El PNV negocia una ‘normalización’ de Euskadi con el traspaso de las competencias pendientes y un nuevo Estatuto de Guernica

El final de ETA trae consigo otras consecuencias: ¿cómo será la salida de los presos etarras de las cárceles? ¿Se olvidarán las acciones terroristas cometidas por los que aún están en libertad y no han sido esclarecidas? ¿Podrán regresar los etarras confinados en Francia o extraditados a terceros países? Y, sobre todo, ¿cómo será la nueva regulación de Euskadi con el conjunto de España? Dentro del marco del fin de ETA, el PNV plantea una reforma del Estatuto de Guernica radicalmente distinta a la de los secesionistas de Puigdemont en Cataluña, pero que pasa por incluir en el nuevo Estatuto el derecho a decidir del pueblo vasco.

Ése es el sentido que se le da al fin de ETA que se está produciendo y en la manera en que se desarrolla: es decir, con un ‘circo’ mediático internacional para reivindicar ‘pacíficamente’ el ‘derecho a decidir’ del pueblo vasco con respecto al ‘Estado español’. El escenificado fin de ETA ha traído consigo también algo que parecía imposible, pero que al final parecen haber impuesto la Conferencia Episcopal Española (CEE) y el Vaticano: el que los obispos de Navarra, País Vasco y Bayona pidan perdón por su apoyo a la violencia etarra.

Firman ese texto Francisco Pérez, arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela; Mario Iceta, obispo de Bilbao; José Ignacio Munilla, obispo de San Sebastián; Juan Carlos Elizalde, obispo de Vitoria; Juan Antonio Aznárez, obispo auxiliar de Pamplona, y Marc Aillet, obispo de Bayona.

La petición de perdón de ‘estos’ obispos, sin embargo, no es muy creíble, porque, por ejemplo, en su comunicado no aparecen firmas que deberían aparecer en primer plano, como la del obispo emérito José María Setién, gran defensor en su momento de los crímenes etarras. Estos obispos ‘de ahora’ son una ‘nueva generación’ y no aquellos que más bien parecían ‘generales’ de ETA que dirigentes de la curia, pero tienen el valor de haber suscrito una declaración conjunta en la que piden “sinceramente perdón” por sus “complicidades, ambigüedades y omisiones” ante el terrorismo etarra.

En todo caso, en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado no se duda de que ETA ya ha sido completamente derrotada y que éste sí es el fin del final del terrorismo, e incluso de la complicidad de la Iglesia vasca con los violentos. Nadie olvida, por ejemplo, que ETA ‘nació en un seminario’ y que muchos curas han apoyado los crímenes etarras y se han negado a oficiar misas por los policías, militares y guardias civiles asesinados por la banda. Pero estos comunicados de ahora demuestran que se ha entrado en otro tiempo: justamente, en el de la negociación política.

El posible apoyo final a los PGE-2019

En ese marco es en el que están moviendo ahora mismo sus peones la Lehendakaritza vasca, el PNV, el PSE-PSOE, el PP y el Gobierno del Estado. Ahora se abre la puerta a negociaciones que pasan, en primer lugar, por el apoyo de los diputados del PNV a los Presupuestos Generales del Estado para 2019 y, luego, por el traspaso de competencias al gobierno de Euskadi y la redacción de un nuevo Estatuto de Gernika. Esos son los planes establecidos para la ‘normalización’ de Euskadi.

Respecto al primero y más acuciante -políticamente hablando- de los temas, el PNV no ha presentado ninguna enmienda a la totalidad de los PGE-2019, lo que significa que los nacionalistas vascos podrían finalmente apoyar los Presupuestos para que Mariano Rajoy pueda afrontar la legislatura hasta 2020. Pero eso, claro está, tiene compensaciones, que pasan tanto por más inversiones en Euskadi y la renegociación ‘positiva’ del cupo vasco como por adelantos en las competencias que aún quedan pendientes en el actual Estatuto, como las de prisiones.

Pero no todo está cerrado: el portavoz del PNV, Aitor Esteban, insiste en que la no presentación de la enmienda de totalidad “no asegura” la posición del Grupo Vasco en el primer trámite de estos Presupuestos, previsto para este jueves. Será entonces cuando el Grupo Vasco dé a conocer su posición en la votación de las enmiendas de totalidad que presenten los Grupos. “La decisión que adoptó el EBB no asegura nuestra posición ante la suerte que pueda correr el proyecto de Presupuestos en el trámite parlamentario. No la asegura frente a la votación de las enmiendas de totalidad que se tiene que producir el próximo jueves ni tampoco, en el caso de que eso se superara, en las votaciones finales de mayo en las que también el presupuesto podría caer”.

Un nuevo Estatuto de Gernika

En segundo lugar, el PNV, en complicidad con el PSE-PSOE, quiere establecer un nuevo ‘tiempo político’ en Euskadi, con la apertura final del diálogo para reformar el Estatuto de Gernika. En este sentido, el partido de Andoni Ortuzar plantea que el “derecho a decidir” (derecho de autodeterminación) debe estar en el nuevo Estatuto de Euskadi. El presidente del PNV no plantea la reforma del Estatuto como un vehículo para romper con el Estado, sino para reconocer al pueblo vasco como un sujeto político con derecho a decidir su futuro. Pero este debate siempre ha estado abierto y muchos juristas insisten en que no hay tal ‘derecho a la autodeterminación’.

Este debate se está produciendo ya en Euskadi, dentro del contexto de la mayor crisis territorial provocada por los independentistas catalanes, pero sin confrontación dentro de Euskadi ni de una parte de ésta contra el Estado como sí ocurre en Cataluña. Es más, como prueba del nuevo ‘aire político’ que se está viviendo en el País Vasco, el PNV y Elkarrekin Podemos no quieren un frente con EH Bildu y prefieren hablar con el PSE-PSOE y, en último extremo con el PP, aunque preferentemente con el PP nacional y no el vasco.

Sus razones políticas tienen, porque, por ejemplo, la secretaria general del PP vasco, Amaya Fernández, ya ha anunciado que van a defender el actual modelo de autogobierno contenido en el Estatuto de Gernika ante la preocupación generada por discursos y propuestas de nuevo estatus político “que pretenden abrir la puerta a la división donde no la hay, generar discusión donde hoy sólo hay acuerdo”.

En el PP vasco se alega que hoy sólo el 17% de los vascos aboga por la independencia, por lo que el PP siempre tendrá “la mano tendida a la estabilidad y al desarrollo de Euskadi, pero no a posiciones que afecten de forma negativa a los intereses de los vascos”.

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