El susto de Pisa (1): las empresas capturaron a los niños

Los resultados del informe PISA (Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes) son desalentadores. Los datos que ofrece son comparables y pretenden medir la evolución de las capacidades de los estudiantes, singularmente en Ciencias, Matemáticas y Lectura.

Antes de dramatizar sobre la situación española y anunciar el apocalipsis, una de consuelo de tontos: el proceso de “analfabetización” es global. El desempeño de la educación decae dramáticamente. Todas las generaciones hemos creído que las siguientes eran más tontas que nosotros. Lo hemos conseguido: va a ser verdad.

En 2022, España se encontraba en la media de los países desarrollados (OCDE) en las competencias analizadas en PISA. Ahora vuelve a separarse, sobre todo en lectura y matemáticas. Nuestro retroceso es más intenso que en el resto de los países analizados. En otra entrega estudiaremos como el comportamiento global no explica la situación española.

Desde 2022, España ha perdido 23 puntos en lectura y 16 en matemáticas (20 puntos es un año de retraso). En ciencias, la diferencia no es estadísticamente relevante (siete puntos). Pero esto último esconde una pequeña trampa estadística: el 29% de los alumnos españoles declaran no cursar asignatura científica alguna, frente al 16% que lo señalaba en 2016. En la media de la OCDE, los alumnos que no estudian ciencias es solo el 7%.

Como se ha dicho, en 2022 estábamos en una media, muy mediocre en todo el mundo, por cierto. Pero se construyó una explicación que quitaba de en medio el problema: la pandemia. ¿Qué hay estructuralmente diferente entre 2022 y 2025?: el salto tecnológico.

Por ello, el primer análisis común ha sido sobre las pantallas. A medida que se avanza en la reflexión se llega a un punto que parece concretar más el riesgo: el problema, desde la comprensión lectora a las matemáticas o las ciencias, se ordena en torno a la falta de gestión de la “atención” en los más jóvenes, su devaluación. Esto conduce a advertirnos de dos cosas: primero que debemos distinguir entre la IA para aprender o la IA para el ocio.

La segunda que puede considerarse la atención desde dos puntos de vista. Desde el punto de vista de las ofertas que recibe el estudiante, el hecho objetivo es que éste tiene muchas más cosas que hacer con su atención: es el problema de las redes sociales, que precede a la IA. Desde el punto de vista de la demanda, los estudiantes perciben que prestar atención no tiene valor porque la máquina reduce el trabajo. Éstas son las dos grandes trampas: las empresas se han quedado con nuestros adolescentes.

La civilización sacó a los niños de las fábricas y la esclavitud para llevarlos a los pupitres; esto fue, sin duda, liberador. Pero esta decisión tenía una cara B: la formación siempre estuvo vinculada al mercado. La formación de la beneficencia (desde La Salle a Juan Bosco) y la educación mediante tutores de la aristocracia y la burguesía comercial o agraria tuvieron que dar paso a la formación reglada porque estudiar en casa no generaba las habilidades que el mercado necesitaba. Ahora, háganse la pregunta al revés: ¿y si fuéramos a una sociedad que no requiere habilidades (IA) y los niños deben ser un producto?

Esto está pasando; de hecho, lleva años pasando, antes de la IA. Durante casi dos décadas, las empresas de tecnología han creado un sistema diseñado para ser adictivo y que se ha impuesto y ha generado una gran cantidad de dinero que han dado beneficios ingentes a ingenieros, directivos e inversores, base de la capitalización para la IA y para mantener ingentes flujos de tesorería.

La formación de la identidad cultural y la formación de los más jóvenes ha sido capturada por las empresas: a golpe de videos cortos y contenidos algorítmicos las empresas han monopolizado la atención y los datos de los menores durante dos décadas.

No son las pantallas ni la IA. Al final doy una opinión sobre la regulación. Pero permitan algunos datos. Los primeros países en formación son los asiáticos, una cultura del rigor distinta, el primer país europeo es Estonia y, sorprendentemente Inglaterra.

Esta clasificación sugiere dos reflexiones en el contexto de este primer análisis. La primera es que en los países de éxito se usan las pantallas para el aprendizaje en el aula por encima de la media; en el primer país Singapur (2,1 horas al día), la media es 1,7 horas. España 1,4 horas. Mientras la brecha por distracción es en los primeros países irrelevante, en España alcanza a 16 de los puntos detectados. En España el uso de la IA para resumir textos es del 40% del alumnado, la media de la OCDE es diez puntos menos. El uso en España para realizar trabajos es superior en cinco puntos a la media.

La segunda cuestión tiene que ver con la paradoja inglesa. Paradoja por dos razones: porque en Gales y Escocia el informe PISA es malo y, en segundo lugar, por la aparente crisis (social y migratoria) que atraviesa el país en la última década.

Tras la pandemia, Inglaterra estableció una estrategia curricular basada más en conocimientos que en bienestar emocional, una estructura de rigor académico y exámenes, sustitución de la enseñanza por proyectos por enseñanza explícita y gestión radical de los móviles.

En suma, todo apunta a que la desintoxicación de los más jóvenes requerirá, además, una recuperación de la atención que cambie el modelo pedagógico. Eso será imposible sin una reflexión cultural de quien debe (recuerdo aquello de la enseñanza de las matemáticas con “enfoque socioemocional y con perspectiva de género). Pero esa reflexión no será útil si no nos planteamos en serio el problema de la regulación de las empresas.

No haría falta estruendos notables: si tratáramos las normas establecidas para la difusión audiovisual en materia de exposición, responsabilidad y multas avanzaríamos algo. Pero eso no será del todo posible si no acabamos, también, con el estado de excepción que supone un ecosistema empresarial autónomo y soberano.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.