El secreto de la IA: la sed descontrolada de agua y energía

Uno de los mitos más perniciosos sobre la tecnología digital es que, de algún modo, es ingrávida o inmaterial. ¿Recuerdan todos aquellos relatos sobre la oficina “sin papel”? Y, por supuesto, aunque nuestros dispositivos electrónicos personales consumen algo de electricidad, en comparación con la lavadora o el lavavajillas, es trivial, faltaría más.

Sin embargo, la creencia en esta reconfortante historia es uno más de los relatos en marcha. No sobreviviría a una visita a un centro de datos, uno de esos enormes cobertizos metálicos que albergan decenas o incluso cientos de miles de servidores funcionando, consumiendo enormes cantidades de electricidad y necesitando mucha agua para sus sistemas de refrigeración.

Ahora que se reprocha a los agricultores españoles que producen el 13% del gas invernadero, se informa de que los centros de datos pueden superar el 18%. Un centro de datos utiliza tanta agua como tres hospitales de tamaño medio.

El jefe de OpenAI ha advertido de que la próxima ola de IA consumirá mucha más energía de lo esperado. Actualmente existen entre 9.000 y 11.000 de estos centros de datos en el mundo. Muchos de ellos están empezando a parecer un poco anticuados, pero eso está a punto de cambiar.

El frenesí industrial en torno a la IA determina que el aprendizaje automático requiere un tipo diferente de procesador de computadora (unidades de procesamiento de gráficos GPU) que son considerablemente más complejos (y costosos) que los procesadores convencionales. Más importante aún, también se calientan más y necesitan mucha más energía.

La revista Nature, disculpen soy un acumulador de conocimientos inútiles, descubre que “un grupo de centros de datos para GPT-4, que tiene su sede en el estado de Iowa, se quedó con un 6% del agua del condado en julio de 2022. Mientras Google y Microsoft preparaban sus grandes modelos de lenguaje Bard y Bing, ambos experimentaron picos importantes en el uso de agua: aumentos del 20% y 34%, respectivamente, en un año, según los informes medioambientales de las empresas”.

El jefe de OpenAI, Sam Altman, advirtió que la próxima ola de sistemas de IA generativa consumirá mucha más energía de lo esperado y que los sistemas energéticos tendrán dificultades para hacerle frente. “No hay manera de llegar ahí sin un gran avance”, afirmó Altman.

¿De qué tipo de “avance” habla? Blanco y en botella: fusión nuclear, por supuesto. Negocio en el que, casualmente, Altman tiene una participación, ya que invirtió en Helion Energy en 2021. Muchacho inteligente, ese Altman; Nunca se pierde una.

Hay una burbuja y los hechos incómodos pueden provocar pinchazos. En Estados Unidos, un grupo de senadores y representantes ha presentado un proyecto de ley para exigir que el gobierno federal evalúe la huella ambiental actual de la IA.

El ansia de datos de la IA sólo es comparable con una sed descontrolada de agua y energía, Me dirán ustedes que he encontrado dos nuevos argumentos en mi cruzada sobre la sospecha hacia la IA.

Igual tienen razón, pero del mismo modo que los analistas de bolsa afirman que deberían preocuparse de esas sociedades con un valor 20 veces superior a sus beneficios, deberíamos los analistas advertir de que con esos ratios de consumo, ni los precios de energía ni los consumos de agua permitirán una IA democrática, accesible a todos. No es la primera vez que se lo digo: ¿Debería preocuparse Europa? ¿Deberían preocuparse nuestros nietos?

 

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