sánchez, mandamás socialista, con pose de renovador. Vayan ustedes a saber de qué. Fíjense en su soltura en la confección de las listas electorales. En plan mando y ordeno, tal cual Felipe González (cada vez más reinona y autosatisfecho de sí mismo). Si eso es futuro…

Porque para futuro-pasado, o sea, pretérito, el de Convergència Democràtica de Catalunya, con su tesorero detenido y registros policiales en su sede. Que dice Artur Mas que «somos objeto de caza mayor». Talmente, retorno al pasado, que cuando lo de Banca Catalana, tapado y bien tapado por el gobierno de don Felipe González Márquez. ¡Manda eggs!.

O sea, 21 de octubre de 2015, y una conclusión: el futuro es pasado. ¿Sí o sí?

 

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