Preocupante informe sobre el CETA: el acuerdo europeo con Canadá pone en peligro la seguridad alimentaria

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La historia nos muestra que los tratados ponen en peligro la seguridad alimentaria al armonizar estándares y reducir regulaciones a un común denominador. Si el CETA es ratificado, comprometerá los propios estándares y normativas alimentarias de la Unión Europea, según se analiza en un profundo y detalladísimo informe elaborado por técnicos europeos independientes y difundido por Attac. “La propuesta del Acuerdo General Económico y Comercial (CETA) entre Europa y Canadá tendrá un importante impacto en los alimentos y en cómo serán regulados”, afirma el informe.

Bajo el título “Europa: El CETA pone en peligro tu seguridad alimentaria”, las organizaciones contrarias al tratado de libre comercio UE-Canadá destacan los graves riesgos de la puesta del CETA empezando por las granjas familiares.

Granjas familiares: “Las pequeñas granjas serán remplazadas por explotaciones industriales. En Canadá, gracias al Tratado de Libre Comercio de América del Norte, la exportaciones agrícolas se triplicaron de 11.000 millones a 33.000 millones de dólares entre los años 1988 y 2007; sin embargo, los ingresos netos cayeron a más de la mitad durante el mismo periodo mientras las deudas de las explotaciones agrícolas se duplicaron. Canadá perdió muchas explotaciones familiares –de 366.128 en 1970 a 204.730 en 2011”.

“Si se aprueba el CETA las pequeñas explotaciones familiares continuarán desapareciendo tanto en Canadá como en la Unión Europea, y con ello una forma de vida que ha existido durante siglos. Aquellos países con pequeñas granjas y agricultores que dependen de la agricultura como una forma de vida serán los más afectados”.

Bienestar animal. Las normas de bienestar animal son menores en Canadá que la UE. Setecientos millones de animales son sacrificados para la alimentación en Canadá, pero no hay sanciones por falta de cumplimiento de los códigos de conducta voluntarios para el bienestar animal. Hay poca vigilancia de los productores cárnicos, que están bajo la presión del mercado para incrementar la cantidad de animales al precio más bajo. “Con el CETA, Canadá exportaría carne producida en estas condiciones. Los productores de la UE se verían obligados a competir con estas prácticas más baratas pero menos humanas”.

Armonización reguladora: Mediante el CETA, la UE y Canadá quieren reducir las “barreras al comercio”, reduciendo al mínimo las reglas que rigen el movimiento de mercancías que pueden plantear riesgos para la salud. “Otros acuerdos comerciales muestran que los países harán esto a través de la armonización de cuestiones tales como los niveles máximos de residuos (LMR) -la cantidad de pesticida legalmente aceptable en un determinado alimento-. Canadá y la Unión Europea tienen diferentes niveles de tolerancia para los pesticidas”.

Denominaciones de Origen: Son nombres o indicaciones usados para identificar productos que corresponden a una localización geográfica específica. Funcionan como una marca que atrae a los clientes. “Pero mientras que 145 denominaciones de alimentos europeos para los productos vendidos en Canadá están protegidas, y hay una cierta protección para los vinos y las bebidas alcohólicas mediante acuerdos existentes, miles de denominaciones de origen europeas no están protegidos”. Por ejemplo no están protegidos la Torta del Casar y el queso de Cabrales o el jamón de los Pedroches, Trevélez o Extremadura”.

Carne de vaca y cerdo importados. La Unión Europea incrementará sus importaciones de carne de vaca y cerdo bajo el CETA: “Las regulaciones Canadienses permiten que la carne de vaca y pollo sea lavada y procesada con agua clorada, un proceso que está prohibido en la UE. En 2013 eliminó su prohibición de aclarar la carne de vaca con ácido láctico como signo de buena voluntad antes del comienzo de las negociaciones del tratado con EE.UU. Esto demuestra que la Unión Europea tiene la voluntad de rebajar sus estándares en ciertas áreas para acomodarlos a los acuerdos comerciales”.

Productos cárnicos. Canadá ha tenido problemas con la inspecciones de los productos cárnicos: “En 2012 y 2014, bacteria E coli fue encontrada en envíos de carne de vaca desde una planta de procesamiento de carne de Alberta. El 40% de los bovinos en Canadá, se sacrifica y se envasa en esta planta. El gobierno canadiense ha agravado la situación mediante el despido de 100 inspectores de seguridad alimentaria para reducir costos”.

Carne inyectada con ractopamina. La ractopamina es un fármaco beta-agonista que estimula el crecimiento. Está prohibido en 160 países -incluidos los de la UE- debido a la preocupación acerca de su impacto en la salud humana. En Canadá, ractopamina está permitida y utilizada como droga veterinaria que se inyecta al ganado bovino, cerdos y pavos. El estimulante es inyectado antes del sacrificio por lo que los niveles de residuo permanecen en el alimento”.

Alimentos genéticamente modificados. Canadá está dentro de los tres grandes productores de alimento genéticamente modificados (GM) en el mundo. No se requiere etiquetado obligatorio para identificar los alimentos transgénicos, aunque se permite el etiquetado voluntario.

Manzanas transgénicas: En marzo de 2015, la Agencia Canadiense de Inspección de Alimentos dio permiso a la compañía con sede en la Columbia Británica, Okanagan Specialty Fruits Inc., para cultivar y vender una marca de manzanas transgénicos en Canadá. Bajo el CETA, Canadá aumentará sus exportaciones de manzanas a Europa debido a que el arancel de temporada que la UE pone sobre las manzanas canadienses (de hasta 9%) se reducirá a cero. Por lo tanto, es posible -incluso probable- que las manzanas transgénicas de Canadá entren el mercado europeo.

Salmón transgénico: Este salmón contendrá una hormona de crecimiento del salmón Chinook y un gen de un abadejo del océano -un pez parecido a la anguila- por lo que va a crecer hasta la madurez a dos veces la tasa normal. Las tasas arancelarias para el salmón, que ahora se extienden hasta el 15%, se eliminarán bajo el CETA, por lo que más salmón canadiense se venderá en Europa.

Colorantes alimentarios: Canadá tiene 15 listas de aditivos alimentarios permitidos para edulcorantes, conservantes, endurecedores y otras sustancias Con respecto a los colorantes, la actual regulación canadiense dice que los fabricantes pueden etiquetarlos utilizando su nombre común. Por ejemplo, “Fast Green FCF” o simplemente “colorantes”. Dados los diferentes tratamientos a los colorantes alimentarios, lo más probable es que se necesite la cooperación reguladora, ofreciendo la oportunidad a los fabricantes de buscar los estándares menos exigentes.

¿Qué pasa cuando hay discrepancias sobre las normas comerciales?: Cuando no se puede alcanzar un acuerdo a través de otros canales, las empresas pueden interponer demandas comerciales vía el mecanismo de resolución de conflictos inversor-Estado (ISDS). Las disposiciones del ISDS dan a las corporaciones transnacionales una herramienta poderosa para cuestionar las políticas o regulaciones gubernamentales, incluso si las mismas se establecen en beneficio público. Existen muchos ejemplos de gobiernos que han sido demandados por millones o miles de millones de dólares o euros cuando dichos gobiernos han tomado decisiones que han obstaculizado los beneficios empresariales. Esto significa que, incluso si la UE consiguiera mantener sus normativas más estrictas, las corporaciones transnacionales podrían denunciarlas si afectaran negativamente a su negocio.

Conclusiones sobre la aplicación del CETA en Europa

Para el informe difundido por Attac está claro que “con el CETA, las cuotas de importación libres de aranceles para la carne canadiense se incrementarían hasta las 80.000 toneladas de cerdo y 65.000 de vacuno. Estas nuevas cuotas se irían introduciendo progresivamente a lo largo de entre tres y siete años. Esto se decidió antes de que el Reino Unido votara a favor del Brexit. Sin el RU, el mayor socio exportador de Canadá en la UE, según muchos analistas las cuotas son enormemente altas, e impactarían fuertemente en los granjeros de la Europa continental que ya se enfrentan a una crisis de bajos precios”.

Pero, además, “hay muchas similitudes entre la extensión y contenido del CETA y el tratado en curso de negociación entre la UE y EEUU, el TTIP. Y aunque un acuerdo con Canadá pueda parecer menos peligroso que uno con EEUU, muchas de las prácticas estadounidenses predominan también en Canadá y son igual de preocupantes. Tanto los europeos como los canadienses nos jugamos mucho si el CETA se ratifica”.

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